viernes, 27 de noviembre de 2009

Menos Ley de Economía Sostenible y más modernización

El Gobierno ha perdido una ocasión de oro para modernizar la economía española, ahora que tanto se habla del cambio de modelo productivo: la trasposición de la Directiva de Servicios -conocida como Directiva Bolkestein- a la legislaciòn nacional. En la práctica, las denominadas Ley Paraguas -que ya ha entrado en vigor- y Ley Omnibus -que se encuentra todavía en trámite parlamentario- que adaptarán la normativa española a la europea, se van a quedar a medio camino en este proceso liberalizador. Y ahora, el Ejecutivo hacernos creer que una Ley de Economía Sostenible será la panacea que solucione todos los males de la economía española.

La experiencia demuestra que, también en el sector servicios, la liberalización del mercado aumenta la competencia, reduce precios y beneficia al consumidor. España ha notado en sus carnes esta situación desde la entrada en el entonces Mercado Común, en 1985: el 'milagro español -¡qué lejos queda ya!- hubiera sido mucho más complicado sin la libre circulación de capitales, productos y personas que trajo consigo la incorporación a Europa. También en sectores tan tradicionales como el ladrillo: ¿hubieran comprado casa en nuestro país los cientos de miles de ciudadanos alemanes, británicos y nórdicos de otra forma?

Pero, el sector terciario no goza de la misma libertad que los capitales y las personas y la Comisión Europea considera que ese retraso impide una modernización efectiva de un gran número de actividades, que van desde el comercio de bienes hasta los servicios profesionales -abogados, notarios, arquitectos- pasando por la comercialización de energía, los transportes o la educación superior. Con esa intención promulgó en 2006 la Directiva Bolkestein que todos los estados deben tener adaptada antes de que finalice este año.

El Gobierno no ha querido afrontar las barreras nacionales, las trabas profesionales y, sobre todo, los obstáculos de las comunidades autónomas y ayuntamientos, a la libre competencia en el sector servicios. ¿Por qué, por ejemplo, hace falta una autorización administrativa para poner en marcha una línea de autobuses entre Madrid y Mérida, mientras que ese mismo servicio entre Madrid y Lisboa sólo exige una comunicación previa? Recomiendo leer las conclusiones de la intervención ante el Consejo Asesor de Expansión del presidente de la Comisión Nacional de Competencia, Luis Berenguer, el pasado mes de julio.

El mismo Gobierno, pues, que se ha echado para atrás ante determinados intereses en un aspecto clave que habría servido para modernizar una buena porción del sistema productivo quiere ahora hacerlo con una Ley de Economía Sostenible de la que, por ahora, sólo se sabe que va a aumentar los impuestos por la introducción de una supuesta 'tributación verde'. Esperemos al Consejo de Ministros del viernes, pero con estos antecedentes no me haría demasiadas ilusiones.

La Ley de Economía Sostenible que ha aprobado el Gobierno no profundiza en las reformas que necesita el país. Algo más de transparencia en los salarios de los altos ejecutivos no aporta nada a la modernización del tejido productivo; ni más agilidad en los reguladores, mientras sigan siendo nombrados como hasta ahora; ni mejorar determinadas condiciones del alquiler si los jóvenes van a seguir teniendo miedo a la inestabilidad laboral. Como se esperaba, la ley se queda en una intención. Lean el comentario que ha publicado hoty mismo el semanario 'The Economist' sobre la economía española: se titula Insustainable.

Economía sostenible, sí. Inversión en las actividades de futuro, sí. Energías renovables, motores eléctricos o de hidrógeno, investigación sobre nuevos cultivos y plantaciones, obras públicas menos dañinas para el medio ambiente, aprovechamiento del agua y de los recursos naturales... Por supuesto, pero quizá baste con que el Gobierno se 'limite' a facilitar y no poner trabas a todo lo que está haciendo ya la iniciativa privada en estos campos.

El 'cacao' de Bono sobre el aborto

Entiendo y respeto, sin compartirlo, al que defiende el aborto porque considera que el feto no es más que un conjunto de tejidos sin vida propia y que sólo en un estado previo de algo que no se sabe cuándo se puede considerar vida humana. Por tanto, no ve nada punible en la extirpación de esos tejidos cuando haga falta.

Pero no entiendo al que en su conciencia sabe que el no nacido tiene vida propia y, a la vez, piensa que en aras de un supuesto bien mayor, esa vida puede ser eliminada. Me asombra, además, que en este razonamiento se mezcle la religión en un tema que, desde el punto de vista del origen de la vida, es meramente científico, aunque efectivamente de ese principio se deriven consecuencias éticas, morales, jurídicas, psicológicas y sociológicas.

Por eso me ha llamado la atención el artículo que el presidente del Congreso, José Bono, ha publicado hoy en el diario 'El País' titulado 'Aborto: ni derecho ni obligación'. Copio las primeras frases del escrito:

"Se diga lo que se diga, sabemos con certeza que el feto no es un órgano propio de la mujer, sino una realidad distinta de la mujer gestante. El feto es más un "alguien" que un "algo". No puedo negar sin mentirme que tengo la convicción de que en el seno materno se alberga una vida humana en formación que es digna de protección. Estamos ante un valor constitucional. El alto tribunal establece que el feto "en todo caso, es un bien no sólo constitucionalmente protegido sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional".

Con este preámbulo, que podría firmar cualquier activista provida, Bono sólo puede justificar después la introducción del derecho al aborto en España como la legitimación de un mal menor, que viene a decir que cuando se intenta conseguir un bien no pasa nada si por el camino se comete algún acto no demasiado recomendable.

Ese acto no demasiado recomendable es eliminar al no nacido en determinados casos. Y el propio Bono nos recuerda en su artículo que el Tribunal defiende al feto no sólo como un bien constitucionalmente protegido, sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional".

Ahí está la contradicción que debería explicar el presidente del Congreso: cómo puede considerarse un mal menor una acción encaminada a eliminar lo que él mismo está de acuerdo en considerar "un valor central del ordenamiento constitucional".

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La cruel paradoja del periodismo

El periodismo enfrenta a una paradoja cruel: vive su peor época como profesión en el momento en que más cantidad de información y opinión fluye por la sociedad. ¿Es tan necesario como se creía? Y, a la vez, las empresas informativas de siempre son atacadas por multitud de competidores, muchos de los cuales no sobrevivirían sin el periodismo que se practica en los medios de esas compañías.
Para organizar hace quince o veinte años un seminario sobre el futuro del periodismo, habríamos invitado a radio, prensa, televisión y agencias. Hoy deberíamos añadir necesariamente a 'bloggers' -una pléyade de informadores sobre los temas más insospechados que llegan a la sociedad sin intermediarios-, buscadores -Google es el gigante-, redes sociales -Facebook, Tuenti, Twitter...- , empresas tecnológicas -Microsoft, Apple, Nokia..- y hasta operadoras de telecomunicaciones, pues la difusión de contenidos a través del móvil es clave en el nuevo modelo periodístico.

Esta es la situación que vive la profesión periodística en estos momentos: la aparición de una serie de competidores, jóvenes y ágiles al no tener herencias que soportar, que se van abriendo camino en la sociedad.

Además, muchos de estos nuevos protagonistas no son más que replicadores de los medios editoriales de siempre. Todos los buscadores y muchos blogs y páginas webs viven, sin apenas gastos, de servir a los ciudadanos lo que producen otros, necesitados de una estructura potente con la que se han posicionado en sus mercados.

Esto no tendría más importancia si los nuevos medios de comunicación social no tuvieran tal éxito de penetración que han focalizado la atención de los lectores y de los anunciantes. Por ejemplo, el mercado publicitario en Internet movió en el mundo 59.000 millones de dólares en 2008, pero el 65% de todo ese dinero fue a parar a Google. el 35% resante se lo repartieron los demás participantes en este nuevo negocio, entre ellos los medios editoriales tradicionales.

Y este es el drama. Los editores tradicionales -muchos de ellos puntas de lanza también en el uso de las nuevas tecnologías e Internet- tienen complicado competir con estas nuevas formas de comunicación. Entre ellos surge una respuesta que tiene dos movimientos. Uno defensivo -eliminar lo que consideran utilización fraudulenta de sus contenidos- y otro de ataque -empezar a cobrar por el acceso a esos contenidos propios y de valor añadido-.

Así de difíciles están la cosas. Rupert Murdoch, dueño del imperio mediático News Corp., es el editor que más se ha destacado en su lucha contra Google y demás nuevos participantes en el negocio perriodístico y por avisar de su intención de cobrar por los contenidos en Internet de sus diarios de información general. Quería empezar a partir del próximo junio, pero lo ha retrasado. Se le ha preguntado por la causa de esa dilación y ha contestado: "Todo".

¿El futuro del periodismo? Depende de los lectores. Mejor, depende de la adaptación de los grupos periodísticos a las exigencias de la audiencia. Parece una perogrullada, pero, querido lector, responda a este tipo de preguntas:
¿Se considera ahora mejor o peor informado que hace diez años?
¿Piensa que los blogs, buscadores, webs, etc. rebajan la calidad de los contenidos periodísticos? ¿Se fía más de una información si está publicada en un diario o un medio de comunicación tradicional?
¿Compra algún diario habitualmente? ¿Lo sigue en su edición digital?
¿Es más creíble una información publicada en papel que la de la edición digital del mismo medio? ¿Busca el análisis y el comentario sobre las cuestiones de actualidad?
¿Es para usted primordial disponer de una información de calidad y diferenciada?
¿Considera necesaria la existencia de grupos periodísticos fuertes e independientes económicamente que actúen de contrapeso al poder establecido?
Si es lector de prensa, envíe las respuestas al director de su periódico habitual. Le ayudará a dilucidar si va a poder cobrar en Internet por determinadas informaciones o tendrá que buscar otro camino para obtener más ingresos al margen de la publicidad.
Lo decía Robert Thomson, director de 'The Wall Street Journal' al clausurar el seminario 'El periodismo del siglo XXI' organizado por 'El Mundo': "La vida de los lectores ha cambiado. los periodistas deben dar respuesta a estos cambios para no pasar a ser innecesarios".

martes, 3 de noviembre de 2009

¿La última huella del último hombre?
(Lleguen hasta el final del comentario, por favor)


El Optimun Population Trust es una organización que lucha contra el cambio climático con una premisa peculiar. La recojo en palabras de Roger Martin, uno de sus dirigentes: "Los 6.800 millones de habitantes emiten CO2 y si la población sigue aumentando aumentarán los emisores y las víctimas del cambio climático".

El razonamiento es teórica y técnicamente impecable: como el hombre ensucia, cuantos menos hombres haya en la tierra, más limpia estará ésta. Y la conclusión: hay que frenar el calentamiento de la tierra controlando la natalidad.

Voy a llevar al extremo este planteamiento, que me parece no sólo equivocado, sino absurdo. Imaginemos que un hipotético 'gobierno mundial', de esos que leemos en las novelas de ciencia ficción, consigue llevar a la práctica esta idea impecable pero descabellada.

El objetivo tiene que ser frenar el ritmo de crecimiento de la población. Y la única forma de conseguirlo es que la relación entre nacimientos y defunciones sea negativa. Veamos las posibles consecuencias:

a) La población del mundo envejecerá a un ritmo uniformemente acelerado de generación en generación.

b) En unas pocas generaciones, por tanto, el mundo estará habitado por personas mayores, con escasa capacidad de producción y muy demandantes de servicios.

c) Para evitar este envejecimiento y el colapso económico que supone -algunos efectos los estamos viendo ya en la sociedad occidental- ese gobierno mundial no tendría más remedio que volver a fomentar la natalidad para conseguir fuerza laboral nueva capaz de producir bienes y servicios.

d) Pero como la premisa es que la población no crezca sin control para preservar el medio ambiente, si queremos que nazcan muchos niños sin que aumente la población, hay que eliminar parte de los 'excedentes' de más edad. Una segmento que, gracias a una vida más saludable, vivirá más tiempo.

e) En cuanto las nuevas generaciones -más numerosas que las viejas- llegaran a la edad de procrear nacerían más niños, por lo que habría que volver al principio, pero partiendo de una población global mucho menos numerosa.

Así, en unos miles de años habríamos conseguido el planeta más limpio del Universo... pero sin nadie que lo pudiera disfrutar.

Propongo un ejercicio:

Teniendo en cuenta todo lo expuesto, indicar soluciones similares para acabar con los siguientes problemas sociales, considerando que el hombre es su principal causante:
-El desempleo.
-El fracaso escolar.
-La prostitución.
-La corrupción política.
-Los 'bonus' de los ejecutivos bancarios.
-___________ (escriba lo que más le moleste de su vecino/a)

jueves, 29 de octubre de 2009

El déficit de gestión del Real Madrid

Jorge Valdano, director general,
y Florentino Pérez, presidente del Real Madrid


Vamos a reflotar un banco. Somos su accionista mayoritario, tenemos mucho dinero y hay que hacer un equipo de gestión nuevo. Salimos al mercado y fichamos para nuestra entidad:

-Al director de recursos humanos del Santander, experto en la gestión de personal.
-Al director general de la Caixa. experto en banca comercial
-Al consejero delegado de BBVA, experto en el control de riesgos.
-Al responsable de BBVA Bancomer, experto en el negocio en Améríca Latina.
-Al responsable de Abbey, experto en el negocio en Europa.

De dentro de la entidad nos quedamos con el responsable del negocio industrial, hombre de la casa "de toda la vida" y con gran experiencia en este campo.

Para dirigir ese equipo pensamos en el presidente de uno de los bancos medianos españoles -Bankinter, Pastor, Guipuzcoano,... da igual-. Todos ellos con capacidad para gestionar sus entidades, como lo están demostrando en la crisis. Estos bancos, con sus problemas, están capeando el temporal hasta el momento.

Se forma así un comité ejecutivo con lo más granado de la banca española. Todos, además, muy bien pagados porque nos ha costado mucho dinero sacarlos de sus empleos anteriores y sabiendo que son los mejores en lo que quiere ser el mejor banco del mundo.

Nuestro comité ejecutivo está formado. Se convoca la primera reunión y, como dueños del banco, imponemos a los gestores que el objetivo se tiene que cumplir en un año. Y ahora...

¿Podrán trabajar en equipo tantos 'primeros espadas'?
¿Será capaz el presidente, que proviene de una entidad menor, de imponer su criterio sobre personal más 'mediático' por sus puestos anteriores?
¿Primará la experiencia en el banco o el éxito en el ajeno?
¿Creará este comité ejecutivo una cultura de empresa sólida y eficaz?

En definitiva y lo pregunto a los lectores: ¿qué posibilidades de éxito le concede a esta iniciativa?

Soy seguidor del Real Madrid. Evidentemente, en el fútbol todo depende de que entre o no el balón en la portería. Pero antes tiene que haber alguien que sea capaz de poner la pelota en condiciones para que pueda entrar. Y eso no se gestiona en los noventa minutos de cada partido. Ya pasó una vez.


P.D. Florentino Pérez imparte esta tarde -miércoles- una conferencia en el Club Información de Alicante que tiene como título 'Modelo de gestión del Real Madrid' ¡Cómo me gustaría poder acercarme!

lunes, 19 de octubre de 2009

¿A qué espera para empezar a consumir con 'normalidad'?

Hace año y medio proponía en este mismo blog a los lectores un 'test de la crisis'. Se trataba de ver si la mala situacíón económica estaba cambiando nuestros hábitos de consumo. Muchas de las respuestas recibidas entonces indicaban que. efectivamente, el temor a lo que iba a venir -lo que estamos viendo ahora- estaba frenando ya decisiones de gasto.

Recordé esa entrada al leer dos informaciones que se han conocido esta semana. La primera es el dato de precios de consumo de septiembre, que refleja una caída interanual del 1% y, sobre todo, "una muy inquietante deflación en el caso de la tasa subyacente" en palabras del estratega jefe de Citi en España, José Luis Martínez Campuzano.

Martínez Campuzano comenta que no son datos positivos. Es cierto que la caída de los precios es una buena noticia para las familias porque les otorga una mayor capacidad de compra. Pero, "lamentablemente -concluye- esto pasa a segundo plano cuando vemos el continuado deterioro del mercado de trabajo y de la renta disponible de las familias".

La segunda información es el informe que la Asociación de Empresas de Tecnología de la Información y Comunicaciones (AETIC) ha publicado sobre el sector: por primera vez en la historia, los ingresos de esta macroindustria, que engloba desde la electrónica de consumo, hasta las telecomunicaciones pasando por la electrónica profesional, experimentan una caída de ingresos en todas las actividades que engloba. En conjunto, el sector retrocede un 13% entre el primer semestre de 2009 y el mismo periodo de 2008. Y el sector más ligado si se quiere al equipamiento familiar, la electrónica de consumo, se desploma un 27%.

Hay que estimular el consumo para que el país vuelva a tirar. Y la pregunta en esta ocasión es ¿qué es lo que le induciría a eliminar las medidas anticrisis que ha ido implantando en sus gastos personales y familiares en estos últimos meses?

miércoles, 14 de octubre de 2009

Elija: ineptos conocidos o corruptos por descubrir

José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, en octubre de 2008, antes del segundo encuentro que tuvieron en esta legislatura.


Estos días que se entrelazan en los titulares de la prensa, radio, televisión y medios digitales informaciones sobre la mala gestión económica del Gobierno y noticias sobre la corrupción que circunda al PP, está en el debate social cuál de las dos circunstancias pueden afectar más ante los ciudadanos en una consulta electoral.

Hay quien piensa que la crisis es lo peor con vistas a una consulta electoral. Al final, el escaso éxito de los socialistas para salir de la recesión nos está tocando los... bolsillos y eso no lo perdona el españolito medio. En el otro lado están los que piensan los ciudadanos nunca darán su confianza a un partido que no sabe controlar prácticas presuntamente corruptas e ilegales entre sus miembros.

En España ya vivimos una situación más o menos paralela a mediados de la década pasada. En 1993, una crisis económica atravesaba la economía occidental, mientras la sociedad española todavía estaba adormilada por la resaca de los fastos del 92, Expo de Sevilla y Juegos Olímpicos de Barcelona. El Gobierno tuvo que devaluar la peseta en mayo de 1993 y se presentó a las elecciones -que se celebraron un mes después- con 3,3 millones de parados. Pero lo que obligó al presidente González a adelantar las elecciones fueron los innumerables casos de corrupción -Mariano Rubio (1992), Filesa (1989), Guerra (1989), GAL (desde los ochenta),...-. A pesar de ello, el PSOE vuelve a ganar las elecciones, aunque perdió la mayoría absoluta en el Congreso que tuvo de hecho en la legislatura anterior.

Pero la crisis se agudiza, el paro alcanza los cuatro millones de personas y el presidente del Gobierno volvió a acortar la legislatura y el 3 de marzo de 1996 convocó otra vez elecciones. Mientras, los procesos judiciales de los casos de corrupción anteriores siguen su curso. Esta vez sí se da la vuelta a la tortilla: el PP es el vencedor, y consigue un número de escaños similar al del PSOE tres años antes, mientras que los socialistas pierden y obtienen los mismos diputados que el PP en la legislatura anterior.

Muchos analistas políticos piensan que fue la pésima gestión de la aquella crisis, también mundial aunque mucho menos profunda que la actual, la que desbancó a los socialistas del poder y no la corrupción.
Ahora, tenemos un Gobierno que no ha sabido hacer frente a la recesión económica, cuestión reconocida por economistas, organismos internacionales y hasta por insignes socialistas, y una oposición cada día más manchada por escándalos de corrupción en una parte de sus dirigentes y, además, con críticas constantes desde dentro y desde fuera sobre la gestión desde la cúpula del partido de ese particular calvario.

Sé que no son comparables los casos de corrupción del PSOE de los noventa -por número y por 'volumen' de cada uno de ellos- con el Gürtel y sus ramificaciones del PP de hoy pero, simplificando la cuestión, si hoy hubiera elecciones generales, ¿votaría usted por mantener un Gobierno que está llevando a la ruina al país con su gestión de la crisis económica o daria una oportunidad a un partido acusado y acosado por la corrupción?
Para concretar más. ¿Qué le incita más a cambiar el sentido de su voto, la subida de impuestos motivada por la ineptitud del Ejecutivo para hacer frente a la recesión o saber que un partido acusado de corrupción puede llegar a gobernar?