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jueves, 4 de mayo de 2023

La revolución económica que traerá la longevidad



Cada vez más mayores, con más dinero y con mejor salud. El sector público y la industria privada se enfrentan a un cambio de vida y de hábitos sin precedentes que va a mover miles de millones de euros en el futuro.


En los próximos años va a empezar a jubilarse la llamada generación del baby boom, la numerosa población que empezó a nacer a finales de los años cincuenta, cuando los estragos causados en la economía por la Segunda Guerra Mundial empezaron a desaparecer. En el mundo desarrollado, esta salida del mercado laboral de millones de personas se va a unir a la fuerte caída de la natalidad, que ya no garantiza el reemplazo generacional en Occidente y que supondrá una reducción de la población activa. La ONU calcula que en 2060, el 30% de la población mundial tendrá más de 65 años, por el 17% de hace diez años.

Con el envejecimiento de la población, el Estado tendrá que ir haciendo un trasvase de recursos para hacer frente a las necesidades del colectivo de más edad. Partidas como las pensiones, la sanidad o la dependencia exigirán más dinero… que tienen que salir de una sociedad más pequeña que sólo podrá compensar la reducción de la fuerza laboral con importantes incrementos de productividad (...).

Artículo completo en Aceprensa. 





viernes, 5 de mayo de 2017

Tres apuntes sobre el paro

Todo indica que el mercado de trabajo ha tomado velocidad de crucero, al hilo del crecimiento de la actividad. La destrucción de empleo durante la crisis fue insoportable y ahora, fruto de la reforma laboral, de un cierto cambio en el modelo económico que ha propulsado las exportaciones y del viento favorable que sopla desde el exterior -en forma de bajos tipos de interés, caída del euro y reducidos precios del petróleo- España está creando empleo con intensidad.

No será el de mejor calidad del mundo, cierto, pero si no se empieza así no hay forma de recuperar la calidad en el empleo. Igual que en las épocas de despidos, quienes primero salen de las empresas son los temporales, cuando se da la vuelta la tortilla, los primeros empleos que se crean también son temporales. Si el mercado de trabajo está adaptado a lo que necesitan las empresas y la economía, esos puestos se irán consolidando. La eficiencia de un modelo laboral consiste en conseguir que esa transición sea lo más breve posible.

En este sentido, y al hilo de la EPA del primer trimestre que conocimos hace unos días, merece la pena pararse en algunos detalles que pueden condicionar la evolución del empleo en nuestro país en los próximos años.

El primero es el descenso de la población activa. Miguel Valverde recordaba en el diario Expansión que en los últimos cinco años la población activa en España ha caído en casi 800.000 personas. La población activa la conforman quienes tienen trabajo más los parados que buscan empleo. Una reducción de la misma supone perder fuerza laboral, aunque maquille las cifras del paro, pues con menos población activa y la misma gente trabajando, la tasa de desempleo baja. Es grave que parte de esta reducción se deba al envejecimiento de la población. Es decir, personas que dejan la actividad porque se jubilan, sin que haya jóvenes suficientes para reemplazarlas. Aunque sea mejor para las estadísticas, un país que va perdiendo fuerza laboral joven -especialmente en una época de acelerados cambios tecnológicos- desaprovecha condiciones para competir.

El segundo apunte es la estrecha correlación que existe entre el paro y el nivel educativo en España. Veamos. En el tercer trimestre de 2007, cuando el empleo alcanzó su máximo histórico con esos 20 millones de personas trabajando, la tasa de paro de quienes habían abandonado los estudios antes de terminar la enseñanza obligatoria era del 10%. Muchos de ellos encontraban trabajos sin cualificar en la construcción o el turismo. En ese año, el paro entre quienes habían terminado la segunda etapa de la Educación Secundaria era del 9,9%, mientras que los que tenían una carrera universitaria disfrutaban de pleno empleo: sólo un 3,9% de los licenciados estaba sin trabajo. Hoy, según la última EPA, el paro de quienes han abandonado los estudios casi se ha cuadruplicado -es del 37,6%-, el de quien ha terminado Secundaria se ha triplicado -del 19,3%- mientras que el de los universitarios ha pasado de ese 3,9 al 10,9%. Una cuestión clave ante el alto grado de abandono escolar que tenemos.

El tercer apunte es una reflexión. España ha alcanzado este trimestre el mismo nivel de Producto Interior Bruto (PIB) -es decir, de producción, de actividad total- que antes de la crisis. Pero lo ha conseguido con 1,5 millones de empleos menos. ¿Qué tipo de trabajo era aquél que su desaparición no ha impedido este incremento de la actividad? Habrá que plantearse también la creación de puestos de trabajo cualificados que generen valor añadido. Y para ello hace falta trabajadores jóvenes y con estudios (ver los dos apuntes anteriores).

(Publicado en El Mundo el 4 de mayo de 2017)

martes, 3 de noviembre de 2009

¿La última huella del último hombre?
(Lleguen hasta el final del comentario, por favor)


El Optimun Population Trust es una organización que lucha contra el cambio climático con una premisa peculiar. La recojo en palabras de Roger Martin, uno de sus dirigentes: "Los 6.800 millones de habitantes emiten CO2 y si la población sigue aumentando aumentarán los emisores y las víctimas del cambio climático".

El razonamiento es teórica y técnicamente impecable: como el hombre ensucia, cuantos menos hombres haya en la tierra, más limpia estará ésta. Y la conclusión: hay que frenar el calentamiento de la tierra controlando la natalidad.

Voy a llevar al extremo este planteamiento, que me parece no sólo equivocado, sino absurdo. Imaginemos que un hipotético 'gobierno mundial', de esos que leemos en las novelas de ciencia ficción, consigue llevar a la práctica esta idea impecable pero descabellada.

El objetivo tiene que ser frenar el ritmo de crecimiento de la población. Y la única forma de conseguirlo es que la relación entre nacimientos y defunciones sea negativa. Veamos las posibles consecuencias:

a) La población del mundo envejecerá a un ritmo uniformemente acelerado de generación en generación.

b) En unas pocas generaciones, por tanto, el mundo estará habitado por personas mayores, con escasa capacidad de producción y muy demandantes de servicios.

c) Para evitar este envejecimiento y el colapso económico que supone -algunos efectos los estamos viendo ya en la sociedad occidental- ese gobierno mundial no tendría más remedio que volver a fomentar la natalidad para conseguir fuerza laboral nueva capaz de producir bienes y servicios.

d) Pero como la premisa es que la población no crezca sin control para preservar el medio ambiente, si queremos que nazcan muchos niños sin que aumente la población, hay que eliminar parte de los 'excedentes' de más edad. Una segmento que, gracias a una vida más saludable, vivirá más tiempo.

e) En cuanto las nuevas generaciones -más numerosas que las viejas- llegaran a la edad de procrear nacerían más niños, por lo que habría que volver al principio, pero partiendo de una población global mucho menos numerosa.

Así, en unos miles de años habríamos conseguido el planeta más limpio del Universo... pero sin nadie que lo pudiera disfrutar.

Propongo un ejercicio:

Teniendo en cuenta todo lo expuesto, indicar soluciones similares para acabar con los siguientes problemas sociales, considerando que el hombre es su principal causante:
-El desempleo.
-El fracaso escolar.
-La prostitución.
-La corrupción política.
-Los 'bonus' de los ejecutivos bancarios.
-___________ (escriba lo que más le moleste de su vecino/a)