Me puso sobre la pista Fernando Palmero el sábado por la noche. Julián Carrón, sacerdote, teólogo y presidente del movimiento Comunión y Liberación, y Pedro Cuartango, el periodista más intelectual que conozco y agnóstico declarado, iban a debatir sobre Dios, la libertad y el mal. Fue el pasado domingo en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo para clausurar el evento cultural Encuentro Madrid 2018. Me sorprendió encontrar a más de un millar de personas en el acto.
A veces, en este tiempo de posverdad, de desinformación, de superficialidad, en el que todo fluye sin solución de continuidad y con una rapidez acelerada -las noticias de la tarde dejan obsoletas las de la mañana un día sí y otro también-; en este tiempo en el que por las redes sociales nos llegan como si estuvieran al mismo nivel un buen artículo científico y la patraña del último indeseable, es un muy buen ejercicio pararse a pensar sobre esa segunda o tercera velocidad, de lo que, al final, depende todo. Y si te ponen en el camino una conversación entre Carrón y Cuartango, y te gustan esos temas, es una ocasión que no se puede desaprovechar. Así, oímos cosas de Spinoza, Heidegger, Camus, Sartre, Von Balthasar, Teresa de Jesús, Pablo de Tarso... buscando respuestas a las preguntas definitivas.
Hablaron de la libertad del hombre, que Cuartango -con Sartre- ve como una condena y Carrón como un don de Dios. Comentaron sobre la existencia del mal -¿quién pensó en las víctimas del Holocausto, de la guerra de los Balcanes o de los crímenes de Pol Pot?, se preguntó el periodista-, mientras que el teólogo volvía a fundamentar en la libertad la existencia del mal. Y conversaron sobre el concepto de elección. Si Dios es Dios debe querer a todos los hombres y sin embargo elige a unos pocos -a quienes da la gracia de la fe- para que le sigan, planteó Cuartango, a lo que Carrón contestó que precisamente esos hombres y mujeres deben ser los responsables de que Dios llegue a todo el mundo.
Cuartango dice que el «enigma para el que no hay contestación es la existencia de Dios». Es posible, porque si el hombre llegara a entender a Dios, en ese momento dejaría de ser Dios.
Y después de esto, volvamos a Twitter.
(Publicado en El Mundo el 16 de octubre de 2018)
En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento. La Tierra Media tolkiana es la tierra, donde estamos y hasta cuando estemos.
sábado, 20 de octubre de 2018
sábado, 29 de septiembre de 2018
Pensiones: nos engañan a corto o nos engañan a largo
Recordemos algunas noticias sobre las pensiones que hemos leído en los últimos días. No hace falta irse demasiado hacia a atrás en el tiempo. Una: La nómina mensual de las jubilaciones lleva dos meses subiendo a un ritmo anual del 5% y supera los 9,2 millones de euros, debido a que se aplica la revalorización con base en el IPC aprobada por el Gobierno de Rajoy. Dos: Los últimos Ejecutivos se han fumigado ya el préstamo de 15.000 millones de euros solicitado al Tesoro -hacerse trampas en el solitario, se llama- para pagar las pensiones y el Ministerio de Trabajo ha dicho que necesitará tirar del fondo de reserva para pagar los 7.000 millones que suponen la extra de diciembre, con lo que la denominada hucha de las pensiones pasará a mejor vida.
Tres: El déficit de la Seguridad Social va a superar los 18.000 millones de euros este ejercicio. Cuatro: Después de decenios en los que los distintos gobiernos se han cansado de decir que las pensiones están garantizadas, por fin una voz oficial autorizada baja a la realidad y afirma que el modelo actual no es viable más allá de los 10 años: «El sistema tiene arreglo para los próximos 10 años, pero luego habrá que volver a pensarlo», comentaba el miércoles el secretario general de la Seguridad Social, Octavio Granado. Y añadía la causa que éste y otros Ejecutivos se han negado a poner en primer plano hasta ahora: la evolución demográfica en España, que llevará en los próximos años a la jubilación de la generación del baby boom.
Tres: El déficit de la Seguridad Social va a superar los 18.000 millones de euros este ejercicio. Cuatro: Después de decenios en los que los distintos gobiernos se han cansado de decir que las pensiones están garantizadas, por fin una voz oficial autorizada baja a la realidad y afirma que el modelo actual no es viable más allá de los 10 años: «El sistema tiene arreglo para los próximos 10 años, pero luego habrá que volver a pensarlo», comentaba el miércoles el secretario general de la Seguridad Social, Octavio Granado. Y añadía la causa que éste y otros Ejecutivos se han negado a poner en primer plano hasta ahora: la evolución demográfica en España, que llevará en los próximos años a la jubilación de la generación del baby boom.
En otras palabras, Granado dijo que o se le da la vuelta al sistema o se va al garete. Esto quiere decir que si usted tiene menos de 55 años -y a lo mejor lleva ya 25 cotizando- no tiene garantizada en estos momentos una jubilación digna... por la que ha estado pagando al Estado todos esos años de carrera profesional.
Y cinco: Con todo esto, es decir, con el sistema haciendo agua y con fecha de caducidad puesta ya casi oficialmente, los señores diputados del Pacto de Toledo deciden un acuerdo de revalorización anual que incluye una subida de las pensiones «en base al IPC real». Entre otras razones, porque «no nos ponemos permitir el lujo de tener pensionistas que sean pobres», como decía ayer la portavoz socialista en la comisión del Pacto de Toledo, Mercé Perea.
Pues bien, o esa revalorización «en base al IPC real» esconde alguna triquiñuela para que en la práctica no sea así, y los políticos nos están engañando a corto plazo, o vuelven a colocar otro peso sobre un modelo de pensiones públicas que ya no soporta nuevas cargas y nos están engañando a largo plazo.
Lo que no es de recibo es que, como decimos, a la vez que el Gobierno reconoce que esto no da más de sí, el Pacto de Toledo apruebe una medida que ahoga mucho más el sistema. No se me ocurre otra explicación que la electoral: hay que amarrar los votos de los nueve millones de pensionistas de hoy... ¿Dentro de 10 años? En política eso es un mundo, a pesar de la juventud de nuestros líderes políticos. Repito: si tiene menos de 55 años, póngase un poquito nervioso. Esta vez lo ha dicho el Gobierno, por fin.
Y cinco: Con todo esto, es decir, con el sistema haciendo agua y con fecha de caducidad puesta ya casi oficialmente, los señores diputados del Pacto de Toledo deciden un acuerdo de revalorización anual que incluye una subida de las pensiones «en base al IPC real». Entre otras razones, porque «no nos ponemos permitir el lujo de tener pensionistas que sean pobres», como decía ayer la portavoz socialista en la comisión del Pacto de Toledo, Mercé Perea.
Pues bien, o esa revalorización «en base al IPC real» esconde alguna triquiñuela para que en la práctica no sea así, y los políticos nos están engañando a corto plazo, o vuelven a colocar otro peso sobre un modelo de pensiones públicas que ya no soporta nuevas cargas y nos están engañando a largo plazo.
Lo que no es de recibo es que, como decimos, a la vez que el Gobierno reconoce que esto no da más de sí, el Pacto de Toledo apruebe una medida que ahoga mucho más el sistema. No se me ocurre otra explicación que la electoral: hay que amarrar los votos de los nueve millones de pensionistas de hoy... ¿Dentro de 10 años? En política eso es un mundo, a pesar de la juventud de nuestros líderes políticos. Repito: si tiene menos de 55 años, póngase un poquito nervioso. Esta vez lo ha dicho el Gobierno, por fin.
(Publicado en El Mundo el 28 de septiembre de 2018: http://www.elmundo.es/economia/2018/09/28/5bad32eb22601dbd168b4679.html)
jueves, 13 de septiembre de 2018
La 'verdad política'
DICEN los clásicos que hay dos formas de entender la conducta humana en relación con la verdad. La trascendente y la inmanente. Muy resumido, la primera hace referencia al pensamiento aristotélico, que Antonio Machado resumió en aquel «el ojo que tú ves no es ojo porque lo veas, es ojo porque te ve». Es aquello de que 'la realidad está ahí fuera' y la verdad es adecuarse a ella.
La visión inmanente llegó con el 'cogito ergo sum' del francés René Descartes. Ese 'pienso luego existo' supone colocar a la persona por encima de la realidad, que sólo existe en función de ser pensada.
Es lo contrario del verso de Machado: el ojo es ojo porque tú lo ves. Y tiene muchas repercusiones en la vida cotidiana. Si la realidad se construye según la vamos pensando, los conceptos de verdad y mentira se convierten en términos subjetivos e inestables. La 'verdad política' es el mejor ejemplo de ello.
Da igual decir que tu seña de identidad es bajar impuestos y subirlos a traición en el primer Consejo de Ministros en el que tienes ocasión. O mezclar una verdad objetiva -«Europa no acepta los presos políticos»- con su verdad subjetiva -«en España hay presos políticos»- para concluir que Europa está con el independentismo catalán.
En un momento puedes afirmar que quieres terminar con las puertas giratorias y acto seguido organizar un auténtico carrusel de nombramientos de amiguetes. O prometer que una moción de censura es para convocar elecciones y cuando la has ganado añadir que las elecciones serán «cuando termine la legislatura». O llevar toda una legislatura diciendo que no repetirás en la lista electoral para comunicar finalmente lo contrario cuando llega el momento.
Y hay políticos capaces de dar su apoyo durante tres años y medio a otro partido para que gobierne en una comunidad autónoma y retirárselo diciendo que es el peor Gobierno que ha tenido esa comunidad autónoma en su historia. El grave problema es que quien adecua así la verdad a sus intereses ni siquiera es consciente de que miente porque no entiende la verdad. Y para botón, repasen la entrevista de Quim Torra con Ana Pastor del domingo pasado.
(Publicado en El Mundo el martes 11 de septiembre. Foto: RTVE)
La visión inmanente llegó con el 'cogito ergo sum' del francés René Descartes. Ese 'pienso luego existo' supone colocar a la persona por encima de la realidad, que sólo existe en función de ser pensada.
Es lo contrario del verso de Machado: el ojo es ojo porque tú lo ves. Y tiene muchas repercusiones en la vida cotidiana. Si la realidad se construye según la vamos pensando, los conceptos de verdad y mentira se convierten en términos subjetivos e inestables. La 'verdad política' es el mejor ejemplo de ello.
Da igual decir que tu seña de identidad es bajar impuestos y subirlos a traición en el primer Consejo de Ministros en el que tienes ocasión. O mezclar una verdad objetiva -«Europa no acepta los presos políticos»- con su verdad subjetiva -«en España hay presos políticos»- para concluir que Europa está con el independentismo catalán.
En un momento puedes afirmar que quieres terminar con las puertas giratorias y acto seguido organizar un auténtico carrusel de nombramientos de amiguetes. O prometer que una moción de censura es para convocar elecciones y cuando la has ganado añadir que las elecciones serán «cuando termine la legislatura». O llevar toda una legislatura diciendo que no repetirás en la lista electoral para comunicar finalmente lo contrario cuando llega el momento.
Y hay políticos capaces de dar su apoyo durante tres años y medio a otro partido para que gobierne en una comunidad autónoma y retirárselo diciendo que es el peor Gobierno que ha tenido esa comunidad autónoma en su historia. El grave problema es que quien adecua así la verdad a sus intereses ni siquiera es consciente de que miente porque no entiende la verdad. Y para botón, repasen la entrevista de Quim Torra con Ana Pastor del domingo pasado.
(Publicado en El Mundo el martes 11 de septiembre. Foto: RTVE)
jueves, 26 de julio de 2018
Esa obsesión por la educación concertada
LA MINISTRA de Educación, Isabel Celaá, trató de recular el viernes de su antidemocrática propuesta para estrangular la educación concertada. Pero sus declaraciones anteriores en el Congreso de los Diputados volvieron a ese mantra de la izquierda que atenta contra libertad de los españoles y afecta especialmente a las clases medias y bajas. Porque allí donde se cierren centros concertados, las familias adineradas que quieran ese tipo de educación para sus hijos podrán llevarlos a la red privada, mientras que las que tengan pocos recursos se quedan sin opción. Es una forma de discriminar como otra cualquiera.
Se trata de una cuestión de libertad. La Constitución contempla el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos y fue el socialismo el que propuso los conciertos escolares en su primera ley educativa de 1985. Es un modelo que funciona, pero cada vez que el PSOE llega al poder amenaza con eliminarlo. Ocurrió con Zapatero en 2004 y vuelve a pasar ahora.
Esta vez, además, retorciendo sus principios. Porque el PSOE es un partido atento a las demandas sociales. La lucha por la igualdad de género o las acciones en favor de la diversidad son dos ejemplos de cómo los socialistas han hecho suyas -y plasmado en leyes cuando han gobernado- legítimas aspiraciones sociales.
Por eso, el Gobierno debe explicar mejor por qué quiere eliminar de la ley de educación el concepto de «demanda social» con el objetivo de estrangular los colegios concertados. Es decir a esas familias que piden plazas en ellos para sus hijos que no se les va a hacer caso. ¿Se imaginan lo mismo con el impulso del movimiento feminista nacido tras el 8 de marzo?
La enseñanza concertada es un modelo adecuado en el sistema educativo español. Atiende a más de dos millones de alumnos y cuenta con unos 130.000 profesores en unos 3.500 centros, de los que, al contrario de lo que puede pensarse, el 40% no tiene ya nada que ver con la Iglesia católica.
No es complicado de entender: es constitucional, la quieren muchos españoles, ahorra dinero al Estado y favorece sobre todo a las familias con menos poder adquisitivo. ¿Por qué acabar con ella?
(Publicado en El Mundo el 17 de julio de 2018)
Se trata de una cuestión de libertad. La Constitución contempla el derecho de los padres a elegir el tipo de educación que quieren para sus hijos y fue el socialismo el que propuso los conciertos escolares en su primera ley educativa de 1985. Es un modelo que funciona, pero cada vez que el PSOE llega al poder amenaza con eliminarlo. Ocurrió con Zapatero en 2004 y vuelve a pasar ahora.
Esta vez, además, retorciendo sus principios. Porque el PSOE es un partido atento a las demandas sociales. La lucha por la igualdad de género o las acciones en favor de la diversidad son dos ejemplos de cómo los socialistas han hecho suyas -y plasmado en leyes cuando han gobernado- legítimas aspiraciones sociales.
Por eso, el Gobierno debe explicar mejor por qué quiere eliminar de la ley de educación el concepto de «demanda social» con el objetivo de estrangular los colegios concertados. Es decir a esas familias que piden plazas en ellos para sus hijos que no se les va a hacer caso. ¿Se imaginan lo mismo con el impulso del movimiento feminista nacido tras el 8 de marzo?
La enseñanza concertada es un modelo adecuado en el sistema educativo español. Atiende a más de dos millones de alumnos y cuenta con unos 130.000 profesores en unos 3.500 centros, de los que, al contrario de lo que puede pensarse, el 40% no tiene ya nada que ver con la Iglesia católica.
No es complicado de entender: es constitucional, la quieren muchos españoles, ahorra dinero al Estado y favorece sobre todo a las familias con menos poder adquisitivo. ¿Por qué acabar con ella?
(Publicado en El Mundo el 17 de julio de 2018)
sábado, 16 de junio de 2018
Informarse por el móvil. O desinformarse
Macron va a prohibir el móvil en la escuela. Bien. Intentamos en su momento que nuestras hijas no lo llevaran al colegio y no pudimos. "Es que los profes nos dejan sacar el móvil para buscar en internet y la de matemáticas para que usemos la calculadora". Es verdad que fuera de esos momentos no tienen autorizado su uso en la escuela -especialmente en el recreo- bajo pena de que sea requisado. De hecho, la prohibición que ha instaurado el Gobierno francés está recogida en la legislación de la Comunidad de Madrid desde hace una década. Pero es significativo que en Francia se haya generado polémica sobre la efectividad de la medida. Porque el uso del móvil para todo -incluso para estudiar como vemos- es ya consustancial en nuestras vidas. También para informarnos.
El Instituto Reuters de la Universidad de Oxford publica cada año un informe sobre tendencias en el mundo de la información. Uno de los parámetros que analiza es el cambio en la forma de recibir información de los ciudadanos. Quizá, el más significativo de ellos es el crecimiento exponencial del uso del teléfono móvil para leer noticias. En España, por ejemplo, el número de personas que utiliza el celular para informarse en internet ha pasado del 30% al 55% entre 2013 y 2017 y ya está parejo a quienes lo hace desde el ordenador personal.
Hay otro dato importante que recoge el estudio que puede explicar también el cambio que se produce en la formación de la opinión pública en la sociedad: el auge de la recepción de noticias a través de las redes sociales. Así, en nuestro caso, el año pasado, el 47% de quienes se informaban por internet tenían como fuente principal Facebook, el 32% lo hacían a través de WhatsApp y el 25% mediante Youtube. Dos motivos para el análisis. Primero: en el móvil es mucho más complicado profundizar en la lectura que en el papel e incluso en el ordenador. Segundo: informarse a través de las redes sociales supone estar expuesto a los medios online profesionales, sí, pero también a todo el río de información que transcurre por ellas, desinformación interesada incluida. En el móvil hay mucho ruido y es más fácil desorientarse.
sábado, 2 de junio de 2018
Italia 2018, como Grecia 2009
Hace diez meses, Olivier Blanchard, ex economista jefe del FMI, y otros investigadores del Peterson Institute for International Economics se preguntaban en un informe si un incremento de los tipos de interés por parte del BCE podría desencadenar una crisis de deuda en Italia. La respuesta fue que «no», siempre que se cumplieran dos condiciones. La primera, que esa subida de tipos viniera como consecuencia del crecimiento económico de la Eurozona y de Italia. La segunda, que el Gobierno italiano estuviera dispuesto a cooperar con las autoridades europeas -la UE y el BCE- para controlar la supuesta pérdida de confianza del mercado.
Pues, bien, como reconoce el propio Blanchard en otro informe publicado esta semana, «no se han dado ninguna de las dos condiciones». Aunque los tipos todavía no han empezado a subir, se da por hecho que lo harán en los próximos meses e Italia no se encuentra preparada para ello. Y la formación de un Gobierno eurófobo y populista de la Liga y del Movimiento 5 Estrellas deja claro que se será muy difícil cumplir la segunda.
El tema es tan grave que ha ocasionado tomas de posición inauditas tanto dentro como fuera de Italia. La primera fue la decisión del presidente de la República, Sergio Mattarella, de no aceptar al ministro de Economía propuesto por el presidente del Gobierno legítimo y la posterior designación de un tecnócrata para que tratara de hacerlo. La segunda, de menor calado pero también significativa de cómo están los nervios en Bruselas y en Fráncfort, fue la extemporánea reacción del pasado martes del comisario de Planificación Financiera y Presupuestos, el alemán Günther Oettinger, cuando quiso hacer ver a los italianos «que no deben dar a los populistas de derecha o de izquierda ninguna responsabilidad de Gobierno», a la vista de la reacción de los mercados. Lo dijo el día en que la prima de riesgo del país subía hasta 290 puntos, nivel que no se veía desde 2013; la Bolsa caía un 2,65% y la rentabilidad de los bonos italianos -que se mueve de forma inversa al precio- se disparaba hasta cotas no vistas casi desde la etapa de las turbulencias tras la crisis griega. Ese día, el interés exigido al bono a dos años, por ejemplo, sufrió su mayor subida diaria en más de 25 años. Recuerda a los inicios de la crisis griega en 2009.
Italia ha dado el primer gran susto a la Unión Europea desde el rescate de Grecia. Y lo ha hecho por una razón similar: la falta de control de las cuentas públicas y el anquilosamiento económico. Pero Italia son palabras mayores. Es la tercera economía del euro, con una deuda pública que se ha descontrolado desde el 99% del PIB en 2007 al 132% en 2017 y sin gobiernos capaces de embridar los desequilibrios.
Afortunadamente para los italianos, su país está dentro del euro, porque, como dice Blanchard, un Italexit -se llegó a hablar de ello en las negociaciones para formar el Gobierno nonnato- sería muy malo para la UE y nefasto para Italia. Pero lo que ocurre en ese país va más allá de un determinado Gobierno. Lo ha descrito Miguel Otero, analista del Real Instituto Elcano, con crudeza: «El problema está en la falta de meritocracia, la excesiva burocracia y corrupción, la baja productividad, el abandono escolar, la mala formación profesional, la poca inversión en I+D, la evasión fiscal, la competencia de China y los otros emergentes en un mundo cada vez más global... ¿les suena?». A pesar de todo. esperemos que el nuevo Ejecutivo luche contra todo esto.
(Publicado en El Mundo el 1 de junio de 2018)
jueves, 24 de mayo de 2018
El plástico es cómodo pero sucio
A PARTIR del 1 de julio todos los comercios tendrán la obligación de cobrar por las bolsas de plástico normales, las de un solo uso en las que metemos los productos de la compra habitual. Es una medida de la Unión Europea que tiene como objetivo disuadir a los consumidores para reducir el consumo de plástico, una de las plagas que preocupan de verdad en la preservación del medio ambiente.
Lo bueno es que hasta hace no demasiado tiempo vivíamos sin tanto plástico. En los propios comercios apenas había productos envasados en plástico, sino que el cliente seleccionaba y el tendero empaquetaba. El papel de estraza -cuando no el de los periódicos- servía perfectamente para envolver los productos. Las cajas y embalajes eran de cartón y de madera antes de convertirse en contenedores hechos de distintos materiales plásticos. ¿Por qué, por ejemplo, al comprar un poco de embutido, el charcutero lo envuelve en papel, lo pasa después por el film transparente y, por último, lo mete en una bolsa de plástico antes de dárselo al cliente?
Muchos recordarán todavía cuando había que bajar a las tiendas con las botellas vacías -los 'cascos'- que había que dejar si se quería comprar leche, gaseosa, cervezas o refrescos, o pagar de más si no se llevaba el recambio. Esos 'cascos' eran devueltos a las envasadoras que los esterilizaban y volvían a la cadena comercial. Ahora compramos en plástico. También era normal beber en vasos de cristal desde el grifo y no existían las botellas de plástico de cuarto de litro que tenemos encima de la mesa o llevan en el bolso. Y las maquinillas de afeitar no eran de plástico de usar y tirar.
Es el precio del progreso. Preferimos la comodidad, pero la comodidad tiene sus inconvenientes. El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente calcula que cada español consume 144 bolsas de plástico al año que usa solo una vez y tira a la basura. Éstas tardan en descomponerse entre 100 y 500 años y se acumulan en los mares: unos ocho millones de toneladas llegan a los océanos cada año. Ya hemos visto fotos de inmensas islas de desechos que crecen año a año en las aguas. El plástico es cómodo pero sucio y nos damos cuenta cuando más lo estamos utilizando.
Lo bueno es que hasta hace no demasiado tiempo vivíamos sin tanto plástico. En los propios comercios apenas había productos envasados en plástico, sino que el cliente seleccionaba y el tendero empaquetaba. El papel de estraza -cuando no el de los periódicos- servía perfectamente para envolver los productos. Las cajas y embalajes eran de cartón y de madera antes de convertirse en contenedores hechos de distintos materiales plásticos. ¿Por qué, por ejemplo, al comprar un poco de embutido, el charcutero lo envuelve en papel, lo pasa después por el film transparente y, por último, lo mete en una bolsa de plástico antes de dárselo al cliente?
Muchos recordarán todavía cuando había que bajar a las tiendas con las botellas vacías -los 'cascos'- que había que dejar si se quería comprar leche, gaseosa, cervezas o refrescos, o pagar de más si no se llevaba el recambio. Esos 'cascos' eran devueltos a las envasadoras que los esterilizaban y volvían a la cadena comercial. Ahora compramos en plástico. También era normal beber en vasos de cristal desde el grifo y no existían las botellas de plástico de cuarto de litro que tenemos encima de la mesa o llevan en el bolso. Y las maquinillas de afeitar no eran de plástico de usar y tirar.
Es el precio del progreso. Preferimos la comodidad, pero la comodidad tiene sus inconvenientes. El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente calcula que cada español consume 144 bolsas de plástico al año que usa solo una vez y tira a la basura. Éstas tardan en descomponerse entre 100 y 500 años y se acumulan en los mares: unos ocho millones de toneladas llegan a los océanos cada año. Ya hemos visto fotos de inmensas islas de desechos que crecen año a año en las aguas. El plástico es cómodo pero sucio y nos damos cuenta cuando más lo estamos utilizando.
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