Actualidad Económica ha plasmado la crónica de la vida empresarial, financiera y social de España desde finales de los años 50. Nació con el Plan de Estabilización de Mariano Navarro Rubio y llega a su número 3.000 inmersa en la digitalización y todo lo que ese proceso tecnológico influye en el mundo. En el trabajo -teletrabajo, reducción de horas laborales-, en los procesos productivos, en las relaciones comerciales y financieras -globalización, desintermediación, 'fintech', criptomonedas-.
En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento. La Tierra Media tolkiana es la tierra, donde estamos y hasta cuando estemos.
martes, 14 de junio de 2022
Actualidad Económica, crónica de una historia de éxito
Actualidad Económica ha plasmado la crónica de la vida empresarial, financiera y social de España desde finales de los años 50. Nació con el Plan de Estabilización de Mariano Navarro Rubio y llega a su número 3.000 inmersa en la digitalización y todo lo que ese proceso tecnológico influye en el mundo. En el trabajo -teletrabajo, reducción de horas laborales-, en los procesos productivos, en las relaciones comerciales y financieras -globalización, desintermediación, 'fintech', criptomonedas-.
lunes, 23 de mayo de 2022
Dos ocurrencias de Moreno Bonilla y de Arrimadas
Si Moreno hubiera pensado un poco su planteamiento, no lo habría expresado. Porque, sencillamente, se está cargando la razón de ser de unas elecciones políticas, que es precisamente que los ciudadanos expresen su opinión con el voto y se conforme así una cámara legislativa y fruto de la composición de esa cámara, se forme un Gobierno lo más estable posible. Votar hasta que salga lo que me conviene es propio de un régimen totalitario.
La otra ocurrencia de estos días es la de Inés Arrimadas, que quiere terminar con el debate nacionalista… eliminando el término ‘nacionalidades’ del artículo 2 de la Constitución. Dejemos de lado el casi imposible proceso necesario para llevar a cabo un cambio de este tipo: aprobación del principio por mayoría de dos tercios del Congreso y del Senado. Disolución inmediata de las Cortes. Convocatoria de elecciones. Ratificación por las Cámaras elegidas. Aprobación del principio por mayoría de dos tercios de ambas Cámaras. Aprobación por las Cortes Generales. Referéndum para su ratificación.
El asunto es que pensar que porque se elimine de la Constitución el término ‘nacionalidades’ se acaba -o se le ponen trabas- con los nacionalismos en España es una ilusión propia de adolescente que acude a su primera fiesta en busca de su pareja ideal. Aunque solo sea porque es cambiar una Constitución que los nacionalistas se quieren cargar. Y. entonces, ¿qué más da que el texto diga ‘nacionalidades’ o no?
Y por último. ¿sabe Inés Arrimadas por qué los redactores de la Constitución decidieron incluir “nacionalidades y regiones” y hacerlo en el artículo 2? Precisamente, para diferenciar las nacionalidades de las regiones.
martes, 3 de mayo de 2022
Concedamos a Elon Musk el beneficio de la duda en Twitter
Elon Musk, uno de los emprendedores más carismáticos del mundo, ha comprado Twitter. Ni que decir tiene que no lo ha hecho para ganar dinero porque hay cien formas de invertir 44.000 millones de dólares más rentables que hacerse con una red social que navega entre las pérdidas y los escasos beneficios cada año.
Musk tiene sueños y los cumple. Casi nadie daba un euro por Tesla cuando nació y la ha convertido en la empresa automovilística con más valor en Bolsa. Casi nadie pensaba que SpaceX superara los primeros años de vida y ya ha logrado llevar astronautas a la Estación Espacial y también ha conseguido el hito de la reutilización de los cohetes que transportan las naves espaciales, consiguiendo que aterricen tras el vuelo. Y lleva diez años con su proyecto de transporte terrestre Hyperloop, un tren de levitación magnética que podría alcanzar los 1.000 kilómetros por hora -Madrid-Barcelona en 45 minutos- mucho más barato que el AVE.
También es fundador de Neuralink, empresa que investiga interacciones entre el cerebro humano y la inteligencia artificial de forma que un sofware implantado ayude, por ejemplo, a mejorar la memoria o a facilitar la conexión del cerebro con programas informáticos. Y también fundó Starlink, una filial de SpaceX que tiene como objetivo inundar de pequeños satélites el cielo para distribuir internet allí donde haga falta. Gracias a Starlink, Ucrania ha podido desplegar el sistema de drones que tanto daño están haciendo al ejército ruso.
¿Por qué ha comprado este personaje una red social que no es la más grande ni la más rentable ni la más influyente? Desde luego, no es por dinero. Su patrimonio se calcula en 220.000 millones de euros y va a comprometer menos de 20.000 en Twitter. Tampoco parece que lo haga por ganar influencia porque no le hace falta: influye donde tiene que influir solo con su palabra. No es aventurado pensar que Musk compra Twitter porque de verdad considera que la libertad de expresión es clave para la democracia y quiere contribuir a ello desde esa red social que acaba de adquirir.
Twitter ha cambiado de dueño. Pero Musk no es más dueño de Twitter -aunque lo excluya de Bolsa- que Mark Zuckerberg de Facebook, Instagram o Snapchat, que tienen mucho más poder ante la opinión pública que Twitter, aunque ésta sea la red preferida de políticos y periodistas. Démosle tiempo Elon Musk, estemos atentos a sus decisiones y analicemos después.
martes, 19 de abril de 2022
Habrá pensiones públicas en España dentro de 20 años, pero...
En el caso español esta situación será especialmente peligrosa porque el aumento de pensionistas llegará con una crisis de natalidad y un elevado déficit de la Seguridad Social. Según Fedea, en 2023 el gasto en pensiones será de 188.500 millones de euros, un 14% del PIB y el déficit del sistema podría ascender al 2,6% del PIB si se suman el componente distributivo y los denominados gastos impropios.
En esta condición de precariedad, la pregunta no es sólo si hay que indexar la subida de las pensiones de hoy a la inflación, sino qué debemos hacer para que la generación que ahora tiene 40 años y las que siguen puedan cobrar una pensión pública más o menos digna.
(Publicado en Actualidad Económica el 17 de abril de 2022)
domingo, 13 de marzo de 2022
Consecuencias de la invasión de Ucrania, de la "descarbonización" a la "seguridad energética"
La invasión de Ucrania ha exacerbado los ya altos precios de la energía que llevaba sufriendo la economía mundial y, en especial, la europea. De hecho, el barril de petróleo ha superado el máximo histórico que alcanzó en 2008 si al alza de precios le sumamos la fuerte depreciación que está sufriendo el euro frente al dólar por la guerra. Y el sistema que rige en la UE hace que los elevados precios del gas -que corren parejos a los del petróleo- se trasladen al resto de fuentes de energía -renovables, nuclear, hidroeléctrica- y, finalmente a los consumidores.
Evidentemente, el golpe no es como el de los años setenta, pero todos los escenarios están abiertos, en función de cómo se desarrolle la guerra de Ucrania. El consenso dice que la economía mundial, que todavía no se había recuperado de la pandemia, se va a resentir en los próximos años. Hay analistas que prevén una etapa de estanflación, que es una inflación alta a la vez que se reduce el crecimiento económico, y otros se inclinan porque algunas zonas del planeta, con Europa a la cabeza, puedan entrar en recesión.
Para luchar contra ello, piden medidas fiscales por parte de los Gobiernos -Allianz, por ejemplo, estima que España necesitará inyectar unos 10.000 millones de euros adicionales- y que los bancos centrales se decidan a controlar la inflación.
Mientras, hay quien también pide que en estos momentos de incertidumbre que empresas y ciudadanos hagan sus propios planes de ahorro energético.
Pero lo queda claro que, a pesar de todos los esfuerzos realizados por motivos estratégicos o medioambientales, la nueva hoja de ruta energética de la UE ha cambiado su enfoque a corto plazo de la "descarbonización a la seguridad energética, probablemente dependiendo por ahora de más carbón, más generación nuclear y de gas, permitiendo, en general, más emisiones de carbono", como acaba de afirmar Goldman Sachs.
viernes, 11 de marzo de 2022
Un sangriento impuesto al crecimiento mundial
La analogía es de Loomis Sayles, gestora del grupo Natixis, y expresa muy bien lo que significa la invasión de Ucrania por Rusia para la economía mundial. Sayles dice que "añadirá presión al entorno inflacionario y supondrá un impuesto al crecimiento mundial". Un sangriento impuesto, porque parece obsceno hablar de las consecuencias económicas de una guerra cuando mueren decenas de hombres y mujeres cada día. Pero no cabe duda de que Vladimir Putin ha cambiado radicalmente el panorama. "El ataque de Putin a Ucrania nos encamina de nuevo hacia la economía de los años 70 y el estancamiento. Y lo hace, además, justo cuando el mundo todavía intenta recuperarse del enorme choque que ha supuesto la pandemia", ha escrito Luis Garicano, europarlamentario de Ciudadanos, en el diario El Mundo.
"Es probable que la gran mayoría de los países de todo el mundo experimenten una cierta caída de la demanda y un aumento de los costes de producción", afirma Mohamed El-Erian, economista jefe de la aseguradora Allianz y uno de los analistas financieros más reputados del mundo. Menos demanda y más costes tanto en la macroeconomía como en la vida empresarial supone, como mínimo un frenazo en el crecimiento.
Si el principal temor económico para el mundo pospandémico era el resurgir de la inflación, la guerra desatada por Rusia lo acrecienta. Los bancos centrales estaban todavía diseñando sus estrategias para lograr que el incremento de precios afectara no menos posible al crecimiento y los planes ya no sirven. Los mercados de productos energéticos se han disparado porque Europa depende de Rusia para el suministro de gas. El mundo agrícola también vive desasosegado porque Ucrania es el segundo exportador de cereales y su producción se puede congelar, lo que hace que también suban los precios de estos productos y arrastre a los de las demás materias primas agrícolas.
El riesgo ahora está en la estanflación: "La invasión de Ucrania por parte de Rusia, que está teniendo consecuencias humanas devastadoras, ha aumentado el riesgo de un escenario de estanflación, es decir, de desaceleración del crecimiento económico y de alta inflación", afirma Sara Markowicz, responsable de Estrategia y Análisis de Schroders.
El Banco Central Europeo estaba delimitando su estrategia para controlar la inflación, con la retirada de estímulos en primer lugar y el comienzo de la subida de tipos en un segundo plano, se encuentra ahora con un panorama totalmente distinto porque la componente 'crecimiento' de la ecuación se ha convertido en una X. Por eso el viernes pasado, tras el comienzo de la invasión, salió al paso de la nueva situación con una especie de "whatever it takes" con el que Draghi salvó a Europa de las turbulencias financieras en el euro en julio de 2012. "El BCE está dispuesto a tomar todas las acciones que sean necesarias para cumplir con sus responsabilidades de garantizar la estabilidad de precios y la estabilidad financiera en la zona del euro", afirmó Christine Lagarde en un comunicado el pasado viernes. Y añadió que este mes de marzo "cuando examinemos las proyecciones económicas tendremos en cuenta los acontecimientos geopolíticos".
A este cambio de escenario hay que añadir el impacto que las sanciones impuestas a Rusia y las decisiones empresariales de cortar lazos con ese país va a tener en los mercados -lo estamos viendo ya en las materias primas- y en las bolsas -que no consiguen recuperarse de las caídas-
En este sentido, Stéphane Déo, responsable de estrategia de mercados de Ostrum Asset Management, afirmaba esta semana que la "comunidad internacional está empujando a Rusia hacia una crisis económica sin precedentes, asumiendo el riesgo en el que incurre para el resto de economías".
lunes, 7 de febrero de 2022
Estar o no estar en el metaverso, la gran decisión
Es posible que no tengamos que esperar al año 2044 para que una familia dispersa en varios países celebre junta el cumpleaños del abuelo en un almuerzo virtual o que los avatares de Vladimir Putin y Joe Biden celebren una reunión en una casa de campo británica para hablar de cuestiones geopolíticas. Una reunión que no será un juego y que tendría consecuencias en el mundo real. Los bancos de inversión ya están estudiando las posibilidades de este negocio y su repercusión en las empresas que entren en él... y en las que no lo hagan. Morgan Stanley estima en 8 billones de dólares lo que puede mover el metaverso en 2030 y Goldman Sachs eleva esa cifra hasta los 12 billones.
Lo que se conoce como Web 3.0 está naciendo y no sabemos hasta dónde puede llegar. Ya existe la tecnología para procesar miles de millones de datos en segundos, para que las máquinas aprendan por sí mismas y se pongan en contacto unas con otras, para comprar. El dinero -físico y virtual- circula por la red con seguridad, al menos con la misma seguridad que en el mundo físico... pero falta la experiencia del usuario para saber la penetración real del metaverso.
Es cierto que el momento es complicado. Quedarse atrás puede suponer cerrar el negocio -hemos visto ejemplos en las últimas décadas- y adelantarse, perder la inversión. Pero no cabe duda de que cualquier empresa, desde las textiles hasta las hoteleras pasando por los bancos, las ingenierías o las constructoras va a tener que pensar en el metaverso. Y los ciudadanos particulares también.




