sábado, 16 de enero de 2016

El papel de la prensa

Han coincidido esta semana los inicios de las vistas orales de dos casos judiciales paradigmáticos en los últimos años, el 'caso Nóos' por el que se juzga a la Infanta Cristina y a su marido Iñaki Urdangarin, entre otros acusados, por diversos delitos, y el 'caso Madrid Arena', que determinará la responsabilidad de Miguel Ángel Flores y otros en la muerte de cinco jóvenes durante una avalancha humana en la fiesta de Halloween de 2012. También esta semana hemos conocido que la Audiencia Nacional ha enviado a juicio a 27 personas implicadas en el 'caso Gürtel', entre ellas a los cabecillas de la trama y a tres ex 'consellers' de Francisco Camps. Y en estos días está en ebullición la cuestión catalana, en la que siempre aletea de fondo la corrupción de la familia Pujol.

En todos estos casos, la prensa -EL MUNDO en particular- ha jugado un papel determinante ante la opinión pública, hasta el punto de que sin las investigaciones periodísticas -de este diario o de otros colegas- probablemente algunos de estos procesos no hubieran llevado el rumbo que han tenido. Como 'Nóos' o 'los Pujol', tenemos a Bárcenas, 'Gürtel', 'Púnica', los 'ERE' de Andalucía, el fraude de los cursos de formación... todos grandes episodios de corrupción en nuestro país que han sido destapados por la prensa o que gracias a la labor de los medios ha llegado hasta los ciudadanos el transcurrir de las investigaciones judiciales con pelos y señales. Su difusión a la opinión pública ha ayudado -ayuda, como estamos viendo estos días con el diputado 'popular' Pedro Gómez de la Serna y el ex embajador Gustavo de Arístegui, investigados ya por la Justicia tras una información de ELMUNDO- a que el trabajo de los fiscales y de los jueces ni pasen desapercibidos ni caigan en el olvido. Y, no hay que olvidarlo, han sido éste y otros diarios impresos los que han llevado la voz cantante en la denuncia de la corrupción de los políticos. La democracia española, la limpieza del sistema, debe mucho a los medios de comunicación por las denuncias de estos años.

Unos años en los que la prensa ha vivido -vive todavía- la mayor crisis de su historia. El Anuario de la Profesión Periodística que edita cada año la Asociación de la Prensa de Madrid recoge cifras apabullantes, como que entre 2008 y 2014 han desaparecido 12.000 puestos de trabajo de periodistas en España, la tercera parte del total. Concretamente, los diarios, han visto reducida su facturación de 2.200 millones de euros en 2008 a 1.500 millones en 2014, fruto, además de la caída de la publicidad, de que en los últimos 10 años, la mitad de los españoles entre 14 y 34 años y la cuarta parte de los que tienen entre 33 y 44 años han dejado de leer diarios. Sobre todo porque han encontrado otros medios para informarse, todos ellos gratuitos, como la radio, la televisión y la inmensa mayoría de las webs informativas.

A pesar de todo ello, repito, la prensa ha continuado ejerciendo su labor de control del poder y sobrevivirá mientras continúe haciéndola. Claro que está en cuestión el modelo de negocio porque las empresas periodísticas tienen que buscar nuevas formas de conseguir ingresos, pero se encuentre la solución que se encuentre para ello, nunca podrá abandonar esa función de contrapoder, que es su razón de ser. Ahora que muchos consideran que empieza la legislatura de la regeneración, los políticos tienen que seguir sintiendo en su cogote el aliento de los medios. Es lo mejor que puede ofrecer para que los ciudadanos continúen confiando en el periodismo, sea en papel o en la página web.


(Publicado en El Mundo el 14 de enero de 2016)

lunes, 28 de diciembre de 2015

Un judío 'sin techo'

(Publicado en El Mundo el 24 de diciembre de 2015:)

Esta columna la va a escribir Pascal Bugis, alcalde de la villa francesa de Castres, de 41.000 habitantes, situada en la región de Midi-Pyrénées. El pueblo celebra anualmente las fiestas de Navidad con una exposición de belenes organizada por el Ayuntamiento, entre otros eventos. El año pasado recibió por estas fechas una petición por parte del presidente de la Federación del Libre Pensamiento del Tarn para que retirara la exposición al considerarla ilegal dada la condición laica del Estado francés. Ésta fue la respuesta de Bugis:

«El alcalde
Castres, 22 de diciembre de 2014
Señor,

En su cualidad de presidente de la Federación del Libre Pensamiento del Tarn, me pide que haga proceder a la remoción de la exposición de belenes de la plaza Jean-Jaurès, instalada para las fiestas de Navidad, en el ámbito del mercado de Navidad del año 2014, en la medida en que usted estima que, con esta instalación, he ignorado el principio del artículo 28 de la Ley de 9 de diciembre de 1905.

Le podría contestar que ese artículo prohíbe: 'levantar o colocar cualquier signo o emblemas religiosos en los monumentos públicos o en cualquier lugar público, a excepción de los edificios destinados al culto, de los terrenos para la sepultura en los cementerios, de los monumentos funerarios así como de los museos o exposiciones' y que en la medida en que usted mismo en su carta califica por siete veces al evento en cuestión de 'exposición', me permite pensar que (perdóneme la expresión) la messe est dite y que no hay más qué añadir.

Pero sería demasiado fácil esconderse detrás de argucias jurídicas y me atrevo a comunicarle algunas libres ideas de defensores de la libertad de pensamiento que recuerdan cuál es el significado del belén:

El belén es la Navidad y la Navidad es el belén. El belén es también la historia de una familia que por falta de derecho a la vivienda se ha refugiado en un establo. Es un signo de esperanza para todos los sin techo.

El belén es también un rey árabe y otro africano que vienen a visitar a un judío. Es un signo de esperanza y de paz en estos tiempos de choque de civilizaciones y de conflicto en el Oriente Próximo.

El belén son también los pastores gritando de alegría y cantando en una noche de diciembre. ¿Conoce usted a muchos pastores que se rían en este tiempo de crisis?

El belén es un buey, símbolo de la condición laboriosa del hombre. Por último, el belén es un burro, aunque un rumor dice que 'ese burro salió del belén en 2014 para unirse a la Federación del Libre Pensamiento del Tarn'.

En cuanto a mí, apenas me atrevo a decirle cuáles son mis pensamientos cuando constato a qué luchas se dedican valerosos ciudadanos, mientras que muchos de nuestros semejantes tendrían el derecho de esperar que vuestra sagacidad se pusiera al servicio de sus sufrimientos y esperanzas.

No puedo naturalmente desearle unas buenas fiestas de Navidad, por razones que no se le escaparán, ni animarle a celebrar las virtudes del nuevo año, ya que nuestro calendario se empeña en tomar como referencia un antes y un después de Cristo.

Le concedo a pesar de todo unos saludos ciudadanos,

Pascal Bugis»

Me ha llegado un ¿christma? En él se ve un abeto con bolas y este deseo: «Felices Días». Esta noche se celebra lo que se celebra. Se puede contemplar desde muchos puntos de vista. Lo absurdo es tratar de escamotearlo.

@vicentelozano


viernes, 18 de diciembre de 2015

Tras el 20-D...

Me gustaría pagar los impuestos justos para mantener el estado de Bienestar y unos servicios públicos adecuados y no para costear la ineficacia o la corrupción de algunos gobernantes. Hablo de los aeropuertos sin usar, de las autopistas de peaje que ahora hay que rescatar, de las ¿miles? de rotondas con sus correspondientes ¿miles? de monumentitos, de los cientos de miles de subvenciones a los amiguetes, de los sobrecostes de casi cualquier contrato público. Me refiero a los cientos de empresas públicas que nacen al amparo de ministerios, consejerías y ayuntamientos, que se nutren de personal mucho mejor pagados que los funcionarios -más gasto- y se perpetúan así en el tiempo. Hablo de las televisiones públicas sobredimensionadas que necesitan el doble de presupuesto que una privada para llegar a la mitad de lo que alcanzan éstas.

Me gustaría que lo que pago por los servicios básicos que uso habitualmente fuera sólo el coste real de esos servicios y que no se incrementara hasta el infinito porque los gobiernos mantienen esa cierta connivencia con las empresas suministradoras de esos servicios. Hablo de la factura eléctrica, en la que seguimos subvencionando la producción de carbón nacional o sufragando los costes de transición a la competencia de las empresas energéticas. Hablo del precio de la gasolina, atado por la falta de un mercado abierto de verdad, en el que el productor, el intermediario y el vendedor final es el mismo actor en muchas ocasiones. Y atado también porque los gobiernos necesitan exprimir con impuestos la venta de carburantes para pagar parte del gasto público, también el superfluo.

Me gustaría que los poderes públicos no se aliaran con los intereses de sectores que se niegan a innovar para entorpecer el desarrollo empresarial y, por tanto, social. Hablo de internet y del mundo asociado a las nuevas tecnologías en el transporte, en el turismo, en la banca, en el comercio, en la educación, en el entretenimiento, en los medios...

Me gustaría poder elegir para mis hijos una educación de calidad de acuerdo con mi visión de la sociedad, incluyendo el uso de la lengua. Hablo de evitar el adoctrinamiento, de terminar con el cambio de planes cada vez que un partido llega al Gobierno. Hablo de introducir competencia en la enseñanza obligatoria para estimular a todos los implicados, con el fin de que a los buenos les vaya mejor y los malos espabilen. Hablo de gestionar la universidad pública con criterios de mercado, recompensando a sus responsables cuando lo hacen bien. Entiendo por hacerlo bien formar a profesionales cualificados capaces de trabajar en cualquier parte del mundo y apoyar la innovación empresarial. ¿Nunca se han preguntado por qué no hay ninguna universidad española entre las cien primeras del mundo y, en cambio, nuestras escuelas de negocios se sitúan año tras año entre las veinte mejores del planeta?

Buena parte de esto se resume en una frase: que la política no meta las narices más allá de donde debe hacerlo. Que cree las condiciones legales para que nadie juegue con ventaja y para peroteger al ciudadano ante los abusos y, después, que deje hacer. No es fácil. Hagan la lista de los asuntos cotidianos en los que la política está metida hasta las cejas sin necesidad y verán. A tenor de la experiencia vivida en España con lo público -las cajas de ahorros son el mejor ejemplo- no entiendo a los supuestos regeneradores que aportan para ello la receta de más Estado, que en la práctica se traduce en más Gobierno. Para mí, ésa será la piedra de toque de la nueva política que dicen que llega tras el 20-D.

@vicentelozano

(Publicado el El Mundo el 17 de diciembre de 2015)

martes, 8 de diciembre de 2015

Ciudades sin coches y 'tren' a 1.200 km/h

Summit At Sea es el evento más importante que organiza cada año la organización Summit Series. Allí se dan cita protagonistas de la denominada economía digital, desde empresas consolidadas, hasta 'start ups', o emprendedores que de momento sólo tienen sueños y estudiantes universitarios. Su objetivo es debatir y proponer soluciones para la protección del medio ambiente, sobre todo en el mar. Se ha celebrado entre el 13 y 16 de noviembre en Miami, a bordo de un crucero anclado en el puerto, y han participado unas 2.000 personas.

Entre otras actividades, se programó una charla entre Eric Schmidt, presidente de Alphabet, y Travis Kalanick, consejero delegado de Uber, sobre el futuro del transporte en el mundo. Alphabet (Google) es una de las empresas que más ha avanzado en el desarrollo del coche que funciona sin conductor, y Uber es la demonizada aplicación que pone en contacto a través de un simple móvil a personas que tienen coche con quienes necesitan desplazarse.

Hablaron, entre otras cosas, de la eficiencia de los nuevos modelos de transporte. Kalanick dijo, por ejemplo, que un coche de Uber que esté todo el día en marcha puede llevar a treinta o cuarenta clientes, lo que significa que podría reducir en esos treinta o cuarenta automóviles la circulación en esa jornada. Si a esto se suma el del uso del coche autónomo, mucho más eficiente, el impacto en el medio ambiente puede ser impresionante. Cierto que Kalanick y Schmidt barren para casa, pero no describen un mundo imposible. Con sus trabas, Uber y otras aplicaciones similares ya funcionan con éxito en muchas poblaciones, y el automóvil autónomo también es una realidad..., incluso en España. La semana pasada un vehículo sin conductor de Peugeot Citroën recorrió los 599 kilómetros que separan Vigo de Madrid sin problemas. En marzo, un SUV de Delphi viajó sin conductor de San Francisco a Nueva York por vías abiertas al tráfico sin contratiempos. Fueron 4.600 kilómetros y, al finial, con sorna, el jefe de tecnología de Delphi aseguró que "el coche no se distrajo en ningún momento".
La generalización del coche compartido y del vehículo autónomo llegará porque es cuestión de costes y de oportunidad. Es posible que, entonces, a la mayoría de los ciudadanos no les interese tener un coche en propiedad al disponer de un medio mucho más barato e igual de cómodo. Algunos estudios prevén que en unas décadas se podrá reducir el parque automovilístico en las ciudades hasta en un 90%, lo que supondría una revolución en el urbanismo y en la calidad de vida. Y si tenemos en cuenta que el transporte supone alrededor del 25% de las emisiones de efecto invernadero, su repercusión no es ninguna tontería.

Elon Musk, fundador de Tesla, es el impulsor de Hyperloop. Un medio de transporte a caballo entre el ferrocarril y el avión que permitirá viajar por tierra a 1.200 kilómetros por hora, lo que supondría ir de Madrid a Barcelona en media hora. El sistema es un vagón similar al del Ave que circula por un tubo de baja presión anclado a la tierra con pilotes. Funciona con energías renovables. Sus impulsores dicen que su construcción y mantenimiento son un 80% más baratos que la alta velocidad convencional, por lo que podría reducir en esa proporción el precio de los billetes, siguiendo con el ejemplo, el viaje de ida y vuelta Madrid-Barcelona costaría 25 euros, frente a los 120 actuales. Hay ingenieros que piensan que no podrá hacerse, pero Hyperloop ya está en fase experimental.

Se están moviendo proyectos que antes o después harán un mundo mejor. No sé. Con la Cumbre de París al fondo, un poco de optimismo medioambiental no viene mal.

@vicentelozano

(Publicado en El Mundo el 3 de diciembre de 2015)

sábado, 28 de noviembre de 2015

"Ahora entendemos mejor a la prensa"

Para la mayor parte de los ciudadanos Google es sinónimo de vida más fácil. El buscador, los mapas, las aplicaciones, el sistema operativo Android que está en la inmensa mayoría de dispositivos móviles, Youtube..., entre otras, son herramientas de uso cotidiano a las que nos hemos acostumbrado. Pero Google, como otras grandes empresas estadounidenses de la economía digital, está también en el punto de mira de algunos gobiernos en Europa, de la Comisión y de compañías del continente. Los problemas de algunos países la confidencialidad de los datos, las quejas por el pago de impuestos o las denuncias por abuso de posición dominante en su negocio son contenciosos que saltan con frecuencia a la actualidad. Las leyes se aplicarán y los tribunales decidirán en su momento quién tiene razón. Pero Google se ha dado cuenta que,en Europa y en España, necesita explicar mejor su modelo de negocio y su visión sobre el futuro de la sociedad. «Desde hace un año somos conscientes de que es necesario hablar más con los legisladores y los reguladores», explica Javier Rodríguez Zapatero, director general de la compañía para España, Portugal y Turquía.

Pregunta.-¿Tiene la sensación de que hay animadversión desde Europa a los grandes gigantes norteamericanos de la economía digital? ¿No han entrado Google y otras empresas en el continente pisando demasiados callos?
Respuesta.- La sensación que tengo es que en estos 10 últimos años se está avanzando mucho en la economía digital, se está favoreciendo que surjan nuevos comportamientos, nuevos modelos de negocio, nuevos modelos sociales que en Europa todavía no marchan a la velocidad que deberían. Por eso, más que pensar en cómo poner puertas al campo, hay que pensar en Europa. Somos una región con potencial, con impacto en 500 millones de habitantes, y la pregunta es qué tenemos que hacer para coger el tren digital y estar preparados para el día de mañana. En definitiva, plantearse seriamente lo que se ha denominado la Agenda Digital Única. Esto no es un pulso entre EEUU y Europa. Esto no afecta solo a Microsoft o a Google, sino que todos juntos debemos buscar que este tránsito fluya más deprisa. Se trata de que esta sociedad esté preparada para entrar en un mundo de crecimiento y de futuro.

P.- Está claro que en la economía digital Europa marcha por detrás de Estados Unidos, ¿cómo se puede reducir esa distancia? 
R.-Se consigue con educación. Lo primero es fomentar las capacidades digitales. Hay que dar más importancia a la formación para que nuestra sociedad desarrolle habilidades digitales en el mundo de la programación, del marketing digital,del big data... Hay muchas áreas en las que hay un déficit en Europa. Cuando decimos que se van a necesitar 900.000 puestos de trabajo de en Europa de aquí al año 2020 en temas relacionados con las capacidades digitales hay que preguntarse qué hacemos para formar antes a la gente. Google se ha comprometido a formar a más de un millón de personas en Europa en los próximos tres años porque pensamos que Europa tiene mucho potencial y hay que ayudar a que ese ecosistema. Todo eso debería formar parte de la Agenda Digital Única, pero también tenemos que hablar de armonización. No nos desarrollaremos si, por ejemplo, tenemos más de 50 leyes de propiedad intelectual distintas y no en cada estado, sino dentro de los estados. Deberíamos tener las mismas leyes en propiedad intelectual, en comercio electrónico, en impuestos. Es imprescindible también una legislacion única para favorecer el emprendimiento y el trasvase de conocimiento a nivel europeo de forma que el capital pueda, por ejemplo, invertir en España sabiendo que va a tener repercusión en toda Europa. Al final, se trata de crear un entorno en el que cualquier iniciativa pueda tener impacto en un entorno de más de 300 millones de personas inmediatamente.

P.-¿Cómo están los contenciosos de Google con Bruselas, como la denuncia por abuso de posición dominante en las compras on line?
R.-No les llamaría contenciosos, sino situaciones que necesitan de más explicaciones por ambas partes. Es verdad que Google se ha dado cuenta desde hace un año que debe que estar más presente en Europa y nosotros tratamos de explicar nuestro punto de vista. Por ejemplo, si hablamos de competencia o de posición dominante hay que saber que en el mundo digital, afortunadamente, hay cada vez más competencia, más inversión y cada vez más capacidad para desarrollar nuevos servicios. En nuestro caso, hace quince años el buscador era muy importante; hoy sólo es una parte de otras muchas cosas. Pero esto hay que explicarlo y estamos dedicando tiempo y esfuerzo a hablar con las autoridades europea sobre el funcionamiento de la economía digital. Internet ha traído la democratización de la información y mucha más libertad para los ciudadanos. Poner cortapisas a un entorno que desarrolla la libertad de información, proporcionando ventajas económicas y reduciendo las barreras de entrada no es el camino. El camino es encontrar la vía para desarrollarlo mejor.

P.-¿Estas explicaciones afectan también al tema de los impuestos?
R.-Es la misma situación. El debate en este tema se centra en el valor que generan las compañías allí donde están. En Google, acabamos de sacar un estudio en España que da algunas cifras del valor que aportamos. Por ejemplo, desde las empresas que utilizan la plataforma publicitaria Adwords generan unaactividad económica anual de 7.000 millones de euros de forma directa. ¿Qué impuestos pagan estas compañías? Los que legalmente tienen que pagar según la normativa internacional que está acordada entre todos los Estados. Google paga los impuestos, los que la legislación de cada país le obliga a pagar. Pero la decisión de cómo debe ser esa legislación fiscal no es nuestra, sino de los políticos y ellos tienen que hacer un esfuerzo por arnonizarla. Hoy por hoy, la legislación fiscal internacional está basada en los beneficios. Sin embargo, hay un componente importante de costes de todas las multinacionales relacionados con dónde se genera la mayor parte de la propiedad intelectual. En nuestro caso es en Estados Unidos donde se está generando el gran motor se innovación y es por tanto allí donde la legislación establece que hay que pagar gran parte de los impuestos. Llevamos mucho tiempo dando nuestra opinión a la OCDE o al G-20 para que se busquen vías aceptables para todos.

P.-¿Cómo puede afectar al negocio de Google la decisión de eliminar a EEUU como puerto seguro para la transferencias de datos personales de ciudadanos europeos?
R.-Es pronto para saberlo. Nuestra intención es ayudar a que EEUU y Europa entiendan qué significa esta prohibición, que es novedosa. Hasta ahora se permitía a empresas europeas y americanas trasladar los datos de un sitio a otro al considerar que recíprocamente eran un puerto seguro, pero eso parece que se acaba. Afectará más o menos al negocio en función de la solución que se determine, pero todavía es pronto para evaluarlo. 

P.-¿En unos días se cumple un año del cierre de Google News en España ¿Se abrirá de nuevo este servicio?
R.-En este momento no hemos tomado ninguna decisión al respecto. Si las circunstancias siguen así lo mantendremos como está, pero confiamos en que las cosas puedan cambiar.

P.-Pero el Gobierno no aprobó el reglamento que desarrolla la Ley de Propiedad Intelectual y se ve una cierta marcha atrás por parte de algunos editores respecto a lo que se ha denominado tasa Google o canon AEDE...
R.-El cierre de Google News fue un momento muy poco agradable para mí. Desde Google pensamos que la prensa juega un papel fundamental en el desarrollo de una sociedad, pero, a la vez, debe ser consciente de tiene que saber adaptarse al futuro digital que se le presenta. La verdad es que desde Google nos hemos dado cuenta de que no siempre hemos sido todo lo eficientes que podíamos para conocer a la prensa y hemos dado un giro desde hace un año en tratar de entender mucho mejor sus necesidades. A partir de ahí, tratamos de ayudar para que los medios tengan también un papel clave en la economía digital. Hemos creado Digital News Iniciative, que permitirá trabajar al unísono en el desarrollo de productos para la prensa. También hemos lanzado en Europa un fondo para innovación de 150 millones de euros, destinado a iniciativas concretas que presenten los medios. Al final, se trata de que Google ayude a la prensa a encontrar su sitio en la economía digital..-

P-¿Eso no es comprar a la prensa?
R.-¡Todo lo contrario! Es escuchar a la prensa. Es aportar medios para todos aquellos que quieran evolucionar, reeducarse en competencias digitales y que las redacciones entiendan cómo transmitir y distribuir sus noticias en este entorno. Google no va a aportar la solución al futuro de la prensa. Tiene que ser la propia prensa quien lo encuentre, pero sí podemos ayudar a que se acelere esa búsqueda.

P.-¿Por qué se decidió abrir el tercer campus de emprendimiento de Europa en Madrid? ¿Qué aporta España en materia de emprendimiento?
R.-España aporta mucho y deberíamos decirlo más. Dedicamos mucho tiempo y energía a decir lo que no funciona. El emprendimiento en España funciona y la crisis ha traído derivaciones positivas, como que mucha gente que, por ejemplo, antes pensaba en ser funcionario ahora quiera emprender. Las universidades están sacando mucho talento en ingeniería... Google toma una decisión estratégica de apostar en España como país en el que se puede hacer emprendimiento. Estoy muy sorprendido del inicio de Campus Google. Lleva cuatro meses en marcha se han suscrito ya 10.000 socios. Estamos ayudando a crear un ecosistema en el que los emprendedores se hablan entre ellos. Damos cada día entre dos y tres programas de formación y de compartición de conocimiento que hace que este ecosistema, como me gusta llamarlo, se retroalimente.

P.-¿Esto significa que España no está tan retrasada en digitalización?
R.-Estamos viviendo un punto de inflexión en cuanto al emprendimiento. Empieza a aparecer capital y el año pasado se contabilizaron más de 500 millones en fondos para inversión en nuevas tecnologías. Es el dato más alto de la historia. Todavía estamos por debajo de Inglaterra o Alemania o Francia, pero por encima del resto. La clave es mejorar en nuestro modelo educativo. En un mundo como el digital que se mueve tan deprisa no nos da tiempo a reaccionar para que cambien los sistemas académicos reglados. Todos tenemos que ser mucho más rápidos para transmitir esas capacidades digitales que demanda la nueva economía. En España hemos invertido cinco millones de euros en el programa Actívate, enfocado a jóvenes desempleados, y en un año y medio son más de 300.000 los programas en los que se han registrado los jóvenes españoles. En este momento hay más de 90.000 personas haciendo cursos de marketing digital, programación,big data..., algo de lo que hay un déficit espectacular tanto en el mundo de la empresa como en el del emprendimiento. Hay que conseguir que las universidades se suban a este carro y que se implique más la iniciativa privada y que el legislador entienda su urgencia.

P.-¿El principal problema del emprendimiento es la financiación?
R.-Financiación potencial hay, pero es cierto que los capitales internacionales se fijan más en países como Estados Unidos o Brasil por economías de escala. En el momento en el que seamos capaces de dotar a Europa de una agenda digital única el capital va a venir más fácilmente. También hay que buscar el desarrollo de ecosistemas que junten a emprendedores y al inversor. Y, a la vez, que las universidades sean capaces preparar mejor a los estudiantes para emprender. Pero la clave es, repito, lograr una agenda digital única europea.

P.-¿Qué es Google en España?
R.- Queremos tener un papel importante como motor de crecimiento económico. Al final vemos que somos capaces de canalizar inversión y empleo a través de nuestras plataformas. El informe de Deloitte que acabamos de presentar trata de cuantificar esa aportación. Por ejemplo, cada empresa que invierte un euro en Adwords genera entre 3,4 y 8 euros de facturación. Esto supone unos 7.000 millones de euros de actividad económica directa y unos 130.000 empleos. El informe destaca otros aspectos que van más allá de nuestro negocio puro. Hay más de 350.000 usuarios de Google Apps (correo, calendario...), herramientas que incrementan la eficiencia en las empresas y producen un aumento de la productividad d unos 100 millones de euros. Además, esta la labor de ayuda a los generadores de contenido, como Youtube, una ayuda que genera unos 330 millones de euros para los creadores. Estamos para ayudar a la sociedad española a que se desarrollle más rápidamente, a que sea más competitiva y mejor preparada para el futuro.


(Publicado en el sumplemento Mercados de El Mundo el 22 de noviembre de 2015. Foto de Ángel Navarrete)

sábado, 14 de noviembre de 2015

Las listas electorales

En estos momentos hay unas pocas personas en España -no más de dos o tres por partido político- a quienes se les puede calificar como las más poderosas del país: los encargados de confeccionar las listas electorales de cada una de las formaciones. Porque de esas listas salen los grupos políticos que aprueban las leyes en el Congreso y en el Senado. Unas leyes que, en mayor o menor medida, modifican comportamientos individuales y sociales.

Por eso, el proceso de elección de una persona u otra en una lista es una decisión trascendente en democracia. Para que nos entendamos: el martes pasado publicábamos en este periódico que ningún parlamentario del PP que se ha manifestado en este tiempo a favor de la reforma de la ley del aborto de Alberto Ruiz-Gallardón va a repetir en las candidaturas populares: ya se intuye, pues, que en la próxima legislatura el Grupo Popular no tiene intención de menear más este espinoso asunto.

Así funciona nuestro sistema electoral. Incluso a veces, es el jefe -y su camarilla- el que coloca a quien considera oportuno por encima de los órganos del partido, que se limitan a dar el visto bueno después. Tenemos casos en las últimas semanas. Uno es la irrupción de Irene Lozano como 'número cuatro' del PSOE por Madrid, aupada por Pedro Sánchez. Otro más reciente: Cristóbal Montoro está en la lista de la capital del PP porque lo quiere Mariano Rajoy y a pesar de Esperanza Aguirre. Hemos visto a ministros que han recorrido la mitad de la geografía nacional hasta dar con un paradero aceptable -para él y para el partido- aunque al final hayan conseguido, iba a decir la prebenda, del número uno en una circunscripción casi desconocida para ellos. Y los partidos jóvenes van aprendiendo esta costumbre de sus mayores. Ahí está la dimisión en bloque de la dirección de Podemos en el País Vasco como protesta por los colocados en las candidaturas desde el aparato central del partido.

Éste es el modelo que nos hemos dado en España desde 1978. Quizá porque por entonces era necesario fortalecer unos partidos políticos, neonatos unos, hibernados durante décadas otros, para que fueran desde el primer momento pilares firmes de la democracia naciente. Pero ahora esos partidos -sus cúpulas- acumulan demasiado poder, en detrimento en la práctica de la soberanía popular.

Eso no es bueno para la democracia. El caso de Ángel Gabilondo en las últimas elecciones autonómicas es muy significativo de lo pernicioso que resulta este modelo. Gabilondo fue un buen ministro de Educación -estuvo a punto de lograr ese ansiado pacto por la enseñanza, por ejemplo-, pero llegó a la candidatura a la Presidencia de la Comunidad de Madrid por el PSOE impuesto por Pedro Sánchez tras desembarazarse de Tomás Gómez, el candidato natural del partido. El PSOE perdió esas elecciones. Se ha quedado sin el gobierno de Madrid y casi sin ejercer la oposición, porque Gabilondo, que debe de ser un magnífico profesor y, como digo, no lo hizo mal como ministro, no reúne las cualidades del líder que necesita morder a quien está en el poder para hacer oír la voz de su partido. Ahora el PSOE apenas suena en Madrid y eso es malo porque la Comunidad necesita una oposición fuerte.

La primera de las 40 propuestas para la regeneración democrática que ha lanzado EL MUNDO de cara al 20-D es una reforma del sistema electoral. Es fundamental lograr que los parlamentarios tengan que rendir cuentas ante sus electores. Porque ahora usted elige al diputado que alguien ha incluido en una candidatura, pero ese diputado no se debe a quien lo elige, sino a quien lo incluye en la lista.

@vicentelozano

(Publicado en El Mundo el 12 de noviembre de 2015)

viernes, 6 de noviembre de 2015

¿Vale Candy Crush 5.300 millones?

El dueño de 'Call of Duty' ha comprado 'Candy Crush' por 5.300 millones de euros. Nos acostumbramos a las cifras, pero si tomamos algunas referencias nos podemos hacer una idea de lo que supone la operación. Al fin y al cabo, 'Candy Crush', que pertenecía hasta ahora a la compañía británica King, no es más que una aplicación que podemos bajar gratis a nuestro móvil -pagaremos después según el uso- para jugar siempre que queramos. Nada más... y nada menos.

Alguna comparación de empresas españolas. Bankinter, un banco asentado y rentable, con más de 400 oficinas en todo el territorio y 6.000 empleados, vale en Bolsa 5.900 millones de euros. O la cadena de supermercados Día, con una red superior a los 7.000 establecimientos y con 44..000 empleados en el mundo, tiene una valoración en el mercado de 4.088 millones de euros.

Se acaba de cumplir un año desde que Facebook se hiciera con WhatsApp, quizá la aplicación más exitosa hasta el momento, por un importe total de 19.800 millones de euros. Instagram, Supercell, Zynga... son otras aplicaciones que se han vendido a precios millonarios en los últimos meses.

Son cifras mareantes que recuerdan la etapa de denominada "burbuja tecnológica" de principios de siglo, la de Terra, la filial de internet de Telefónica que llegó a valer 39.000 millones de euros en 2000 y nada cinco años después, o la de Patagon, un sitio de finanzas personales argentino que el Banco Santander compró por casi 600 millones de euros en marzo de 2000 y que desapareció también cinco años después. ¿Es otra burbuja o, esta vez sí, el mundo ha empezado a cambiar y eso se nota en todos los negocios que lleven el calificativo de digital?

Muy pocos son capaces de predecir una burbuja hasta que ésta se pincha. Sobrados ejemplos tenemos en el mundo en los últimos decenios. Pero, al margen de los precios de las operaciones en un momento determinado, lo que se denomina economía digital ya no es una entelequia y da dinero a quien sabe desarrollar todas sus posibilidades.

El profesor del IESE Miguel Ángel Ariño recuerda en el último número de la revista de la escuela de negocios que la mitad de las empresas que en el año 2000 integraban la clasificación 'Fortune 500', que integra las 500 mayores empresas del mundo por ventas, han desaparecido de la lista: han quebrado, se han fusionado, se han vendido o han perdido posiciones en el 'ranking'. Apple es el paradigma. Se acaba de convertir en la empresa que mayores beneficios ha obtenido en un sólo año en toda la historia empresarial y es la compañía con más valor en Bolsa, récords que hasta ahora estaban en manos de las petroleras.

Tres son los factores que consolidan el mercado digital, además -claro- del desarrollo de las telecomunicaciones. El primero es que internet se ha llenado de   Desde los juegos a la publicidad, pasando por la reserva de hoteles o la compra diaria. El segundo es el desarrollo del uso del teléfono móvil en todo el mundo y en todas las capas de la sociedad. El tercero, que la suma del móvil y los contenidos ofrece a las empresas de internet un enorme flujo de información y de conocimiento de sus clientes, algo clave en la exploración de nuevos productos y servicios.

¿Vale, pues, 'Candy Crush' esos 5.300 millones de euros? Otra pregunta nos puede ayudar a responder ésta: ¿cuánto valdría una cadena de televisión que contara con 160 millones de telespectadores casi cautivos cada día en todo el mundo? Ése es el número de personas que juegan a los caramelos.