martes, 8 de diciembre de 2015

Ciudades sin coches y 'tren' a 1.200 km/h

Summit At Sea es el evento más importante que organiza cada año la organización Summit Series. Allí se dan cita protagonistas de la denominada economía digital, desde empresas consolidadas, hasta 'start ups', o emprendedores que de momento sólo tienen sueños y estudiantes universitarios. Su objetivo es debatir y proponer soluciones para la protección del medio ambiente, sobre todo en el mar. Se ha celebrado entre el 13 y 16 de noviembre en Miami, a bordo de un crucero anclado en el puerto, y han participado unas 2.000 personas.

Entre otras actividades, se programó una charla entre Eric Schmidt, presidente de Alphabet, y Travis Kalanick, consejero delegado de Uber, sobre el futuro del transporte en el mundo. Alphabet (Google) es una de las empresas que más ha avanzado en el desarrollo del coche que funciona sin conductor, y Uber es la demonizada aplicación que pone en contacto a través de un simple móvil a personas que tienen coche con quienes necesitan desplazarse.

Hablaron, entre otras cosas, de la eficiencia de los nuevos modelos de transporte. Kalanick dijo, por ejemplo, que un coche de Uber que esté todo el día en marcha puede llevar a treinta o cuarenta clientes, lo que significa que podría reducir en esos treinta o cuarenta automóviles la circulación en esa jornada. Si a esto se suma el del uso del coche autónomo, mucho más eficiente, el impacto en el medio ambiente puede ser impresionante. Cierto que Kalanick y Schmidt barren para casa, pero no describen un mundo imposible. Con sus trabas, Uber y otras aplicaciones similares ya funcionan con éxito en muchas poblaciones, y el automóvil autónomo también es una realidad..., incluso en España. La semana pasada un vehículo sin conductor de Peugeot Citroën recorrió los 599 kilómetros que separan Vigo de Madrid sin problemas. En marzo, un SUV de Delphi viajó sin conductor de San Francisco a Nueva York por vías abiertas al tráfico sin contratiempos. Fueron 4.600 kilómetros y, al finial, con sorna, el jefe de tecnología de Delphi aseguró que "el coche no se distrajo en ningún momento".
La generalización del coche compartido y del vehículo autónomo llegará porque es cuestión de costes y de oportunidad. Es posible que, entonces, a la mayoría de los ciudadanos no les interese tener un coche en propiedad al disponer de un medio mucho más barato e igual de cómodo. Algunos estudios prevén que en unas décadas se podrá reducir el parque automovilístico en las ciudades hasta en un 90%, lo que supondría una revolución en el urbanismo y en la calidad de vida. Y si tenemos en cuenta que el transporte supone alrededor del 25% de las emisiones de efecto invernadero, su repercusión no es ninguna tontería.

Elon Musk, fundador de Tesla, es el impulsor de Hyperloop. Un medio de transporte a caballo entre el ferrocarril y el avión que permitirá viajar por tierra a 1.200 kilómetros por hora, lo que supondría ir de Madrid a Barcelona en media hora. El sistema es un vagón similar al del Ave que circula por un tubo de baja presión anclado a la tierra con pilotes. Funciona con energías renovables. Sus impulsores dicen que su construcción y mantenimiento son un 80% más baratos que la alta velocidad convencional, por lo que podría reducir en esa proporción el precio de los billetes, siguiendo con el ejemplo, el viaje de ida y vuelta Madrid-Barcelona costaría 25 euros, frente a los 120 actuales. Hay ingenieros que piensan que no podrá hacerse, pero Hyperloop ya está en fase experimental.

Se están moviendo proyectos que antes o después harán un mundo mejor. No sé. Con la Cumbre de París al fondo, un poco de optimismo medioambiental no viene mal.

@vicentelozano

(Publicado en El Mundo el 3 de diciembre de 2015)

sábado, 28 de noviembre de 2015

"Ahora entendemos mejor a la prensa"

Para la mayor parte de los ciudadanos Google es sinónimo de vida más fácil. El buscador, los mapas, las aplicaciones, el sistema operativo Android que está en la inmensa mayoría de dispositivos móviles, Youtube..., entre otras, son herramientas de uso cotidiano a las que nos hemos acostumbrado. Pero Google, como otras grandes empresas estadounidenses de la economía digital, está también en el punto de mira de algunos gobiernos en Europa, de la Comisión y de compañías del continente. Los problemas de algunos países la confidencialidad de los datos, las quejas por el pago de impuestos o las denuncias por abuso de posición dominante en su negocio son contenciosos que saltan con frecuencia a la actualidad. Las leyes se aplicarán y los tribunales decidirán en su momento quién tiene razón. Pero Google se ha dado cuenta que,en Europa y en España, necesita explicar mejor su modelo de negocio y su visión sobre el futuro de la sociedad. «Desde hace un año somos conscientes de que es necesario hablar más con los legisladores y los reguladores», explica Javier Rodríguez Zapatero, director general de la compañía para España, Portugal y Turquía.

Pregunta.-¿Tiene la sensación de que hay animadversión desde Europa a los grandes gigantes norteamericanos de la economía digital? ¿No han entrado Google y otras empresas en el continente pisando demasiados callos?
Respuesta.- La sensación que tengo es que en estos 10 últimos años se está avanzando mucho en la economía digital, se está favoreciendo que surjan nuevos comportamientos, nuevos modelos de negocio, nuevos modelos sociales que en Europa todavía no marchan a la velocidad que deberían. Por eso, más que pensar en cómo poner puertas al campo, hay que pensar en Europa. Somos una región con potencial, con impacto en 500 millones de habitantes, y la pregunta es qué tenemos que hacer para coger el tren digital y estar preparados para el día de mañana. En definitiva, plantearse seriamente lo que se ha denominado la Agenda Digital Única. Esto no es un pulso entre EEUU y Europa. Esto no afecta solo a Microsoft o a Google, sino que todos juntos debemos buscar que este tránsito fluya más deprisa. Se trata de que esta sociedad esté preparada para entrar en un mundo de crecimiento y de futuro.

P.- Está claro que en la economía digital Europa marcha por detrás de Estados Unidos, ¿cómo se puede reducir esa distancia? 
R.-Se consigue con educación. Lo primero es fomentar las capacidades digitales. Hay que dar más importancia a la formación para que nuestra sociedad desarrolle habilidades digitales en el mundo de la programación, del marketing digital,del big data... Hay muchas áreas en las que hay un déficit en Europa. Cuando decimos que se van a necesitar 900.000 puestos de trabajo de en Europa de aquí al año 2020 en temas relacionados con las capacidades digitales hay que preguntarse qué hacemos para formar antes a la gente. Google se ha comprometido a formar a más de un millón de personas en Europa en los próximos tres años porque pensamos que Europa tiene mucho potencial y hay que ayudar a que ese ecosistema. Todo eso debería formar parte de la Agenda Digital Única, pero también tenemos que hablar de armonización. No nos desarrollaremos si, por ejemplo, tenemos más de 50 leyes de propiedad intelectual distintas y no en cada estado, sino dentro de los estados. Deberíamos tener las mismas leyes en propiedad intelectual, en comercio electrónico, en impuestos. Es imprescindible también una legislacion única para favorecer el emprendimiento y el trasvase de conocimiento a nivel europeo de forma que el capital pueda, por ejemplo, invertir en España sabiendo que va a tener repercusión en toda Europa. Al final, se trata de crear un entorno en el que cualquier iniciativa pueda tener impacto en un entorno de más de 300 millones de personas inmediatamente.

P.-¿Cómo están los contenciosos de Google con Bruselas, como la denuncia por abuso de posición dominante en las compras on line?
R.-No les llamaría contenciosos, sino situaciones que necesitan de más explicaciones por ambas partes. Es verdad que Google se ha dado cuenta desde hace un año que debe que estar más presente en Europa y nosotros tratamos de explicar nuestro punto de vista. Por ejemplo, si hablamos de competencia o de posición dominante hay que saber que en el mundo digital, afortunadamente, hay cada vez más competencia, más inversión y cada vez más capacidad para desarrollar nuevos servicios. En nuestro caso, hace quince años el buscador era muy importante; hoy sólo es una parte de otras muchas cosas. Pero esto hay que explicarlo y estamos dedicando tiempo y esfuerzo a hablar con las autoridades europea sobre el funcionamiento de la economía digital. Internet ha traído la democratización de la información y mucha más libertad para los ciudadanos. Poner cortapisas a un entorno que desarrolla la libertad de información, proporcionando ventajas económicas y reduciendo las barreras de entrada no es el camino. El camino es encontrar la vía para desarrollarlo mejor.

P.-¿Estas explicaciones afectan también al tema de los impuestos?
R.-Es la misma situación. El debate en este tema se centra en el valor que generan las compañías allí donde están. En Google, acabamos de sacar un estudio en España que da algunas cifras del valor que aportamos. Por ejemplo, desde las empresas que utilizan la plataforma publicitaria Adwords generan unaactividad económica anual de 7.000 millones de euros de forma directa. ¿Qué impuestos pagan estas compañías? Los que legalmente tienen que pagar según la normativa internacional que está acordada entre todos los Estados. Google paga los impuestos, los que la legislación de cada país le obliga a pagar. Pero la decisión de cómo debe ser esa legislación fiscal no es nuestra, sino de los políticos y ellos tienen que hacer un esfuerzo por arnonizarla. Hoy por hoy, la legislación fiscal internacional está basada en los beneficios. Sin embargo, hay un componente importante de costes de todas las multinacionales relacionados con dónde se genera la mayor parte de la propiedad intelectual. En nuestro caso es en Estados Unidos donde se está generando el gran motor se innovación y es por tanto allí donde la legislación establece que hay que pagar gran parte de los impuestos. Llevamos mucho tiempo dando nuestra opinión a la OCDE o al G-20 para que se busquen vías aceptables para todos.

P.-¿Cómo puede afectar al negocio de Google la decisión de eliminar a EEUU como puerto seguro para la transferencias de datos personales de ciudadanos europeos?
R.-Es pronto para saberlo. Nuestra intención es ayudar a que EEUU y Europa entiendan qué significa esta prohibición, que es novedosa. Hasta ahora se permitía a empresas europeas y americanas trasladar los datos de un sitio a otro al considerar que recíprocamente eran un puerto seguro, pero eso parece que se acaba. Afectará más o menos al negocio en función de la solución que se determine, pero todavía es pronto para evaluarlo. 

P.-¿En unos días se cumple un año del cierre de Google News en España ¿Se abrirá de nuevo este servicio?
R.-En este momento no hemos tomado ninguna decisión al respecto. Si las circunstancias siguen así lo mantendremos como está, pero confiamos en que las cosas puedan cambiar.

P.-Pero el Gobierno no aprobó el reglamento que desarrolla la Ley de Propiedad Intelectual y se ve una cierta marcha atrás por parte de algunos editores respecto a lo que se ha denominado tasa Google o canon AEDE...
R.-El cierre de Google News fue un momento muy poco agradable para mí. Desde Google pensamos que la prensa juega un papel fundamental en el desarrollo de una sociedad, pero, a la vez, debe ser consciente de tiene que saber adaptarse al futuro digital que se le presenta. La verdad es que desde Google nos hemos dado cuenta de que no siempre hemos sido todo lo eficientes que podíamos para conocer a la prensa y hemos dado un giro desde hace un año en tratar de entender mucho mejor sus necesidades. A partir de ahí, tratamos de ayudar para que los medios tengan también un papel clave en la economía digital. Hemos creado Digital News Iniciative, que permitirá trabajar al unísono en el desarrollo de productos para la prensa. También hemos lanzado en Europa un fondo para innovación de 150 millones de euros, destinado a iniciativas concretas que presenten los medios. Al final, se trata de que Google ayude a la prensa a encontrar su sitio en la economía digital..-

P-¿Eso no es comprar a la prensa?
R.-¡Todo lo contrario! Es escuchar a la prensa. Es aportar medios para todos aquellos que quieran evolucionar, reeducarse en competencias digitales y que las redacciones entiendan cómo transmitir y distribuir sus noticias en este entorno. Google no va a aportar la solución al futuro de la prensa. Tiene que ser la propia prensa quien lo encuentre, pero sí podemos ayudar a que se acelere esa búsqueda.

P.-¿Por qué se decidió abrir el tercer campus de emprendimiento de Europa en Madrid? ¿Qué aporta España en materia de emprendimiento?
R.-España aporta mucho y deberíamos decirlo más. Dedicamos mucho tiempo y energía a decir lo que no funciona. El emprendimiento en España funciona y la crisis ha traído derivaciones positivas, como que mucha gente que, por ejemplo, antes pensaba en ser funcionario ahora quiera emprender. Las universidades están sacando mucho talento en ingeniería... Google toma una decisión estratégica de apostar en España como país en el que se puede hacer emprendimiento. Estoy muy sorprendido del inicio de Campus Google. Lleva cuatro meses en marcha se han suscrito ya 10.000 socios. Estamos ayudando a crear un ecosistema en el que los emprendedores se hablan entre ellos. Damos cada día entre dos y tres programas de formación y de compartición de conocimiento que hace que este ecosistema, como me gusta llamarlo, se retroalimente.

P.-¿Esto significa que España no está tan retrasada en digitalización?
R.-Estamos viviendo un punto de inflexión en cuanto al emprendimiento. Empieza a aparecer capital y el año pasado se contabilizaron más de 500 millones en fondos para inversión en nuevas tecnologías. Es el dato más alto de la historia. Todavía estamos por debajo de Inglaterra o Alemania o Francia, pero por encima del resto. La clave es mejorar en nuestro modelo educativo. En un mundo como el digital que se mueve tan deprisa no nos da tiempo a reaccionar para que cambien los sistemas académicos reglados. Todos tenemos que ser mucho más rápidos para transmitir esas capacidades digitales que demanda la nueva economía. En España hemos invertido cinco millones de euros en el programa Actívate, enfocado a jóvenes desempleados, y en un año y medio son más de 300.000 los programas en los que se han registrado los jóvenes españoles. En este momento hay más de 90.000 personas haciendo cursos de marketing digital, programación,big data..., algo de lo que hay un déficit espectacular tanto en el mundo de la empresa como en el del emprendimiento. Hay que conseguir que las universidades se suban a este carro y que se implique más la iniciativa privada y que el legislador entienda su urgencia.

P.-¿El principal problema del emprendimiento es la financiación?
R.-Financiación potencial hay, pero es cierto que los capitales internacionales se fijan más en países como Estados Unidos o Brasil por economías de escala. En el momento en el que seamos capaces de dotar a Europa de una agenda digital única el capital va a venir más fácilmente. También hay que buscar el desarrollo de ecosistemas que junten a emprendedores y al inversor. Y, a la vez, que las universidades sean capaces preparar mejor a los estudiantes para emprender. Pero la clave es, repito, lograr una agenda digital única europea.

P.-¿Qué es Google en España?
R.- Queremos tener un papel importante como motor de crecimiento económico. Al final vemos que somos capaces de canalizar inversión y empleo a través de nuestras plataformas. El informe de Deloitte que acabamos de presentar trata de cuantificar esa aportación. Por ejemplo, cada empresa que invierte un euro en Adwords genera entre 3,4 y 8 euros de facturación. Esto supone unos 7.000 millones de euros de actividad económica directa y unos 130.000 empleos. El informe destaca otros aspectos que van más allá de nuestro negocio puro. Hay más de 350.000 usuarios de Google Apps (correo, calendario...), herramientas que incrementan la eficiencia en las empresas y producen un aumento de la productividad d unos 100 millones de euros. Además, esta la labor de ayuda a los generadores de contenido, como Youtube, una ayuda que genera unos 330 millones de euros para los creadores. Estamos para ayudar a la sociedad española a que se desarrollle más rápidamente, a que sea más competitiva y mejor preparada para el futuro.


(Publicado en el sumplemento Mercados de El Mundo el 22 de noviembre de 2015. Foto de Ángel Navarrete)

sábado, 14 de noviembre de 2015

Las listas electorales

En estos momentos hay unas pocas personas en España -no más de dos o tres por partido político- a quienes se les puede calificar como las más poderosas del país: los encargados de confeccionar las listas electorales de cada una de las formaciones. Porque de esas listas salen los grupos políticos que aprueban las leyes en el Congreso y en el Senado. Unas leyes que, en mayor o menor medida, modifican comportamientos individuales y sociales.

Por eso, el proceso de elección de una persona u otra en una lista es una decisión trascendente en democracia. Para que nos entendamos: el martes pasado publicábamos en este periódico que ningún parlamentario del PP que se ha manifestado en este tiempo a favor de la reforma de la ley del aborto de Alberto Ruiz-Gallardón va a repetir en las candidaturas populares: ya se intuye, pues, que en la próxima legislatura el Grupo Popular no tiene intención de menear más este espinoso asunto.

Así funciona nuestro sistema electoral. Incluso a veces, es el jefe -y su camarilla- el que coloca a quien considera oportuno por encima de los órganos del partido, que se limitan a dar el visto bueno después. Tenemos casos en las últimas semanas. Uno es la irrupción de Irene Lozano como 'número cuatro' del PSOE por Madrid, aupada por Pedro Sánchez. Otro más reciente: Cristóbal Montoro está en la lista de la capital del PP porque lo quiere Mariano Rajoy y a pesar de Esperanza Aguirre. Hemos visto a ministros que han recorrido la mitad de la geografía nacional hasta dar con un paradero aceptable -para él y para el partido- aunque al final hayan conseguido, iba a decir la prebenda, del número uno en una circunscripción casi desconocida para ellos. Y los partidos jóvenes van aprendiendo esta costumbre de sus mayores. Ahí está la dimisión en bloque de la dirección de Podemos en el País Vasco como protesta por los colocados en las candidaturas desde el aparato central del partido.

Éste es el modelo que nos hemos dado en España desde 1978. Quizá porque por entonces era necesario fortalecer unos partidos políticos, neonatos unos, hibernados durante décadas otros, para que fueran desde el primer momento pilares firmes de la democracia naciente. Pero ahora esos partidos -sus cúpulas- acumulan demasiado poder, en detrimento en la práctica de la soberanía popular.

Eso no es bueno para la democracia. El caso de Ángel Gabilondo en las últimas elecciones autonómicas es muy significativo de lo pernicioso que resulta este modelo. Gabilondo fue un buen ministro de Educación -estuvo a punto de lograr ese ansiado pacto por la enseñanza, por ejemplo-, pero llegó a la candidatura a la Presidencia de la Comunidad de Madrid por el PSOE impuesto por Pedro Sánchez tras desembarazarse de Tomás Gómez, el candidato natural del partido. El PSOE perdió esas elecciones. Se ha quedado sin el gobierno de Madrid y casi sin ejercer la oposición, porque Gabilondo, que debe de ser un magnífico profesor y, como digo, no lo hizo mal como ministro, no reúne las cualidades del líder que necesita morder a quien está en el poder para hacer oír la voz de su partido. Ahora el PSOE apenas suena en Madrid y eso es malo porque la Comunidad necesita una oposición fuerte.

La primera de las 40 propuestas para la regeneración democrática que ha lanzado EL MUNDO de cara al 20-D es una reforma del sistema electoral. Es fundamental lograr que los parlamentarios tengan que rendir cuentas ante sus electores. Porque ahora usted elige al diputado que alguien ha incluido en una candidatura, pero ese diputado no se debe a quien lo elige, sino a quien lo incluye en la lista.

@vicentelozano

(Publicado en El Mundo el 12 de noviembre de 2015)

viernes, 6 de noviembre de 2015

¿Vale Candy Crush 5.300 millones?

El dueño de 'Call of Duty' ha comprado 'Candy Crush' por 5.300 millones de euros. Nos acostumbramos a las cifras, pero si tomamos algunas referencias nos podemos hacer una idea de lo que supone la operación. Al fin y al cabo, 'Candy Crush', que pertenecía hasta ahora a la compañía británica King, no es más que una aplicación que podemos bajar gratis a nuestro móvil -pagaremos después según el uso- para jugar siempre que queramos. Nada más... y nada menos.

Alguna comparación de empresas españolas. Bankinter, un banco asentado y rentable, con más de 400 oficinas en todo el territorio y 6.000 empleados, vale en Bolsa 5.900 millones de euros. O la cadena de supermercados Día, con una red superior a los 7.000 establecimientos y con 44..000 empleados en el mundo, tiene una valoración en el mercado de 4.088 millones de euros.

Se acaba de cumplir un año desde que Facebook se hiciera con WhatsApp, quizá la aplicación más exitosa hasta el momento, por un importe total de 19.800 millones de euros. Instagram, Supercell, Zynga... son otras aplicaciones que se han vendido a precios millonarios en los últimos meses.

Son cifras mareantes que recuerdan la etapa de denominada "burbuja tecnológica" de principios de siglo, la de Terra, la filial de internet de Telefónica que llegó a valer 39.000 millones de euros en 2000 y nada cinco años después, o la de Patagon, un sitio de finanzas personales argentino que el Banco Santander compró por casi 600 millones de euros en marzo de 2000 y que desapareció también cinco años después. ¿Es otra burbuja o, esta vez sí, el mundo ha empezado a cambiar y eso se nota en todos los negocios que lleven el calificativo de digital?

Muy pocos son capaces de predecir una burbuja hasta que ésta se pincha. Sobrados ejemplos tenemos en el mundo en los últimos decenios. Pero, al margen de los precios de las operaciones en un momento determinado, lo que se denomina economía digital ya no es una entelequia y da dinero a quien sabe desarrollar todas sus posibilidades.

El profesor del IESE Miguel Ángel Ariño recuerda en el último número de la revista de la escuela de negocios que la mitad de las empresas que en el año 2000 integraban la clasificación 'Fortune 500', que integra las 500 mayores empresas del mundo por ventas, han desaparecido de la lista: han quebrado, se han fusionado, se han vendido o han perdido posiciones en el 'ranking'. Apple es el paradigma. Se acaba de convertir en la empresa que mayores beneficios ha obtenido en un sólo año en toda la historia empresarial y es la compañía con más valor en Bolsa, récords que hasta ahora estaban en manos de las petroleras.

Tres son los factores que consolidan el mercado digital, además -claro- del desarrollo de las telecomunicaciones. El primero es que internet se ha llenado de   Desde los juegos a la publicidad, pasando por la reserva de hoteles o la compra diaria. El segundo es el desarrollo del uso del teléfono móvil en todo el mundo y en todas las capas de la sociedad. El tercero, que la suma del móvil y los contenidos ofrece a las empresas de internet un enorme flujo de información y de conocimiento de sus clientes, algo clave en la exploración de nuevos productos y servicios.

¿Vale, pues, 'Candy Crush' esos 5.300 millones de euros? Otra pregunta nos puede ayudar a responder ésta: ¿cuánto valdría una cadena de televisión que contara con 160 millones de telespectadores casi cautivos cada día en todo el mundo? Ése es el número de personas que juegan a los caramelos.

jueves, 29 de octubre de 2015

No aprenden

Este periódico organizó el pasado 8 de octubre una jornada sobre la Universidad en la que participaron los cuatro principales partidos y todos estuvieron de acuerdo en la necesidad de un pacto nacional para sacar a España de la postración en el ámbito educativo, ya sea en la enseñanza superior como en la básica obligatoria. A las primeras de cambio, el PSOE vuelve a la carga con uno de los temas que más divide a las fuerzas políticas y que, desde luego, no es ni con mucho el principal problema de nuestro modelo educativo: sacar la religión de las escuelas y convertirla en una actividad extracurricular más, no sólo en la escuela pública, sino en la privada. En definitiva, si llegan al poder, los socialistas pretenden que maristas, jesuitas, salesianos y salesianas, agustinos, reparadoras, teresianas... no enseñen religión en sus aulas, sino que la tengan como una actividad similar al fútbol, al patinaje, a la guitarra o a la danza. Tal cual.

(Abro paréntesis. Soy partidario de que la enseñanza pública incluya la asignatura de religión -no de catequesis, que es para las parroquias- siempre que las familias así lo decidan. A día de hoy es la mejor forma de cumplir el artículo 27.3 de la Constitución. Cuando casi un 60% de los padres -practicantes, creyentes, agnósticos y ateos- piden cada año la asignatura de religión para sus hijos en Primaria parece que hay más consenso social en mantenerla dentro de los planes de enseñanza, junto a otra de valores cívicos, o como se llame, para quienes no deseen estudiar religión. Una característica de la libertad es la capacidad para elegir, y se es menos libre si se niega esa posibilidad, que es lo que propone el PSOE. Claro que quien confunda estado aconfesional con estado laico no pensará igual. Cierro paréntesis).

Pero no es esto lo que quería comentar. Lo preocupante es que cuando más se habla de la necesidad de una nueva forma de hacer política, de «la política con mayúsculas», que decía ayer Meritxell Batet en la Cope, los políticos, incluso los casi recién llegados como Pedro Sánchez y su equipo, continúen con los viejos vicios: el tradicional tirarse la educación a la cabeza, ese hacer hincapié en lo que separa mucho más que en lo que une. La religión es un ejemplo, pero -en otro nivel de importancia- podemos incluir la ocurrencia del PP de incluir en Formación Profesional una asignatura sobre Tauromaquia, con lecciones del tenor de «la aplicabilidad del axioma en la suerte fundamental de la verónica», dentro de los contenidos de «Lidia y Liturgia Taurina». Asignatura tan digna como otras, pero que parece ideada directamente para cabrear a buena parte de la izquierda política y al entorno nacionalista.

Es desalentador que cuando se acerca una legislatura en la que van a ser más necesarios que nunca los consensos para gobernar, los políticos vuelvan a empecinarse en lo que más separa a los partidos. Cuando la educación necesita más que nunca acuerdos duraderos para sentar las bases que nos permitan acercarnos aún más a los países de nuestro entorno, hay quien continúa aferrado a la vieja política

Eso ha conseguido una vez más el PSOE: colocar algo secundario en el foco de la reforma del sistema educativo. Un nuevo modelo de enseñanza tiene que resolver el fracaso escolar en las primeras etapas, incrementar la exigencia a los alumnos, fomentar la formación del profesorado y su autoridad, regular la autonomía de los centros educativos, adecuar la Formación profesional al mundo laboral... Pero de todo eso no se habla, como comprobamos estos días. Porque es lo difícil. ¿Ven? Empezaremos la próxima legislatura como estamos acabando ésta y todas las anteriores. No aprenden.

@vicentelozano

(Publicado en El Mundo el 22 de octubre de 2015)

domingo, 4 de octubre de 2015

Ni hay libros gratis ni el AVE cuesta 20 euros

Desde ayer, y por unas semanas, el recién inaugurado trayecto del AVE entre Madrid y León cuesta 20 euros. Desde hoy, los jóvenes de la Comunidad de Madrid -y los ya talluditos, porque la oferta llega hasta los 26 años- pueden usar cuantas veces quieran el transporte público también por 20 euros al mes. Y este curso escolar que acaba de empezar, familias de algunas comunidades autónomas -cada vez menos, es verdad- como Andalucía han conseguido gratis los libros de texto de los estudiantes de enseñanza obligatoria. Pues todo esto es falso. Ni el AVE ni el abono joven cuestan 20 euros, ni los libros de texto son gratuitos.

Porque el Consorcio de Transportes de Madrid recibe unos 900 millones de euros al año del presupuesto de la Comunidad de Madrid para hacer frente al déficit que le causan esas ayudas; porque ese tramo de alta velocidad ha costado 1.620 millones de euros y si no estuviera subvencionado por el Estado, esa inversión no estaría costeada hasta que, por ejemplo, cada uno de los 420.000 habitantes de Valladolid y León hubiera realizado el trayecto en 3.700 ocasiones. Eso, sin incluir los trenes y el mantenimiento de la infraestructura. Y si los libros de texto fueran gratis, sencillamente, ya no habría editoriales para elaborarlos. Nada es gratis, pues, como concluye uno de los principios básicos de la economía.

Las ayudas y subvenciones las pagamos todos los... iba a decir españoles, pero no, todos los contribuyentes españoles, que no es lo mismo. Me dirán que es lo lógico en cualquier Estado con una economía social de mercado, como el nuestro. Que precisamente para esto existen los impuestos, para repartir las cargas. Cada ciudadano contribuye según su capacidad y con ese dinero salimos ganando todos a través de los servicios que proporciona el Estado -infraestructuras, sanidad, educación,...-. En unas ocasiones ese reparto es beneficioso para los que menos tienen, cuando se exigen unos requisitos para acceder a las ayudas, como en el caso de los libros. En otras, ese beneficio es para todos, pero mayor para los ricos: el abono joven cuesta igual para un estudiante sin recursos que para el hijo del consejero delegado de una gran empresa.

Al final, esas subvenciones provienen de las opciones para financiar un servicio público: que lo pague quien lo usa y le sale muy caro, o que lo sufraguemos entre todos, de forma que sale mucho más barato al usuario directo -el billete del AVE es asumible para el leonés que viaja a Valladolid-, pero continúa siendo caro para quien no lo utiliza, porque el gaditano que nunca va a ir en tren a Valladolid también costea esa infraestructura subvencionada.

Es conveniente detenerse en estas cuestiones, sobre todo en vísperas de una campaña electoral. Porque si un Gobierno no gestiona bien los recursos públicos podemos hacernos trampas en el solitario. Es decir, ¿de qué sirve que un Gobierno autonómico pague a una familia los 300 euros que cuestan los libros de texto si por la corrupción o por el despilfarro en el gasto público esos 300 euros van incluidos en unos impuestos que deberían ser más bajos?

Sería de idiotas que el dinero que se ahorra un padre o una madre al pagar sólo 20 euros por el abono del transporte de su hijo se destinara a sufragar la deuda que han dejado la Caja Mágica de Madrid o la Ciudad de la Cultura de Santiago al contribuir con más impuestos de los debidos por la ineficiencia de la Administración. Y, en el peor de los casos, se dedicara a pagar las facturas de Urdangarin o las mariscadas de UGT en Andalucía. De idiotas. Por eso es muy importante para nuestros bolsillos la regeneración de la política.

(Publicado en El Mundo el 1 de octubre de 2015)


jueves, 27 de agosto de 2015

Informarse por @Twitter


He hecho un experimento. Durante casi una semana no he leído periódicos, ni he visto telediarios ni he oído noticias en la radio; ni siquiera he entrado en las ediciones digitales de los diarios por su página de inicio. Sólo me he informado por @Twitter, y a través de los enlaces de Twitter, a las noticias a las que éstos remitían. Repito que es un experimento. No hagan ustedes lo mismo que muchos tenemos hijos que criar. A lo que iba. Creo que no he tenido ninguna gran laguna en mis necesidades de información porque con los contactos adecuados en las redes se puede estar perfectamente al día... o al minuto.

Durante los días clave de la crisis griega, a principios de julio, muchos seguíamos los acontecimientos con los comentarios en Twitter de los corresponsales. En mi caso, los de Pablo R. Suanzes y Miquel Roig, corresponsales de EL MUNDO y de 'Expansión' en Bruselas, que han dado lecciones de lo que es el periodismo en la era digital. La noche del 12 de julio, la de la reunión que terminó mientras amanecía, y viendo la apabullante información que llegaba, envié esto a través de Twitter: "Crisis de modelo. Los tuits gratuitos de @miquelroig, @Suanzes,... 'antes' se empaquetaban y se cobraban al día siguiente como crónicas". El tuit generó un cierto debate en esa red entre algunos interesados en esto del periodismo: ¿debemos dejar de informar los periodistas y los medios a través de Twitter, Facebook, Instagram y demás? ¿Hay que guardarse lo mejor para la web? ¿Y dónde queda ya la edición impresa? Las preguntas son fáciles, pero las respuestas muy complicadas, máxime cuando de ellas depende la supervivencia de muchas empresas tal y como hoy las conocemos.

Lo malo es que los ciudadanos están muy lejos de plantearse estas cuestiones. Sólo quieren que les llegue la información allí donde ellos están. Y ahora están en los móviles y en las redes sociales. Los 25 mayores periódicos anglosajones ya reciben más tráfico en sus webs desde dispositivos móviles que desde ordenadores. Y ya no hace falta ir a la página web de un medio para conocer la actualidad, sino que se puede llegar directamente a la noticia desde una red o un buscador. Por eso Facebook ha creado Instant Articles y Apple, Apple News, productos en los que algunos de los principales periódicos incluyen directamente sus informaciones. Y por eso Twitter prepara algo con un planteamiento similar, un 'trending news'. Son caminos que tenemos para salir al encuentro del lector y algunas respuestas a esas preguntas fáciles de hacer.

@vicentelozano

(Publicado en El Mundo el 17 de agosto de 2015)