viernes, 18 de diciembre de 2009

Krugman dice que España debe bajar los salarios

El Premio Nobel de Economía Paul Krugman, uno de los economistas de cabecera del presidente del Gobierno español, ha escrito en su blog que España no tiene más remedio que reducir los salarios para comenzar la recuperación económica.

El economista norteamericano acaba de escribir una entrada en el blog The Conscience of a liberal que tiene en el diario 'The New York Times' titulada Would cutting the minimun wage raise employment?, sobre el salario mínimo en Estados Unidos. Viene a propósito del debate que se ha abierto en ese país sobre si el Gobierno debe recortar el salario mínimo interprofesional para estimular el mercado de trabajo. De esto se habló en la reunión que tuvo el presidente Obama con empresarios sobre el tema en la Casa Blanca a principios de semana.

La tesis es que el salario mínimo impone un suelo en la negociación de salarios que, irremediablemente, provoca unos costes laborales más altos en los países que lo mantienen respecto a otras que no lo regulan. Krugman sostiene que en Estados Unidos no hace falta rebajar el salario mínimo porque la economía tiene otras palancas para controlar la pérdida de competitividad en caso de aumento de los costes de producción: la fluctuación del dólar, fundamentalmente.

Pero un lector le ha preguntado en el blog si esto sirve también para España. Krugman ha titulado su respuesta Pain in Spain. Y viene a decir: España no puede devaluar su moneda porque forma parte del euro. Sus salarios son demasiado altos en comparación con los de otros miembros de la eurozona, ahora que se han acabado el boom de la construcción y la entrada masiva de capitales. Si la peseta siguiera existiendo, yo aconsejaría una devaluación. Desde que eso no es posible, la rebaja de salarios tiene que tomar el testigo.

El confidencial económico Eurointelligence, del que recojo este asunto, comenta: "Si usted piensa que Paul Krugman estaría más cerca de la izquierda económica, tiene que leer lo que piensa sobre España". ¿Seguirá el Gobierno el consejo del profesor?

jueves, 17 de diciembre de 2009

Las 'velinas' de Gabilondo y Wyoming en 'La Razón'

Expansión publica hoy la noticia de la inminente fusión entre La Sexta y Antena 3, como repuesta a la también más que probable unión entre Cuatro y Telecinco. La conclusión es que el negocio es el negocio y ante la supervivencia empresarial hay que hacer lo que haga falta.

Bien. Es parte del proceso: el mundo empresarial se mueve y las fusiones como método de crecimiento y ahorro de costes están a la orden del día. Lo que ocurre es que el negocio de los medios de comunicación es 'sui generis' y tiene unos condicionantes distintos a los de la banca, la construcción o las telecomunicaciones, porque su actividad afecta a uno de los pilares de la democracia: la libertad de expresión y de información. Para facilitar esa libertad, potr ejemplo, en España estaba prohibido hasta este verano que un mismo accionista fuera mayoritario en dos cadenas distintas.

Una televisión, querámoslo o no, vende espectáculo -entretenimiento- y vende ideología -información y opinión-. Y, como es lógico, esa ideología -política, social, deportiva, cultural...- la imponen los propietarios de la cadena, que para eso se juegan su dinero todos los días.

Por eso llaman la atención las dos parejas que van a unir en el panorama audiovisual español: El primero será una televisión de Berlusconi y de los Polanco. El grupo editorial que más 'caña' ha dado en España al primer ministro italiano -recuerden la publicación en 'El País' de las fotos de Villa Certosa- no tiene reparos en compartir su línea editorial con el mismo al que no deja de criticar. Veremos cómo a partir de ahora enfoca Gabilondo sus comentarios sobre las andanzas de Berlusconi en la política y en la sociedad italiana.

Lo mismo ocurre con la otra pareja. Los propietarios de 'Público' y de 'La Razón' van a fusionar sus cadenas. Pocos comentarios más hay que hacer. Me imagino a Monseñor Cañizares predicando el triduo de Navidad en La Sexta o a Wyoming presentando las Noticias junto a Matias Prats.

Evidentemente, no estoy haciendo más que es una caricatura de dos operaciones empresariales que pueden tener todo su sentido, pero es bueno pensar que llevarán aparejada una pérdida de pluralidad en la oferta informativa a la que tendrán acceso los españoles. Y eso no es bueno, aunque llegue en breve la TDT.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Medveded se siente periodista porquen tiene un blog...¡uff!

He de reconocer que me preocupa sobremanera el futuro del periodismo. No porque vaya a desaparecer, que no, sino por saber cómo ejerceré mi profesión en los próximos años. Es evidente que las cosas están cambiando de forma acelerada. Se está escribiendo mucho en todo el mundo sobre el futuro del periodismo y la conclusión es que hay muy pocos que sean capaces ahora de prever por dónde irán las cosas.

Y una de las cuestiones que considero más importantes sobre el futuro de la profesión periodística es la 'desintermediación' que provoca Internet. Me venía esto a la cabeza al leer unas declaraciones del presidente de Rusia, Dimitri Medveded.

Medveded tiene un blog desde la primavera de 2008 en livejournal y un videoblog que ahora cumple un año. Con motivo de este aniversario, el presidente ruso ha intervenido estos días en un foro sobre medios de comunicación y al relatar su experiencia ha comentado que el blog "ofrece la posibilidad de sentirte periodista al preparar las respuestas a toda clase de preguntas o simplemente cuando escribes" y ha añadido: "Intento escribir yo y quiero que mi trabajo informativo lleve un determinado sello profesional".

En cierto sentido, el presidente de Rusia tiene razón. La proliferación de blogs y webs informativas lleva a que el periodista profesional sea cada vez menos intermediario entre los centros de poder y de opinión y la sociedad, porque las nuevas tecnologías ponen en contacto a los emisores de información y de opinión con los receptores.

Se produce, pues, una cierta 'desintermediación' que ocurre en todos los niveles: familia, amigos, vecindario, barrio, municipio, empresa, club deportivo, asociación... Y. como dice el presidente ruso, los autores de estos blogs y webs -sean periodistas o no- se afanan por proporcionar un "sello profesional" a su trabajo.

Se podría denominar también este fenómeno 'desprofesionalización' del periodismo: el profesional de la información es menos necesario que antes porque el lector tiene más fácil acudir directamente a las fuentes: políticos, profesores, deportistas, científicos, artistas, asociaciones, organizaciones, administraciones...

Los estudiosos de la teoría de la información y de la comunicación están analizando estos cambios e intentan cuadrar en lo tradicional la difuminación de papeles que está generando Internet. Mi propósito es mucho más pedestre: sólo me gustaría saber, como decía al principio, cómo voy a tener que trabajar para adaptarme a los tiempos. Quizá con las respuestas a estas preguntas pueda hacerme una idea:

¿Tiene un blog? ¿Se siente periodista? ¿Lee blogs, webs o publicaciones similares de otros y se considera con ello suficientemente informado de los temas que le interesan? Por el contrario, ¿seguirá necesitando la prensa conocer y formarse una opinión sobre lo que está sucediendo? ¿Está en juego el papel del periodista y, por lo tanto, del periodismo profesional? ¿Sobrevivira el periodismo pero caerán las empresas informativas tal y como las conocemos ahora? ¿Se reconvertirán? ¿Cómo se hará esa reconversión?

viernes, 4 de diciembre de 2009

El Gobierno admite que las cajas no funcionan

Juan Pedro Hernández Moltó, presidente de Caja Castilla La Mancha (CCM),
ex diputado socialista y ex consejero de Castilla-La Mancha.
CCM ha sido intervenida por el Banco de España y vendida a Cajastur.
El PSOE se ha dado cuenta, después de catorce años de Gobierno de Felipe González y de más de cinco con Rodríguez Zapatero, que la presencia de los políticos en los órganos de gobierno en las cajas es incompatible con los criterios de "eficiencia, racionalidad y solvencia financiera" -así lo ha manifestado la vicepresidenta económica-, que deben regir la gestión de cualquier organismo público y privado.

¡Bienvenidos sean los socialistas, con el presidente del Gobierno a la cabeza, al bando de los que consideramos obsoleta, inadecuada y perjudicial para el mercado la estructura jurídica de las cajas! Reconozco que me alegra sobremanera este anuncio de cambio de planteamiento y espero que llegue a buen puerto.

Escribía hace unos meses que éste era el mejor momento para reformar en profundidad las cajas de ahorros y que ese cambio no se tenía que parar en meras operaciones de concentración que, al fin y al cabo, no iban a conseguir más que dar más poder a los políticos que salieran triunfantes en esas operaciones.

En este tiempo de turbulencia financiera el sector ha vivido algunas situaciones muy significativas:
-Hemos visto la primera quiebra -no legalmente, pero sí en la práctica- de una caja de ahorros en la historia de España: Caja Castilla La Mancha. Presidida, además, por un político 'de profesión': Juan Pedro Hernández Moltó.

-Hemos asistido a una brutal interferencia política -de dos facciones del PP- para mantener o retomar el control de Caja Madrid mediante el nombramiento de su presidente.

-Estamos viendo con asombro los argumentos que se esgrimen para las distintas operaciones de concentración que están en marcha. Mandan los gobiernos autonómicos y que nadie piense en búsqueda de rentabilidad, eficiencia o en la mera racionalidad de la operación. ¡Ah! y que a ninguna caja extraña se le ocurra plantar sus reales en mi territorio sin mi permiso.
Da la impresión que con la crisis ha aflorado 'lo peor' que las cajas -no todas, es cierto- llevaban dentro, de tal forma que hasta los más recalcitrantes defensores del statu quo se han visto obligados a rectificar su postura.

El Gobierno ha incluido por sorpresa la reforma de los órganos rectores de las cajas de ahorros en la Ley de Economía Sostenible. De momento, como casi todo el texto, no es más que una mera declaración de intenciones, pero no debe dejar pasar esta ocasión para crear unas nuevas entidades financieras radicalmente ajenas a los poderes políticos.

Banco Liberta, la entidad que ha nacido de la compra de Caja Castilla La Mancha por Cajastur puede ser un buen punto de partida.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Menos Ley de Economía Sostenible y más modernización

El Gobierno ha perdido una ocasión de oro para modernizar la economía española, ahora que tanto se habla del cambio de modelo productivo: la trasposición de la Directiva de Servicios -conocida como Directiva Bolkestein- a la legislaciòn nacional. En la práctica, las denominadas Ley Paraguas -que ya ha entrado en vigor- y Ley Omnibus -que se encuentra todavía en trámite parlamentario- que adaptarán la normativa española a la europea, se van a quedar a medio camino en este proceso liberalizador. Y ahora, el Ejecutivo hacernos creer que una Ley de Economía Sostenible será la panacea que solucione todos los males de la economía española.

La experiencia demuestra que, también en el sector servicios, la liberalización del mercado aumenta la competencia, reduce precios y beneficia al consumidor. España ha notado en sus carnes esta situación desde la entrada en el entonces Mercado Común, en 1985: el 'milagro español -¡qué lejos queda ya!- hubiera sido mucho más complicado sin la libre circulación de capitales, productos y personas que trajo consigo la incorporación a Europa. También en sectores tan tradicionales como el ladrillo: ¿hubieran comprado casa en nuestro país los cientos de miles de ciudadanos alemanes, británicos y nórdicos de otra forma?

Pero, el sector terciario no goza de la misma libertad que los capitales y las personas y la Comisión Europea considera que ese retraso impide una modernización efectiva de un gran número de actividades, que van desde el comercio de bienes hasta los servicios profesionales -abogados, notarios, arquitectos- pasando por la comercialización de energía, los transportes o la educación superior. Con esa intención promulgó en 2006 la Directiva Bolkestein que todos los estados deben tener adaptada antes de que finalice este año.

El Gobierno no ha querido afrontar las barreras nacionales, las trabas profesionales y, sobre todo, los obstáculos de las comunidades autónomas y ayuntamientos, a la libre competencia en el sector servicios. ¿Por qué, por ejemplo, hace falta una autorización administrativa para poner en marcha una línea de autobuses entre Madrid y Mérida, mientras que ese mismo servicio entre Madrid y Lisboa sólo exige una comunicación previa? Recomiendo leer las conclusiones de la intervención ante el Consejo Asesor de Expansión del presidente de la Comisión Nacional de Competencia, Luis Berenguer, el pasado mes de julio.

El mismo Gobierno, pues, que se ha echado para atrás ante determinados intereses en un aspecto clave que habría servido para modernizar una buena porción del sistema productivo quiere ahora hacerlo con una Ley de Economía Sostenible de la que, por ahora, sólo se sabe que va a aumentar los impuestos por la introducción de una supuesta 'tributación verde'. Esperemos al Consejo de Ministros del viernes, pero con estos antecedentes no me haría demasiadas ilusiones.

La Ley de Economía Sostenible que ha aprobado el Gobierno no profundiza en las reformas que necesita el país. Algo más de transparencia en los salarios de los altos ejecutivos no aporta nada a la modernización del tejido productivo; ni más agilidad en los reguladores, mientras sigan siendo nombrados como hasta ahora; ni mejorar determinadas condiciones del alquiler si los jóvenes van a seguir teniendo miedo a la inestabilidad laboral. Como se esperaba, la ley se queda en una intención. Lean el comentario que ha publicado hoty mismo el semanario 'The Economist' sobre la economía española: se titula Insustainable.

Economía sostenible, sí. Inversión en las actividades de futuro, sí. Energías renovables, motores eléctricos o de hidrógeno, investigación sobre nuevos cultivos y plantaciones, obras públicas menos dañinas para el medio ambiente, aprovechamiento del agua y de los recursos naturales... Por supuesto, pero quizá baste con que el Gobierno se 'limite' a facilitar y no poner trabas a todo lo que está haciendo ya la iniciativa privada en estos campos.

El 'cacao' de Bono sobre el aborto

Entiendo y respeto, sin compartirlo, al que defiende el aborto porque considera que el feto no es más que un conjunto de tejidos sin vida propia y que sólo en un estado previo de algo que no se sabe cuándo se puede considerar vida humana. Por tanto, no ve nada punible en la extirpación de esos tejidos cuando haga falta.

Pero no entiendo al que en su conciencia sabe que el no nacido tiene vida propia y, a la vez, piensa que en aras de un supuesto bien mayor, esa vida puede ser eliminada. Me asombra, además, que en este razonamiento se mezcle la religión en un tema que, desde el punto de vista del origen de la vida, es meramente científico, aunque efectivamente de ese principio se deriven consecuencias éticas, morales, jurídicas, psicológicas y sociológicas.

Por eso me ha llamado la atención el artículo que el presidente del Congreso, José Bono, ha publicado hoy en el diario 'El País' titulado 'Aborto: ni derecho ni obligación'. Copio las primeras frases del escrito:

"Se diga lo que se diga, sabemos con certeza que el feto no es un órgano propio de la mujer, sino una realidad distinta de la mujer gestante. El feto es más un "alguien" que un "algo". No puedo negar sin mentirme que tengo la convicción de que en el seno materno se alberga una vida humana en formación que es digna de protección. Estamos ante un valor constitucional. El alto tribunal establece que el feto "en todo caso, es un bien no sólo constitucionalmente protegido sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional".

Con este preámbulo, que podría firmar cualquier activista provida, Bono sólo puede justificar después la introducción del derecho al aborto en España como la legitimación de un mal menor, que viene a decir que cuando se intenta conseguir un bien no pasa nada si por el camino se comete algún acto no demasiado recomendable.

Ese acto no demasiado recomendable es eliminar al no nacido en determinados casos. Y el propio Bono nos recuerda en su artículo que el Tribunal defiende al feto no sólo como un bien constitucionalmente protegido, sino que encarna un valor central del ordenamiento constitucional".

Ahí está la contradicción que debería explicar el presidente del Congreso: cómo puede considerarse un mal menor una acción encaminada a eliminar lo que él mismo está de acuerdo en considerar "un valor central del ordenamiento constitucional".

miércoles, 11 de noviembre de 2009

La cruel paradoja del periodismo

El periodismo enfrenta a una paradoja cruel: vive su peor época como profesión en el momento en que más cantidad de información y opinión fluye por la sociedad. ¿Es tan necesario como se creía? Y, a la vez, las empresas informativas de siempre son atacadas por multitud de competidores, muchos de los cuales no sobrevivirían sin el periodismo que se practica en los medios de esas compañías.
Para organizar hace quince o veinte años un seminario sobre el futuro del periodismo, habríamos invitado a radio, prensa, televisión y agencias. Hoy deberíamos añadir necesariamente a 'bloggers' -una pléyade de informadores sobre los temas más insospechados que llegan a la sociedad sin intermediarios-, buscadores -Google es el gigante-, redes sociales -Facebook, Tuenti, Twitter...- , empresas tecnológicas -Microsoft, Apple, Nokia..- y hasta operadoras de telecomunicaciones, pues la difusión de contenidos a través del móvil es clave en el nuevo modelo periodístico.

Esta es la situación que vive la profesión periodística en estos momentos: la aparición de una serie de competidores, jóvenes y ágiles al no tener herencias que soportar, que se van abriendo camino en la sociedad.

Además, muchos de estos nuevos protagonistas no son más que replicadores de los medios editoriales de siempre. Todos los buscadores y muchos blogs y páginas webs viven, sin apenas gastos, de servir a los ciudadanos lo que producen otros, necesitados de una estructura potente con la que se han posicionado en sus mercados.

Esto no tendría más importancia si los nuevos medios de comunicación social no tuvieran tal éxito de penetración que han focalizado la atención de los lectores y de los anunciantes. Por ejemplo, el mercado publicitario en Internet movió en el mundo 59.000 millones de dólares en 2008, pero el 65% de todo ese dinero fue a parar a Google. el 35% resante se lo repartieron los demás participantes en este nuevo negocio, entre ellos los medios editoriales tradicionales.

Y este es el drama. Los editores tradicionales -muchos de ellos puntas de lanza también en el uso de las nuevas tecnologías e Internet- tienen complicado competir con estas nuevas formas de comunicación. Entre ellos surge una respuesta que tiene dos movimientos. Uno defensivo -eliminar lo que consideran utilización fraudulenta de sus contenidos- y otro de ataque -empezar a cobrar por el acceso a esos contenidos propios y de valor añadido-.

Así de difíciles están la cosas. Rupert Murdoch, dueño del imperio mediático News Corp., es el editor que más se ha destacado en su lucha contra Google y demás nuevos participantes en el negocio perriodístico y por avisar de su intención de cobrar por los contenidos en Internet de sus diarios de información general. Quería empezar a partir del próximo junio, pero lo ha retrasado. Se le ha preguntado por la causa de esa dilación y ha contestado: "Todo".

¿El futuro del periodismo? Depende de los lectores. Mejor, depende de la adaptación de los grupos periodísticos a las exigencias de la audiencia. Parece una perogrullada, pero, querido lector, responda a este tipo de preguntas:
¿Se considera ahora mejor o peor informado que hace diez años?
¿Piensa que los blogs, buscadores, webs, etc. rebajan la calidad de los contenidos periodísticos? ¿Se fía más de una información si está publicada en un diario o un medio de comunicación tradicional?
¿Compra algún diario habitualmente? ¿Lo sigue en su edición digital?
¿Es más creíble una información publicada en papel que la de la edición digital del mismo medio? ¿Busca el análisis y el comentario sobre las cuestiones de actualidad?
¿Es para usted primordial disponer de una información de calidad y diferenciada?
¿Considera necesaria la existencia de grupos periodísticos fuertes e independientes económicamente que actúen de contrapeso al poder establecido?
Si es lector de prensa, envíe las respuestas al director de su periódico habitual. Le ayudará a dilucidar si va a poder cobrar en Internet por determinadas informaciones o tendrá que buscar otro camino para obtener más ingresos al margen de la publicidad.
Lo decía Robert Thomson, director de 'The Wall Street Journal' al clausurar el seminario 'El periodismo del siglo XXI' organizado por 'El Mundo': "La vida de los lectores ha cambiado. los periodistas deben dar respuesta a estos cambios para no pasar a ser innecesarios".