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lunes, 1 de julio de 2019

La libra de Facebook, un seísmo financiero

En febrero de 2015, Ana Botín concedió a Financial Times su primera entrevista a la prensa como presidenta del Banco Santander,. En ella esbozó sus ideas sobre el negocio bancario. El servicio al cliente, la tecnología, la atención al accionista, la competencia... Y aquí habló de «los cuatro grandes», refiriéndose a Google, Apple, Facebook y Amazon: no son sólo los bancos nuestros competidores, decía, «sino estas cuatro grandes empresas tecnológicas que valen más que nosotros, tienen más liquidez y están expuestas a una menor regulación. Los bancos necesitan transformar sus desventajas en ventajas frente a los grupos tecnológicos». Con el proyecto de moneda virtual Libra de Facebook este temor a los gigantes de internet se ha hecho realidad.

¿Qué supone Libra? Nada menos que situar al alcance de millones de ciudadanos un sistema de pagos casi gratuito al margen de los bancos centrales. Y poner en circulación, en su caso, cientos o miles de millones de ¿dólares, euros, yenes? -ya da igual- que se van a mover al margen de las decisiones monetarias de los bancos centrales emisores.

Por eso, el anuncio de su próxima aparición ha supuesto como un seísmo en el sistema financiero y en la política. Tanto que nada más conocerse la noticia, el comité sobre temas bancarios en el Senado de EEUU reclamó la presencia de Mark Zuckerberg para que explique el proyecto. «Facebook es demasiado grande y demasiado poderoso» para pilotar un proyecto así, ha dicho el senador Sherrod Brown. El gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, afirmó al conocer la iniciativa que la analizará «con la mente abierta», pero no «con las puertas abiertas».

Lógico. El bitcoin, la criptomoneda emblema, no era un gran problema hasta ahora porque estaba reservado a pocos actores, la generalización del uso de las monedas virtuales que provocará Libra sí pone nerviosas a las autoridades. En todos los sentidos: porque se escapa a su control y porque puede ser un campo abonado para el lavado de dinero procedente del crimen. Además, una Libra de uso generalizado y tan volátil como el bitcoin podría desestabilizar el sistema financiero mundial.

Libra ha sido recibida con recelo también por los bancos comerciales, como es lógico. Al igual que las llamadas y los mensajes ya no generan valor para las telecos, las operaciones más triviales -traspaso de dinero, transferencias, cuentas corrientes...- se pueden convertir también en servicios que no aportarán casi nada a las cuentas de resultados de los bancos porque tendrán que ofrecerlas de forma gratuita para mantener a sus clientes. Es ahí donde incide directamente -en un primer momento- la iniciativa de Facebook. En España, la noticia pilló a las grandes entidades reunidas en Santander en el tradicional curso de verano de la Menéndez Pelayo que organiza la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE). Y la reacción de los directivos fue de temor ante esa nueva competencia y de exigencia a las autoridades a Facebook de los mismos controles regulatorios que tienen los bancos.

Pero Facebook tiene un problema grave para desarrollar Libra. Debe volver a ganarse la confianza de sus usuarios tras las dudas sobre la privacidad, porque una fuga de datos económicos sería muy grave. Es cierto que para poner en el mercado Libra ha creado una empresa independiente que cuenta con 27 socios y que se ha comprometido a que sus sistemas operen totalmente al margen de la red social, pero Facebook ya nos ha engañado demasiadas veces. Ahora bien, si tiene éxito, una moneda que puede ser utilizada para transacciones por 2.400 millones de personas -los usuarios de Facebook, Instagram y WhatsApp- es para tenerla en muy en cuenta. Es posible que con Libra haya nacido una nueva era en las finanzas.

(Publicado en El Mundo el 21 de junio de 2019)

miércoles, 1 de abril de 2015

El valor de la información


Leí esto en Twitter. Siento no poder decir quién es el autor porque la observación es interesante: "Uber es la mayor compañía de taxis y no tiene ningún taxi. Facebook es la mayor empresa de contenidos y no produce ningún contenido. Alibaba es el mayor vendedor del mundo y no fabrica un solo producto y Airbnb tiene el mayor número de apartamentos del mundo y ninguno de ellos en propiedad".

Lo retuiteé con el comentario: "¿Y cómo hacen negocio, entonces?". Mi amigo Wojciech Golecki respondió enseguida: "El negocio está en la información". Información en dos sentidos. Primero, para poner en contacto a los proveedores de productos y servicios con los consumidores. Después, lo radicalmente distinto de lo que todo lo que había hasta ahora: información para decir a esos proveedores qué es lo que exactamente quiere o necesita cada una de las personas que están en una aplicación, una red social o una web de comercio electrónico.

El futuro pasa por parecerse a estas nuevas formas de negocio. Desde luego, El Corte Inglés o Zara habrían tardado más en entrar en el comercio electrónico sin la presión de Amazon. Ni existirían aplicaciones como MyTaxi si no hubiera aparecido Uber.

La banca ya lo entiende así. Ana Botín y Francisco González han declarado que sus grandes rivales a medio plazo son Google o Facebook. Porque es distinto hacer un envío masivo de cartas al lanzar un crédito para la compra de un automóvil que dirigir información personalizada a cada cliente, del que sabes: cuándo compró el último coche, qué modelo adquirió, cómo lo usa, quién lo conduce, dónde vive, su estado civil, cuántos hijos tiene... además de conocer su capacidad adquisitiva. Facebook, por ejemplo, puede disponer de esa información.

¿Y la prensa? Posiblemente, su modelo de negocio deberá tender a parecerse al de Google o al de Facebook. Ellos no viven de dar información, sino de explotar los datos que les proporciona disponer de esa información. En otras palabras, la noticia -el contenido informativo- podría ser para la empresa editora como el vehículo para Uber o el muro para Facebook: el medio para conectar con la gente.

Cuanto mejor sea esa noticia -más contrastada, más exclusiva-, más lectores, de pago o no, atraerá a su web. Se trata, pues, de hacer el mismo periodismo de siempre, pero venderlo como las nuevas tecnologías nos permiten hacerlo. Por eso, ahora, el cambio más importante en una editora de medios impresos no está en las redacciones.

(Publicado en el El Mundo el 1 de abril de 2015)

@vicentelozano

miércoles, 19 de enero de 2011

Por qué las cajas tienen que convertirse en bancos


El director financiero de la hipotética CajaIberia viaja a Estados Unidos para entrevistarse con los responsables de un fondo de capital riesgo que está buscando inversiones en el sector financiero. Pero sus gestores no conocen de nada las cajas de ahorros españolas. La misión de nuestro ejecutivo es convencerlos de las bondades de su entidad.

-Vengo a buscar 500 millones de euros para la entidad que represento, CajaIberia. Somos la cuarta entidad financiera española y necesitamos fortalecer nuestro capital para emprender un plan de expansión.

-De acuerdo. Nos pide que entremos en su accionariado. ¿Cómo está constituido actualmente?

-Hombre…, accionistas, lo que se dice accionistas no tenemos. Ustedes entrarían comprando deuda de la entidad, no capital.

-¿Si no hay accionistas, quién manda en la caja?

-Bueno. Tenemos un consejo de administración y una asamblea general, que es como la junta de accionistas de una sociedad anónima.

-¿Me explica lo de la asamblea?

-Es el máximo órgano de representación de la caja. En nuestro caso, tienen representación la comunidad autónoma, los ayuntamientos, los sindicatos, las organizaciones empresariales y las organizaciones de consumidores.

-¿Y qué riesgo corren esos asambleístas si la cosa va mal?

-La verdad es que ninguno. Es cierto que no se juegan su dinero...

-Por lo que dice, me pide dinero para una entidad pública controlada por políticos…

-No exactamente. La ley española establece que no puede haber más del 50% de políticos en los órganos de gobierno, sobre todo en el consejo, y nosotros lo cumplimos.

-¿Y quién forma parte de ese consejo de administración?

-Tenemos un presidente, tres vicepresidentes, doce consejeros, una comisión de nombramientos, una comisión de riesgos… Todo muy profesional y acorde con las normas que marca el Banco de España y los organismos internacionales.

-Ya. Y en su caso, ¿quién es el presidente?

-Bueno, es Fulanito de Tal, fue vicepresidente de nuestra Comunidad Autónoma antes de ocupar el cargo.

-¿Experiencia financiera?

El nudo en la garganta empieza a apretarse.

–Estudió Económicas. Trabajó en la Sociedad de Participaciones de la comunidad y ha estado cuatro legislaturas en el Congreso los Diputados.

-¿Y el vicepresidente?

-Este sí. Es Catedrático de Economía Aplicada. Un experto en la materia.

-¿Ha trabajado en alguna entidad financiera?

Colores que suben y bajan.

-No. Sacó la oposición y se quedó en la universidad.

-¿Y los demás miembros del consejo?

-Está el alcalde de la capital de la comunidad, que tiene mucha experiencia en la gestión pública. Y la secretaria provincial del partido de oposición. Y también hay representantes de los sindicatos: esto es muy positivo porque así nos aseguramos la paz social en la entidad…


-No siga. ¿Me puede decir quién sabe de finanzas en el consejo de su caja?, repite el inversor.

El director financiero trata de distraer la atención.

-Bueno, lo que sí tenemos es un equipo directivo muy competente. El director general viene del Banco Alfa, en el que ha ocupado ese cargo durante 10 años, y el director de negocio y yo mismo hemos trabajado en EEUU, en el Banco Smith.

-Pero, ustedes, ¿qué órdenes obedecen en su trabajo?

-Las que nos marca el consejo de administración…

Adivinen ahora si el director financiero volvió a España con la inversión que fue a buscar.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

70 años de FG y 52 millones para Goirigolzarri

Francisco González es un caso curioso. No es banquero de formación ni procede da familia bancaria y llegó a ese mundo aupado por sus contactos políticos. Pero ha conformado el segundo banco español en importancia y, tras la crisis, uno de los mejor gestionados del mundo.
Desde luego, el BBVA de hoy no tiene nada que ver al que cogió en 1999 como copresidente junto a Emilio de Ybarra, y sobre todo, a finales de 2001 cuando un escándalo fiscal obligó a la 'cúpula natural' del banco -la oligarquía vasca de Neguri procedente de los antiguos Bilbao y Vizcaya- a abandonar la gestión de la entidad y le dejó sólo en la presidencia. Francisco González provenía de Argentaria, el grupo terminado de privatizar por el Gobierno del Partido Popular.

Si la gestión al frente de BBVA se califica por los resultados, a FG -así se le conoce en el ámbito financiero desde diera ese nombre, FG Inversiones Bursátiles, a su agencia de bolsa- hay que ponerle un notable. A su favor tiene que BBVA es hoy un banco multinacional -América del Norte y China-, saneado y con capacidad de crecimiento. En su contra, que quizá le faltan patas en Europa y un negocio algo concentrado en México y en España.

La apuesta por la tecnología también le ha salido bien: ha permitido crecer al banco con costes controlados, aunque haya a sido a costa de una férrea política de recursos humanos, que ha dejado en la calle -con sus indemnizaciones correspondientes- a miles de empleados en estos años mediante prejubilaciones y con el pretexto de rejuvenecer la plantilla.

Y precisamente esto es lo que tiene que explicar el presidente de BBVA: por qué cuando la cúpula directiva y la plantilla se ha rejuvenecido hasta límites insospechados, el presidente tiene bula para mantenerse en el cargo hasta los 70 años. Cierto que el consejo de administración así lo ha aprobado, pero entonces también hay que preguntarse cómo están elegidos los miembros de ese consejo.

¿No puede susbsistir BBVA sin Francisco González? Es la impresión que da por su comportamiento y eso es señal de muy mal gestor. Menos mal que queda la junta de accionistas, que tiene que ratificar la continuidad del presidente. Seguro que los dueños del banco no se oponen a la renovación -¿alguna junta ha desobedecido al consejo?- pero sí deberian exigir explicaciones convincentes.

Lo mismo hay que pensar de la pensión del ex consejero delegado Jose Ignacio Goirigolzarri, que acaba de abandonar el BBVA con 55 años: 52 millones de euros es mucho dinero para el hasta ahora número dos del banco. Pero si todo se ha lecho legalmente, ese importe ha sido aprobado por el consejo de administración y confirmado por la junta de accionistas. Los escandalizados, que pidan cuentas a los dueños del banco y éstos, a los consejeros. Es la época del buen gobierno ¿o no?

P.D. Hoy hemos conocido que Fernando Alonso cobrará entre 20 y 25 millones de euros en Ferrari a partir del próximo año. ¿Mucho, poco? ¿Situación comparable con lo del BBVA? ¿Tendría que pagar más impuestos también, como dice José Blanco de Goirigolzarri? ¿Es una obscenidad?

jueves, 25 de junio de 2009

Sin crédito bancario no hay 'brotes verdes'

La inyección de liquidez que ayer emitió el Banco Central Europeo y su gran acogida por el sistema financiero: más de mil bancos solicitaron préstamos por importe de 442.000 millones de euros, indica que el mercado crediticio europeo todavía no está normalizado.

Esta medida, como otras que ha tomado recientemente el organismo emisor -la compra de cédulas hipotecarias, por ejemplo- tiene el objetivo primordial fortalecer la solvencia de las entidades financieras y facilitar su liquidez para consolidar un mercado de crédito a empresas y familias que todavía no se reactiva en la mayor parte de Europa.

En Alemania hay en estos momentos una gran preocupación por la fuerte contracción del crédito. El ministro de Finanzas alemán, Peer Strenbrück, decía ayer tras conocer el resultado de la subasta que los bancos ya no tienen excusa para denegar préstamos y el presidente del Bundesbank, Axel Weber, corroboraba que siguen existiendo fuertes restricciones del crédito para las pequeñas y medianas empresas. En ese país, una encuesta confirmaba que la falta de financiación es la primera causa de la desaparición de cientos de miles de pequeñas y medianas empresas.

La situación de la primera economía europea es similar a la española: los bancos todavía no se fían de sus clientes. Es la pescadilla que se muerde la cola: la intensidad de la crisis deteriora con rapidez las finanzas de empresas y familias y les dificulta cada vez más el acceso al crédito.

Por mucho que la propaganda oficial nos haga creer que hay 'brotes verdes' en la economía, hasta que la financiación a particulares no vuelva a fluir con normalidad por el tejido económico no podremos hablar de volver a la senda del crecimiento y de la creación de empleo.

El BCE lo sabe y está haciendo todo lo posible por conseguirlo con los medios que tiene a su alcance. Son los gobiernos los que deben apoyar ahora facilitando al máximo la necesaria reestructuración del sistema financiero. El Ejecutivo español tiene preparado ya su plan de rescate de entidades con problemas. El principal objetivo debe ser que al final del proceso tengamos entidades más solventes y modernas que antes y cuya fortaleza financiera les dé pie a crecer de nuevo en su negocio principal: la inversión crediticia. Esperemos que no se mezclen en el proceso factores políticos porque la vuelta del crédito a la economía es es el único 'brote verde' del que nos podemos fiar.