En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento. La Tierra Media tolkiana es la tierra, donde estamos y hasta cuando estemos.
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miércoles, 1 de abril de 2015
El valor de la información
Leí esto en Twitter. Siento no poder decir quién es el autor porque la observación es interesante: "Uber es la mayor compañía de taxis y no tiene ningún taxi. Facebook es la mayor empresa de contenidos y no produce ningún contenido. Alibaba es el mayor vendedor del mundo y no fabrica un solo producto y Airbnb tiene el mayor número de apartamentos del mundo y ninguno de ellos en propiedad".
Lo retuiteé con el comentario: "¿Y cómo hacen negocio, entonces?". Mi amigo Wojciech Golecki respondió enseguida: "El negocio está en la información". Información en dos sentidos. Primero, para poner en contacto a los proveedores de productos y servicios con los consumidores. Después, lo radicalmente distinto de lo que todo lo que había hasta ahora: información para decir a esos proveedores qué es lo que exactamente quiere o necesita cada una de las personas que están en una aplicación, una red social o una web de comercio electrónico.
El futuro pasa por parecerse a estas nuevas formas de negocio. Desde luego, El Corte Inglés o Zara habrían tardado más en entrar en el comercio electrónico sin la presión de Amazon. Ni existirían aplicaciones como MyTaxi si no hubiera aparecido Uber.
La banca ya lo entiende así. Ana Botín y Francisco González han declarado que sus grandes rivales a medio plazo son Google o Facebook. Porque es distinto hacer un envío masivo de cartas al lanzar un crédito para la compra de un automóvil que dirigir información personalizada a cada cliente, del que sabes: cuándo compró el último coche, qué modelo adquirió, cómo lo usa, quién lo conduce, dónde vive, su estado civil, cuántos hijos tiene... además de conocer su capacidad adquisitiva. Facebook, por ejemplo, puede disponer de esa información.
¿Y la prensa? Posiblemente, su modelo de negocio deberá tender a parecerse al de Google o al de Facebook. Ellos no viven de dar información, sino de explotar los datos que les proporciona disponer de esa información. En otras palabras, la noticia -el contenido informativo- podría ser para la empresa editora como el vehículo para Uber o el muro para Facebook: el medio para conectar con la gente.
Cuanto mejor sea esa noticia -más contrastada, más exclusiva-, más lectores, de pago o no, atraerá a su web. Se trata, pues, de hacer el mismo periodismo de siempre, pero venderlo como las nuevas tecnologías nos permiten hacerlo. Por eso, ahora, el cambio más importante en una editora de medios impresos no está en las redacciones.
(Publicado en el El Mundo el 1 de abril de 2015)
@vicentelozano
viernes, 28 de febrero de 2014
No le digas a Google que buscas coche
Vean este vídeo. Sólo son dos minutos y, después, lean si quieren.
Envié a un amigo un correo desde mi cuenta de Gmail, el servicio de correo electrónico de Google. Le decía: "Te adjunto el documento del que te hablo....". Pero se me olvidó incluir el 'pdf' en cuestión. Al pulsar la tecla de enviar saltó este aviso desde Google: "¿Quieres adjuntar algún archivo? En el mensaje has escrito 'adjunto', pero no hay ningún archivo adjunto. ¿Quieres enviarlo de todos modos?". Es una opción que ofrece el buscador en su servicio de correo para los olvidadizos, pero al parecer no la tenía activada hasta ahora. Tampoco recuerdo haberlo hecho.
Pero el hecho es que ¡Google puede leer los correos! En el caso del olvido de un adjunto puede ser incluso una buena idea. Pero si yo le escribo a mi amigo: "Estoy pensando cambiar de coche. El BMW X7 me vendrá bien para recorrer la finca los fines de semana". Ponemos a disposición de Google que:
1. Tengo dinero.
2. Tengo mucho dinero.
3. Puedo gastarlo.
4. La marca y el modelo que me gustan.
A partir de ahí, los servidores de Google podrán derivar hacia mi cuenta la publicidad que consideren oportuna, como información de los concesionarios de BMW que tienen en oferta el X7 o de otras marcas con modelos similares al de la marca alemana.
Google dice que en sus sistemas nunca interviene la mano humana, sino que relacionan automáticamente al proveedor del servicio o del producto con el posible consumidor. Double Click, la compañía de publicidad que compró en 2008, se encarga de ello. No hay violación de la privacidad porque esos datos nunca salen de la compañía. Es el peaje que hay que pagar por utilizar su servicio gratuito.
Todo esto no es una ilusión. El diario 'Financial Times' relataba el pasado 13 de junio el testimonio de Callai Nagle. Recién embarazada, y sin siquiera haberlo comunicado a sus más íntimos, empezó a recibir correos electrónicos de la tienda de juguetes de bebés Babys R Us, de la aseguradora Gerber Life o del instituto de cordones umbilicales Similac.
¿Cómo es posible? Sencillamente, porque como toda madre ilusionada con su primer hijo, Callai dedicaba tiempo a navegar desde su ordenador y desde su tableta por páginas de salud en el embarazo o por tiendas online de ropa o artículos para bebés. Y dejó rastro de todo ello -a través de las famosas 'cookies', por ejemplo-. Con razón el FT tituló ese reportaje 'Los 'data brokers' recopilan datos de tu vida antes de que llegues a la cuna'.
¿Quienes son esos 'data brokers'? Son empresas que rastrean las páginas webs que visitan las personas, las búsquedas que hacen, su actividad en las redes sociales. Recolectan así un ingente volumen de información, que una vez clasificada a través de sofisticados programas informáticos, se vende a compañías, sobre todo de gran consumo, que los utilizan para fines publicitarios. Y esos datos tienen un precio. En Estados Unidos, una lista de mil personas que están buscando casa vale 85 dólares y se pagan 2,11 dólares por mil personas que han manifestado su deseo de adquirir un coche.
Es una nueva forma de vender que no tiene nada que ver con la que conocemos. Ya no hay que salir a buscar a un cliente desconocido, sino que llega directamente al proveedor y, en muchos casos, ya clasificado: lugar de residencia, edad, capacidad adquisitiva, profesión, gustos...Todo 'consentido' por el hipotético comprador de un producto, pues él se ha ido encargando de sembrar la red con sus datos.
Y vale para todo tipo de negocio y para cualquier nivel de información. ¿Es consciente, por ejemplo, una empresa periodística de los datos que puede llegar a obtener de sus lectores con un simple registro de los mismos o con la creación de una red social propia. ¿Cuánto vale para una empresa constructora que busca personal una información bien segmentada sobre los miles de ingenieros que hay ahora mismo en Linkedin? ¿O para un fabricante de cerveza, los muros de Facebook (con lugar, edad, profesión...) en los que alguna vez se ha mencionado una marca concreta? Recuerden a Dave, el adivino del vídeo.
Luego, nos escandalizamos de que nos espíen los gobiernos. Bueno, algunos gobiernos.
@vicentelozano
Envié a un amigo un correo desde mi cuenta de Gmail, el servicio de correo electrónico de Google. Le decía: "Te adjunto el documento del que te hablo....". Pero se me olvidó incluir el 'pdf' en cuestión. Al pulsar la tecla de enviar saltó este aviso desde Google: "¿Quieres adjuntar algún archivo? En el mensaje has escrito 'adjunto', pero no hay ningún archivo adjunto. ¿Quieres enviarlo de todos modos?". Es una opción que ofrece el buscador en su servicio de correo para los olvidadizos, pero al parecer no la tenía activada hasta ahora. Tampoco recuerdo haberlo hecho.
Pero el hecho es que ¡Google puede leer los correos! En el caso del olvido de un adjunto puede ser incluso una buena idea. Pero si yo le escribo a mi amigo: "Estoy pensando cambiar de coche. El BMW X7 me vendrá bien para recorrer la finca los fines de semana". Ponemos a disposición de Google que:
1. Tengo dinero.
2. Tengo mucho dinero.
3. Puedo gastarlo.
4. La marca y el modelo que me gustan.
A partir de ahí, los servidores de Google podrán derivar hacia mi cuenta la publicidad que consideren oportuna, como información de los concesionarios de BMW que tienen en oferta el X7 o de otras marcas con modelos similares al de la marca alemana.
Google dice que en sus sistemas nunca interviene la mano humana, sino que relacionan automáticamente al proveedor del servicio o del producto con el posible consumidor. Double Click, la compañía de publicidad que compró en 2008, se encarga de ello. No hay violación de la privacidad porque esos datos nunca salen de la compañía. Es el peaje que hay que pagar por utilizar su servicio gratuito.
Todo esto no es una ilusión. El diario 'Financial Times' relataba el pasado 13 de junio el testimonio de Callai Nagle. Recién embarazada, y sin siquiera haberlo comunicado a sus más íntimos, empezó a recibir correos electrónicos de la tienda de juguetes de bebés Babys R Us, de la aseguradora Gerber Life o del instituto de cordones umbilicales Similac.
¿Cómo es posible? Sencillamente, porque como toda madre ilusionada con su primer hijo, Callai dedicaba tiempo a navegar desde su ordenador y desde su tableta por páginas de salud en el embarazo o por tiendas online de ropa o artículos para bebés. Y dejó rastro de todo ello -a través de las famosas 'cookies', por ejemplo-. Con razón el FT tituló ese reportaje 'Los 'data brokers' recopilan datos de tu vida antes de que llegues a la cuna'.
¿Quienes son esos 'data brokers'? Son empresas que rastrean las páginas webs que visitan las personas, las búsquedas que hacen, su actividad en las redes sociales. Recolectan así un ingente volumen de información, que una vez clasificada a través de sofisticados programas informáticos, se vende a compañías, sobre todo de gran consumo, que los utilizan para fines publicitarios. Y esos datos tienen un precio. En Estados Unidos, una lista de mil personas que están buscando casa vale 85 dólares y se pagan 2,11 dólares por mil personas que han manifestado su deseo de adquirir un coche.
Es una nueva forma de vender que no tiene nada que ver con la que conocemos. Ya no hay que salir a buscar a un cliente desconocido, sino que llega directamente al proveedor y, en muchos casos, ya clasificado: lugar de residencia, edad, capacidad adquisitiva, profesión, gustos...Todo 'consentido' por el hipotético comprador de un producto, pues él se ha ido encargando de sembrar la red con sus datos.
Y vale para todo tipo de negocio y para cualquier nivel de información. ¿Es consciente, por ejemplo, una empresa periodística de los datos que puede llegar a obtener de sus lectores con un simple registro de los mismos o con la creación de una red social propia. ¿Cuánto vale para una empresa constructora que busca personal una información bien segmentada sobre los miles de ingenieros que hay ahora mismo en Linkedin? ¿O para un fabricante de cerveza, los muros de Facebook (con lugar, edad, profesión...) en los que alguna vez se ha mencionado una marca concreta? Recuerden a Dave, el adivino del vídeo.
Luego, nos escandalizamos de que nos espíen los gobiernos. Bueno, algunos gobiernos.
@vicentelozano
lunes, 24 de febrero de 2014
Facebook compra 450 millones de números de teléfono
La compra de Whatsapp por Facebook ha sido una sorpresa. Por la operación en sí y por los 19.000 millones de dólares que ha desembolsado la red social. Desorbitado para muchos, sobre todo los que recordamos los desmesurados precios que se pagaron por adquisiciones similares en los tiempos de la burbuja tecnológica, en los años finales del siglo pasado. Por ejemplo,Telefónica adquirió el portal de Internet Lycos -¿os acordáis, lo que luego fue Terra?- en marzo del año 2000 por ¡12.000 millones de euros!, cantidad similar a la que ha desembolsado 13 años después Facebook.
¿Tiene sentido ese dineral? ¿Volvemos a los tiempos de las valoraciones absurdas de empresas, cuando un simple usuario desconocido era considerado como oro en paño? Está claro que el precio es muy alto, pero estamos ante una situación radicalmente distinta a la de hace diez años.
¿Qué ha comprado Facebook? Nada más y nada menos que 450 millones de números de teléfonos móviles en todo el mundo, perfectamente localizados, Y con ellos, millones de grupos con intereses más o menos comunes, millones de relaciones que se establecen a diario en todo el mundo. ¿Qué mejor base de datos de 'clientes' para cualquier campaña comercial y publicitaria?
"Si una empresa te ofrece algo gratis y es bueno, no lo dudes, tú no eres el cliente, eres el producto". Siento no recordar el autor de la frase, que me parece genial. Pero en la compra de Whatsapp hemos comprobado que tenía razón. La empresa de mensajería online ofrece sus servicios de forma gratuita. Y conviene recordar la negativa de mucha gente a pagar ¡89 céntimos al año! por una aplicación que le podía ahorrar cientos de euros. ¡Y esas quejas se hacían desde móviles que de 400 o 600 euros!
Ahora hemos palpado que Whatsapp era gratuito porque sus usuarios no éramos clientes, sino el producto. Igual que cuando una empresa constructora compra una de ladrillos, lo que adquiere son, eso, ladrillos. En la era digital, Facebook ha comprado números de teléfonos. ¿Para qué?. Está explicado en este post: "No le digas a Google que buscas coche". Es lo que cuenta en estos momentos: información, metadatos... Y ahora la tecnología permite hacerlo.
@vicentelozano
¿Tiene sentido ese dineral? ¿Volvemos a los tiempos de las valoraciones absurdas de empresas, cuando un simple usuario desconocido era considerado como oro en paño? Está claro que el precio es muy alto, pero estamos ante una situación radicalmente distinta a la de hace diez años.
¿Qué ha comprado Facebook? Nada más y nada menos que 450 millones de números de teléfonos móviles en todo el mundo, perfectamente localizados, Y con ellos, millones de grupos con intereses más o menos comunes, millones de relaciones que se establecen a diario en todo el mundo. ¿Qué mejor base de datos de 'clientes' para cualquier campaña comercial y publicitaria?
"Si una empresa te ofrece algo gratis y es bueno, no lo dudes, tú no eres el cliente, eres el producto". Siento no recordar el autor de la frase, que me parece genial. Pero en la compra de Whatsapp hemos comprobado que tenía razón. La empresa de mensajería online ofrece sus servicios de forma gratuita. Y conviene recordar la negativa de mucha gente a pagar ¡89 céntimos al año! por una aplicación que le podía ahorrar cientos de euros. ¡Y esas quejas se hacían desde móviles que de 400 o 600 euros!
Ahora hemos palpado que Whatsapp era gratuito porque sus usuarios no éramos clientes, sino el producto. Igual que cuando una empresa constructora compra una de ladrillos, lo que adquiere son, eso, ladrillos. En la era digital, Facebook ha comprado números de teléfonos. ¿Para qué?. Está explicado en este post: "No le digas a Google que buscas coche". Es lo que cuenta en estos momentos: información, metadatos... Y ahora la tecnología permite hacerlo.
@vicentelozano
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