En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento. La Tierra Media tolkiana es la tierra, donde estamos y hasta cuando estemos.
El
primero, en unas Jornadas sobre Estabilidad y Buen Gobierno, hablaba de
luchar contra la corrupción, tras apoyar expresamente a un José Antonio Monago
que se acababa de contradecir sobre sus viajes a Canarias. Si el
viernes afirmó que podía demostrar que se los pagaba de su bolsillo,
ayer se comprometió a devolver al Senado el importe de los mismos. Es
seguro que Monago no ha hecho nada distinto al resto de parlamentarios
respecto a los viajes pagados, pero esa flagrante contradicción no le
deja en buen lugar.
Rajoy presentó ayer en Cáceres el enésimo paquete de medidas
anticorrupción. Más leyes que, debido a lo avanzado de la legislatura,
es posible que el Parlamento no llegue a aprobar. Pero la sociedad
necesita hechos. Y no sólo desde la Fiscalía, la Policía o la
judicatura, sino desde los partidos. El presidente se comprometió ayer
«a tomar la iniciativa contra la corrupción». Un discurso, sí, muy
distinto del «hemos hecho todo lo posible contra la corrupción» de Dolores de Cospedal, pero demasiado parecido al que él mismo pronunció tras el descubrimiento de los papeles de Bárcenas. Y hasta hoy.
También aparentemente ajeno a lo que pasa, Pedro Sánchez presentó ayer en Sevilla al candidato socialista a la alcaldía de esa ciudad. En
su mitin dijo que el resto de España debería mirar a Andalucía como
ejemplo de «sociedad avanzada» porque está gobernada por los
socialistas. Pero Andalucía es la región con más paro de España, un
35,2% de la población activa y más del doble que Madrid, Baleares, País
Vasco, La Rioja o Navarra. Se encuentra entre las peores en fracaso
escolar: un 28,8%, por una media nacional del 23,5%. Y tiene un PIB per
cápita en 2013 de 16.666 euros, el segundo más bajo del país, sólo
superado por Extremadura, y muy inferior de la media nacional, de 22.279
euros.
Y qué decir a las referencias de Sánchez a la corrupción -«¿Quién del
PP va a hablar de corrupción?», dijo-, ¡en Sevilla!, donde el caso
Mercasevilla destapó el mayor escándalo de uso fraudulento de dinero
público, el de los ERE, con más de 200 imputados, entre ellos varios
consejeros de la Junta. Y en el que dos ex presidentes regionales y del
PSOE, Manuel Chaves y José Antonio Griñán, podrían ser encausados en breve. Ni una palabra sobre esto salió de la boca de Sánchez.
«Irrealidad: cualidad o condición de lo que no es real». Pues eso. Los votantes, reales, van tomando nota.
SI HAY algo desasosegante al analizar estadísticas comparativas entre los países desarrollados es el ámbito educativo. En ninguna de ellas España sale bien parada. Lo vemos otra vez al leer en el informe Panorama de la Educación 2014 de la OCDE. Por ejemplo, un dato en el que salimos mal parados: la tasa de paro de los españoles con estudios superiores triplica la media de los países que integran esa Organización: si en la OCDE sólo un 5% de los licenciados y de los que han estudiado Formación Profesional de 3º grado está en paro, en España esa cifra sube al 14%.
Este periódico abría su edición de ayer con otro dato inquietante: «La mitad de los desempleados dejó de estudiar a los 14 años». Es decir, casi tres millones de españoles que no tienen trabajo apenas tienen posibilidades de encontrar un empleo cualificado. Por lo tanto, en condiciones más aceptables de sueldo y contratación que un trabajo temporal en verano, que son puestos de trabajo muy interesantes -y necesarios por la constitución de nuestro tejido productivo- cuando empiezas una vida profesional, pero que condicionan notablemente el desarrollo profesional y social si el trabajador no tiene posibilidades de salir de ahí porque le falta formación.
Sistema educativo y mercado laboral están íntimamente conectados. Casi no hace falta decirlo, porque no hay más que ver el nivel de paro en los países con las mejores clasificaciones de PISA. Y si el mercado de trabajo es competitivo, en cierto modo también tiene que serlo el sistema educativo de un país.
No hace falta decir que todos tenemos derecho a la educación. Ni que la falta de recursos familiares no debe impedir que nadie se quede sin estudiar y llegar hasta la etapa de ciclo de enseñanza que desee. Pero eso no está reñido con la exigencia personal al alumno, con la rendición de cuentas de los docentes, con la autonomía real de los directores, con el reparto de recursos según objetivos, con la apertura de los procesos de selección del profesorado...Si mejora el nivel formativo del país, lo hará el empleo.
¿Nunca se han preguntado por qué hay tres escuelas de negocios privadas españolas entre las diez mejores del mundo -pegándose con Harvard, el MIT o la London School of Economics, por ejemplo- y no hay ninguna universidad pública entre las doscientas mejores del planeta? Que responda el PSOE, que ha promulgado todas las leyes educativas de la democracia.
@vicentelozano
(Publicado en El Mundo el 10 de septiembre de 2014)
HACE hoy tres meses que se celebraron las elecciones europeas. O lo que es lo mismo, 90 días de la irrupción de un movimiento -todavía no es un partido al uso- sobre el que ha pilotado la política nacional desde entonces, si dejamos de lado la cuestión catalana. Los cinco eurodiputados que consiguió Podemos se han convertido en el vector-fuerza del debate social, como han demostrado los acontecimientos.
Al PP le ha afectado de tal forma que Rajoy parece dispuesto a sacar adelante en solitario una reforma electoral -nada menos que toda una reforma electoral- para asegurarse un número importante de alcaldes en las municipales de mayo. El PSOE se debate entre la radicalización de su discurso para evitar la fuga de electores por su izquierda. IU se encuentra noqueada después de ver cómo una formación con un planteamiento más radical que el suyo le golea ante su electorado natural. La revolución ha llegado incluso a UPyD, como demuestra el artículo de Sosa Wagner publicado en EL MUNDO la semana pasada. El eurodiputado pedía una coalición con Ciudadanos para afrontar con más garantía el ocaso del bipartidismo.
Podemos es el enemigo a batir. Hasta el punto de que la escuela de verano del PP fue todo un curso de invectivas contra el movimiento liderado por Pablo Iglesias para intentar frenar su creciente influencia social. Pero a Podemos no le da votos su doctrina económica imposible. Ni su cercanía a las tesis filoetarras -tampoco se los quita cuando el terrorismo ha desaparecido de las preocupaciones de los españoles-; a Podemos tampoco le da votos su defensa del chavismo o del castrismo. A Podemos le llueven las simpatías no por lo que ellos dicen sino por lo que los demás no hacen: regenerar de verdad la vida política.
Por ejemplo, también hoy se cumple un mes de la confesión de Jordi Pujol y ni la Generalitat y CiU, a quienes el ex molt honorable dejó con el trasero al aire, han movido un dedo para exigir responsabilidades penales. Poco va a esclarecer su comparecencia en el Parlament. Por ejemplo, los dos últimos presidentes andaluces están imputados en un proceso de corrupción y la Junta y el PSOE siguen defendiéndolos. Por ejemplo, el PP continúa enrocado con sus ministros gurtelianos, arrastra el caso Bárcenas y mantiene a imputados que se resisten a dejar sus cargos sin que el partido parezca darse por enterado. El mejor antiPodemos es una autolimpieza de lo que llaman casta.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha situado la tasa Google o el canon AEDE -según se mire- en el ámbito de la defensa de la libertad de mercado y, si me apuran, de la libertad de información. Su dictamen contrario al artículo 32.2 de la Ley de Propiedad Intelectual,que establece el «derecho irrenunciable a percibir una compensación equitativa» a través de las «entidades de gestión», es inapelable. En primer lugar, porque «existen soluciones técnicas» para que el titular de los derechos decida que «la agregación se realice o no». Es decir, si estos medios deciden voluntariamente que sus contenidos formen parte de las búsquedas de Google y otros agregadores ¿por qué hay que hacer obligatorio que reciban una compensación por ello? Si no quieren estar, nada les impide abandonar el sistema.
Además, Competencia conoce muy bien el terreno que pisa. Cuestiona que «todos los editores consideren competidores directos a los agregadores» y afirma que «el tráfico obtenido gracias a la agregación puede generar ingresos distintos de la suscripción, principalmente publicitarios». Más claro, el agua: regular la tasa Google -o el canon AEDE- restringe la competencia y, por tanto, la libertad.
El Gobierno debería tomar nota de este dictamen y los editores que quieren la tasa también. Es mucho más sensato ponerse del lado de Arthur Sulzberger Jr., editor de The New York Times, que decía el pasado 12 de mayo en la sede del IESE de Nueva York: si los buscadores «toman nuestro contenido y lo publican en otras webs, están ofreciendo a otras personas una oportunidad de que conozcan el NYT. Y esto es muy valioso para nosotros».
Empeñarse en el pago del canon por parte de los buscadores que enlazan las noticias -cosa distinta es la difusión de un plagio o de una copia del contenido- es volar muy bajo. Si finalmente llega a aprobarse, ¿cuánto dinero va a recibir un diario? ¿Dos o tres millones de euros en el mejor de los casos? Ninguna cuenta de resultados se va a arreglar así.
Los medios deberían aprovechar la potencia de Google -causante de la tasa, no nos engañemos - para desarrollar conjuntamente acuerdos con los que enfocar el nuevo modelo de negocio. La compañía de Mountain View sabe -y mucho- de fidelización de usuarios, de monetización de contenidos y del incremento de su visibilidad, del empleo del móvil y de las tabletas..., cuestiones clave para el futuro de los medios impresos. ¿No sería más sensato sacar partido de ese conocimiento? @vicentelozano (Publicado en El Mundo el 28 de mayo de 2014)
La transparencia de los partidos políticos cuando informan de sus estados financieros progresa, pero en absoluto lo hace adecuadamente. «La mayoría de los partidos sigue manteniendo unos grados de opacidad alarmantes en áreas de especial relevancia», afirma Javier Martín Cavanna, director de laFundación Compromiso y Transparencia y responsable del informe Transparencia, el mejor eslogan, que analiza la información que ofrecen a la sociedad los partidos de sí mismos. La fundación se creó hace cinco años para fomentar «el buen gobierno y la rendición de cuentas» en las instituciones públicas.
Lo paradójico de esta situación es que se produce a pesar de que en los últimos años se ha reformado dos veces la Ley sobre Financiación de Partidos Políticos, para obligar a los partidos a rendir cuentas del dinero público que manejan. Pero ni así. El estudio se ha realizado entre los meses de marzo y abril, por lo que los partidos han tenido tiempo para adaptarse a la nueva legislación.
El informe analiza las páginas webs de todos los partidos políticos con representación parlamentaria y estudia ocho factores: quiénes somos, estructura directiva, cargos electos, programa, cumplimiento del programa e información económica. A su vez, cada uno de esos aspectos se divide en factores significativos como el perfil de los cargos directivos, la declaración de bienes de los cargos electos, si publica el número de afiliados y los canales de comunicación con el partido, el grado de cumplimiento del programa electoral si está gobernando. En el plano financiero, el informe analiza si las formaciones incluyen en sus webs el balance de situación, los ingresos y gastos, los informes de auditoria y del Tribunal de Cuentas o los créditos concedidos y condonados.
En definitiva, se trata de analizar si los políticos, que juegan con dinero público -de todos los españoles que pagan impuestos-, cumplen con los requisitos que ellos mismos exigen, por ejemplo, a las empresas cotizadas, que al fin y al cabo funcionan con dinero de los particulares.
El resultado es desolador. En el cuadro anexo se resumen los resultados y las conclusiones son llamativas. Por ejemplo, ningún partido publica el número de sus afiliados, como tampoco ninguno hace público el informe de gestión y sólo dos informan de su código de buen gobierno. Tampoco ninguno de los partidos que tienen responsabilidades de gobierno informa sobre el grado de cumplimiento del programa electoral. Pero donde la transparencia se vuelve opacidad es en la información económico-financiera. Martín Cavanna señala que ha aumentado el número de partidos que facilitan esa información -CCO,ERC, IU, EUiA, PP y UPyD-, pero sólo ERC y UPyD presentan el último informe del Tribunal de Cuentas y ninguno adjunta la auditoría independiente.
UPyD es, un año más, el partido más transparente de los que tienen representación en el Congreso al aprobar en 19 de los 25 criterios analizados. Le siguen los independentistas de ERC. En el lado contrario, el partido más opaco es Amaiur, que obtiene un punto de 25 posibles -desde luego, la transparencia no está entre sus prioridades- y CiU, que sólo saca tres. El PSOE logra 11 puntos y el PP, ocho, ambos en la parte media de la tabla, pero los dos suspenden en la información sobre sus estados financieros, un hecho especialmente grave porque son los que más recursos públicos aglutinan.
¿Soluciones? El Tribunal de Cuentas. Pero Cavanna dice que «carece de las condiciones de independencia y eficacia necesarias para cumplir la legalidad», y mientras que no se acometa una profunda reforma «será imposible avanzar en esta materia».
La recuperación está en marcha. Hasta las encuestas lo dicen. Pero dejar atrás la crisis no supone que hayamos abandonado los males que nos metieron de bruces en ella, porque..
Porque los políticos, digan lo que digan, no se remangan de verdad para eliminar la corrupción en las administraciones. Porque no veremos el día en que un partido lleve motu proprio ante los tribunales a un dirigente ladrón sin esperar a que otros lo denuncien desde fuera y sin escudarse entonces en «causas generales» que sólo buscan desprestigiar las instituciones.
Porque la Justicia continúa politizada y los partidos se seguirán repartiendo en el Parlamento los puestos clave de la Judicatura. Porque hay más aforados hoy que nunca en España. Porque esos aforados continúan teniendo la ventaja de ser juzgados directamente por magistrados elegidos por políticos y, por tanto, maleables. Porque el Gobierno regula una ley de transparencia que en el artículo de las excepciones se carga toda la supuesta buena voluntad del resto del texto.
Porque partidos políticos, sindicatos y organizaciones empresariales continuarán financiándose con dinero público. Porque se prohíbe que las empresas den dinero a los partidos, pero se permite que lo hagan a sus fundaciones. Porque no se ha legislado sobre la apertura real de los procesos electorales - primarias, listas abiertas...- a la sociedad. Porque las cúpulas mantienen el control de los partidos y no han perdido un ápice de su poder.
Porque apenas se ha reducido el número de empresas públicas durante los años de crisis, sobre todo en la Administración central. Porque en esas compañías se siguen cobrando sueldos mucho más altos que los que reciben funcionarios de nivel similar. Porque se mantienen prácticamente todos los tribunales de cuentas, defensores del pueblo... con el mismo poco trabajo de siempre. Porque al único Tribunal de Cuentas que debe existir no se le ha dotado de más recursos, competencias e independencia para que sea un fiscalizador efectivo de las administraciones públicas.
Porque nadie va a poder obligar a políticos procesados -algunos a punto de sentarse en el banquillo- a que abandonen sus escaños o cargos públicos. Y porque hay dirigentes que siguen defendiendo que se mantengan en sus puestos. Porque no se ha terminado con un sistema de financiación de la formación a los trabajadores y los parados nasío para defraudar.
Porque salimos de la crisis y el Estado tiene más peso en la economía que antes. Porque este Gobierno liberal está creando un nuevo INI con los desguaces del despilfarro anterior. Porque llevamos años esperando la ventanilla única para las relaciones con la Administración que nunca se hace realidad. Porque las petroleras continúan controlando mediante su cartel no reconocido el precio de las gasolinas. Porque el déficit eléctrico ha alcanzado 30.000 millones de euros y sigue creciendo. Porque cada vez que un Gobierno culmina una reforma eléctrica el resultado es que los consumidores pagamos más en el recibo de la luz.
Porque los políticos continúan haciendo ideología con la enseñanza y no consiguen construir juntos un sistema que saque a España de su postración educativa. Porque en la Universidad perdura ese modelo endogámico que impide la competencia y el acceso de los mejores a la docencia y a la investigación. Porque en unos años España va a ser el país con más octogenarios de Europa y no se acomete frontalmente el problema del envejecimiento de la población, tampoco para mantener un sistema público de pensiones viable.
Y, también, porque todos nosotros tenemos que hacer examen de conciencia sobre el cumplimiento de nuestras obligaciones, IVA incluido. Bueno, mejor sin IVA, ¿no?
España tiene la segunda tarifa de conexión a internet más cara de la UE, según Bruselas. La oferta básica de banda ancha -que tampoco permite grandes alegrías en la transmisión de datos- está en una media de 38,7 euros al mes, sólo superada por Chipre con 46,2 euros, pero muy por encima de Lituania, 10,3. En Francia y en Italia se sitúan en torno a los 25 euros mes. ¿Se imagina que en algún momento los españoles podamos recibir internet totalmente gratis, sin pagar un solo euro por la conexión? ¿Y que esto se hiciera realidad en todo el mundo?
Es una nueva revolución de internet, que todavía no ha llegado, pero que ya hay quien la está preparando. En estos momentos existen tres proyectos que tienen el mismo objetivo: ofrecer internet gratis en todo el mundo. Y gratis significa que no habrá que pagar cuota de abono a ninguna operadora ni tarifas de ningún tipo. Bastará con un móvil y, desde la pequeña aldea de Douala (Camerún), hasta el pueblecito de los Andes peruanos Huacabamba, se podrá recibir sin más coste adicional todo el flujo de información que transmite internet.
Lo será en un plazo más corto de lo que pensamos porque ya hay tres proyectos que lo están preparando. Uno, Project Loon, impulsado por Google; el segundo, Internet.org, liderado por Facebook, y el tercero, Outernet, pilotado por el Media Development Investment Fund, un fondo que lucha por la libertad de expresión en todo el mundo. Cuando se materialicen alguna de estas iniciativas, el panorama de la industria de las telecomunicaciones habrá cambiado radicalmente. Y el de miles de millones de personas también. ¿De qué forma?
-Individuos. Las posibilidades de promoción social que permitiría el acceso gratuito a internet son ilimitadas. Millones de personas podrían tener acceso a la educación on line. Sería muy barato conectar un hospital de Houston con un ambulatorio de Lagos. Se sortearían de forma definitiva las limitaciones a la libertad de expresión y de información. Sería muchísimo más fácil, por ejemplo, organizar las tareas de atención, salvamento y reconstrucción ante catástrofes naturales o guerras. Y, por supuesto, la población de esos países gozará de una libertad de información como nunca hasta ahora. A cambio, querámoslo o no, los ciudadanos tendrán que asumir que estos avances dejarán en manos de las empresas que impulsan los proyectos muchos datos personales.
-Empresas. El nuevo modelo de comunicación va a revolucionar el sector de las telecomunicaciones. El negocio que tienen las operadoras por la transmisión de datos -su core businesshasta ahora- puede caer a mínimos. No obtendrán ingresos ni por las llamadas ni por los mensajes -con actores como WhatsApp en el mercado, por ejemplo- y tampoco por la conexión básica a internet en muchas partes del mundo que, por su atraso, eran mercados en expansión. Estas compañías tendrán que girar su negocio hacia la gestión de los contenidos; es decir, conseguir y mantener clientes por lo que ofertan en el tubo por el que fluye la información, no por la venta de ese tubo. En general, la difusión de la conexión a internet va a perjudicar a los intermediarios. Dos ejemplos valen: ¿por qué no puede ofertar directamente sus encantos turísticos un pequeño pueblo de la selva amazónica, sin necesidad de recurrir a agencias y touroperadores? ¿Y si en una comarca colombiana se cultiva café y los productores se ponen de acuerdo directamente con tiendas gourmetfrancesas para su comercialización?
-Estados. Como es lógico, las dictaduras y los gobiernos autoritarios tienen mucho que perder con este internet gratuito y libre. No tendrán el control efectivo de las comunicaciones porque cualquier persona se puede convertir, sin apenas coste, en un emisor de informaciones. Ya no podrán censurar Twitter, como ha ocurrido estos días en Turquía, ni impedir portales o buscadores como Google en un determinado territorio. Sin duda, el nuevo modelo de comunicaciones mundial podrá hacer un mundo más democrático y más libre....
-...y el Big Brother. ¿Sólo para construir un mundo mejor van a invertir estos gigantes de internet miles de millones de dólares en desarrollar sus redes mundiales? Evidentemente, no. Este loable fin va íntimamente unido a otro de carácter comercial. Google, Facebook y el resto de implicados buscan hacer negocio con estas iniciativas. Y ese negocio se basará en los billones de datos que pasarán periódicamente por esas redes que son sólo suyas, con los que tendrán información exclusiva sobre comportamientos, modas, tendencias, gustos, de los miles de millones de personas que podrán conectarse a internet. Es el negocio del Big Data -los metadatos- que llevará a cabo el Big Brother. Mucho más amable que el de George Orwell, pero Big Brother al fin y al cabo.
Proyecto Loon: Globos de Google en la estratosfera
En junio de 2013 un equipo de investigación de Google lanzó en la isla Sur (Canterbury, Nueva Zelanda) globos aerostáticos a unos 20.000 metros de altitud con los que conectaron a internet a un pequeño grupo de voluntarios residentes en la zona. La prueba resultó exitosa y en 2014 el Proyecto Loon ha continuado desarrollándose en otras zonas de la tierra. La idea de Google es establecer una red de globos alrededor del paralelo 40 -que recorre el centro de América Latina, la mitad meridional de África y Oceanía, e ir abriendo el servicio a nuevos habitantes.
El plan es colocar cientos de globos a esos 20 kilómetros, en la estratosfera para aprovechar los vientos. Mediante algoritmos se sitúan en el lugar preciso y se van moviendo según la velocidad y la dirección de los vientos, con lo que se consigue un gran ahorro de energía. Así, se dirigen y se mantienen en constante movimiento hasta formar un gran anillo alrededor de la Tierra que funciona como una red de comunicaciones.
Cada globo puede proporcionar conectividad a una zona de aproximadamente 40 km. de diámetro con una calidad comparable al 3G. Para las comunicaciones entre sí y con la superficie terrestre, losglobos van equipados con antenas cuya tecnología de frecuencia de radio permite que pueda ser recibida por cualquier dispositivo en la tierra.
"Suena a ciencia ficción, pero estoy segura de que el proyecto se va a hacer realidad y lograremos incorporar a la red a los millones de personas que aún no tienen acceso, para que puedan beneficiarse del progreso", afirmaba recientemente Sameera Ponda, chilena de padres hindúes, ingeniera por el MIT que trabaja en el proyecto.
Google no da cifras del coste del Proyecto Loon. Se limita a decir que su sistema es mucho más barato que las conexiones por satélite, pero una compañía que facturó 59.000 millones de dólares -el 4% del PIB español- y ganó 12.920 millones de dólares puede permitirse una inversión millonaria. Y no debemos olvidar que Google tiene también objetivos comerciales -como Facebook con su proyecto-: cuantos más habitantes estén conectados a internet más posibilidades tienen de incrementar su negocio.
Facebook lidera el proyecto internet.org. De él habló largo y tendido su fundador, Mark Zuckerberg, en Barcelona, en el último Mobile World Congress. En este programa están también grandes empresas del mundo de las telecomunicaciones, como Nokia, Samsung, Ericsson, Mediatek o Qualcomm. En esta iniciativa, la red de satélites se establecerá mediante drones. Facebook ha comprado por 60 millones de euros la empresa Titan Aerospace, que fabrica esos aviones no tripulados (Finalmente ha sido adquirida por Google). Uno de sus modelos, el S-60, escapaz de estar cinco mil horas en vuelo con baterías solares y puede cargar un emisor de 113 kilos. El proyecto prevé colocar 11.000 drones S-60 a unos 20.000 metros de altitud, que harán de emisores y repetidores de la señal que será captada por los dispositivos que estén en tierra.
El tercer proyecto se denomina Outernet y está impulsado por un fondo denominado Media Development Investment Fund (MDIF), fundado en 1995 por dos periodistas, el serbio Sasa Vucinic y el norteamericano Stuart Auerbach. En un primer momento su finalidad fue financiar medios de comunicación en países con problemas de libertad de expresión e información. En este proyecto están involucradas otras organizaciones de carácter filantrópico y participativo como Wikipedia, la plataforma de formación on lineCoursera, el sistema operativo de software libre Ubuntu, o la ONG Profesores sin Fronteras. Outernet busca 12.000 millones de dólares para desarrollar su red.
El plan es colocar unos 150 nanosatélites, unos pequeños cubos de diez centímetros de lado que se situarán en una órbita baja, a unos 150 kilómetros de la Tierra. Situarlos a esa altura requiere mucha menos energía. Los satélites enviarán las señales a cientos de estaciones que estarán en la superficie. Y desde allí, cualquier persona con un dispositivo adecuado -un simple móvil, por ejemplo- estaría en condiciones de recibir la señalde internet, sin censura y, además sin que las autoridades políticas tengan la posibilidad de clausurar esa comunicación. Outernet tiene previsto acabar el primer prototipo del nanosatélite el próximo mes de junio y realizar el primer despegue a mediados de 2015.
Outernet es el más filantrópico de estos proyectos. "Será capaz de eludir la censura, asegurar la privacidad y ofrecer un servicio de información universalmente accesible sin coste alguno para todos los ciudadanos del mundo. Es la versión en la era digital de la onda corta en la radio o el BitTorrent desde el espacio y su objetivo principal es cerrar la brecha de la información mundial", dicen sus impulsores. Claro que esos "4.000 millones de nuevos participantes en el mercado global" también se pueden convertir en clientes en servicios básicos como la educación o de productos comerciales. Con todo, si Outernet, Google o Facebook logran sus objetivos, se habrá dado un gran paso hacia la igualdad.