La sociedad del Estado del bienestar se basa en la redistribución de la riqueza. Hoy nadie duda de que unos servicios básicos adecuados son imprescindibles para el desarrollo de la persona y esos servicios deben ser sufragados entre todos. Ni de que los que más tienen, más deben contribuir. Pero esa unanimidad se termina cuando se habla del dinero que cada ciudadano, en función de sus ingresos y de su riqueza, debe destinar a lo público... (Artículo completo en Aceprensa)
En el principio estaba Eru, el Único, que en Arda es llamado Ilúvatar; y primero hizo a los Ainur, los Sagrados, que eran vástagos de su pensamiento. La Tierra Media tolkiana es la tierra, donde estamos y hasta cuando estemos.
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jueves, 6 de octubre de 2022
La cuestión es qué hacen los gobiernos con los impuestos
Los políticos pugnan por quedar bien con sus votantes cuando legislan para pedirles dinero, pero nunca les explican con claridad cómo han gastado esos recursos.
miércoles, 24 de junio de 2020
Sánchez habla de una tasa "contra" las grandes empresas tecnológicas
Decía que a Sánchez se le ha escapado esa frase, pero creo que no. Sinceramente, pienso que es lo que algunos miembros de este Gobierno piensan de los empresarios: depredadores que buscan todos los subterfugios para obtener más beneficios a costa de los clientes y de los empleados.
Es lo que se trasluce del comentario de la ministra de Trabajo. Yolanda Díaz, a propósito del teletrabajo. Ese "a las empresas no les va a salir gratis" la nueva situación denota lo mismo, que Díaz piensa en las empresas como aprovechadas que quieren sacar ventaja del cambio de hábitos laborales, aherrojando más a sus empleados.
Puede que en algunos casos sea así y para evitarlo está la legislación, pero que este Gobierno dé esa sensación de que el empresario es el enemigo a batir y a controlar no hace bien a la economía, justo en el momento en que más falta hace para hacer frente a lo que tenemos encima.
sábado, 16 de mayo de 2020
Una subida de impuestos de 80.000 millones... para todos
La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha afirmado en El País que tenemos margen para una subida fiscal: “España tiene una distancia de presión fiscal en la media europea y nuestro país ha de abordarlo. Llegar a esa recaudación nos colocaría casi en 80.000 millones de euros más [al año]”.
Díaz comenta a la vez que, como hay que proteger a las clases trabajadoras, "necesitamos tener margen de actuación para bajar impuestos a clases medias, autónomos y pequeñas empresas", para concluir que en España “hay consciencia de una enorme injusticia fiscal, de que las rentas salariales soportan sustancialmente los recursos tributarios. Los que más tienen, deben aportar más”.
El resumen es: en España hay margen para recaudar 80.000 millones de euros más a través de impuestos, pero no se lo vamos a pedir a la clase trabajadora, sino a los que más tienen. Perfecto. Pero eso es una contradictio in terminis. Para recaudar 80.000 millones más hay que pedírselos a todos los contribuyentes.
Díaz comenta a la vez que, como hay que proteger a las clases trabajadoras, "necesitamos tener margen de actuación para bajar impuestos a clases medias, autónomos y pequeñas empresas", para concluir que en España “hay consciencia de una enorme injusticia fiscal, de que las rentas salariales soportan sustancialmente los recursos tributarios. Los que más tienen, deben aportar más”.
El resumen es: en España hay margen para recaudar 80.000 millones de euros más a través de impuestos, pero no se lo vamos a pedir a la clase trabajadora, sino a los que más tienen. Perfecto. Pero eso es una contradictio in terminis. Para recaudar 80.000 millones más hay que pedírselos a todos los contribuyentes.
Veamos. En 2019, la recaudación por impuestos ascendió a 212.000 millones de euros. De ellos, 86.000 millones de debieron al Impuesto sobre la Renta, 71.000 millones al IVA y 23.000 millones, al Impuesto sobre Sociedades. El resto se lo llevan otros menores.
Conseguir 80.000 millones más al año es como si se recaudara de un año para otro el doble por el IRPF o se multiplicara por cuatro el de Sociedades o se duplicaran los ingresos fiscales por IVA.
Es materialmente imposible aumentar la recaudación en esos 80.000 millones pensando solo en los ricos y en las empresas. Si esa idea se pusiera en marcha, el hachazo fiscal -y qué hachazo- sería para todos los ciudadanos.
Conseguir 80.000 millones más al año es como si se recaudara de un año para otro el doble por el IRPF o se multiplicara por cuatro el de Sociedades o se duplicaran los ingresos fiscales por IVA.
Es materialmente imposible aumentar la recaudación en esos 80.000 millones pensando solo en los ricos y en las empresas. Si esa idea se pusiera en marcha, el hachazo fiscal -y qué hachazo- sería para todos los ciudadanos.
domingo, 11 de septiembre de 2016
Bruselas vs. Apple, primer round
La decisión de Bruselas de hacer pagar a Apple 13.000 millones de euros por impuestos no satisfechos en Irlanda abre dos graves problemas políticos en la Unión Europea. Uno es de índole interna y hace relación a la soberanía fiscal de los Estados miembros. La otra tiene que ver con la política exterior, porque la decisión de Bruselas no ha sentado nada bien en Estados Unidos, cuyo departamento del Tesoro ha afirmado que la UE ha actuado "unilateralmente" y ha roto el "espíritu de colaboración".
Ciertamente, Apple no es la primera empresa castigada por haber recibido supuestamente ayudas de Estado, en este caso mediante una fiscalidad privilegiada, según acusa la Comisión. Pero que la presión de Bruselas se ejerza sobre la mayor empresa cotizada del mundo, símbolo de la pujanza empresarial estadounidense, y por una cantidad que es 10 veces mayor a la exigida jamás a ninguna otra empresa, ha dolido en Washington.
El Tesoro estadounidense había criticado a la Comisión por tratar de "imponer recuperaciones de una forma retroactiva, porque eso establece un mal precedente. La Comisión Europea no es una agencia tributaria". La respuesta oficial estadounidense es fuerte y llega en un momento de incertidumbre en las relaciones económicas con la UE. Las negociaciones sobre el tratado de libre comercio (TTIP) están encalladas y desde esta orilla del Atlántico hay cada vez más escépticos sobre el tema. Ayer, el presidente francés, François Hollande, pidió el final "puro, simple y definitivo" de las conversaciones.
Hay que recordar que la investigación sobre Apple se une a las abiertas a Google, otro gigante tecnológico de EEUU, por abuso de posición dominante en sus negocios. Los norteamericanos empiezan a ver como una persecución este afán europeo contra sus compañías punteras.
El otro problema político que aflora el caso Apple es de índole interno. En definitiva, la decisión de la Comisión es un castigo a Irlanda por haber aplicado una política fiscal laxa con algunas multinacionales con el fin de atraer inversiones y crear empleo en el país. El Impuesto de Sociedades en Irlanda es del 12,5%, frente al 25% en España, por ejemplo. En este caso concreto, Bruselas acusa a Dublín de haberse extralimitado -si se puede hablar así- permitiendo que Apple apenas pagara impuestos por su actividad en Europa: un 1% de media sobre sus beneficios anuales entre 2003 y 2014. La diferencia con lo que debería haber cobrado son esos 13.000 millones que Apple debe reembolsar porque Bruselas los considera una ayuda de Estado ilegal.
La paradoja es que el Gobierno irlandés no quiere recuperar ese dinero -aunque supone un 6% del PIB, nada menos- porque considera que la Comisión se está inmiscuyendo ilegitimamente en la legislación tributaria del país. Lo dijo ayer el ministro de Finanzas al anunciar que recurrirá ante la Justicia la decisión de Bruselas para "defender la integridad de nuestro sistema fiscal". Y, sobre todo, pone en riesgo su política económica de atracción de empresas. Abrir ahora un debate sobre la soberanía fiscal de los Estados puede ser peligroso. Tras el Brexit, lo último que la hace falta a la UE son nuevas incertidumbres.
@vicentelozano
(Publicado en El Mundo el 31 de agosto de 2016)
Ciertamente, Apple no es la primera empresa castigada por haber recibido supuestamente ayudas de Estado, en este caso mediante una fiscalidad privilegiada, según acusa la Comisión. Pero que la presión de Bruselas se ejerza sobre la mayor empresa cotizada del mundo, símbolo de la pujanza empresarial estadounidense, y por una cantidad que es 10 veces mayor a la exigida jamás a ninguna otra empresa, ha dolido en Washington.
El Tesoro estadounidense había criticado a la Comisión por tratar de "imponer recuperaciones de una forma retroactiva, porque eso establece un mal precedente. La Comisión Europea no es una agencia tributaria". La respuesta oficial estadounidense es fuerte y llega en un momento de incertidumbre en las relaciones económicas con la UE. Las negociaciones sobre el tratado de libre comercio (TTIP) están encalladas y desde esta orilla del Atlántico hay cada vez más escépticos sobre el tema. Ayer, el presidente francés, François Hollande, pidió el final "puro, simple y definitivo" de las conversaciones.
Hay que recordar que la investigación sobre Apple se une a las abiertas a Google, otro gigante tecnológico de EEUU, por abuso de posición dominante en sus negocios. Los norteamericanos empiezan a ver como una persecución este afán europeo contra sus compañías punteras.
El otro problema político que aflora el caso Apple es de índole interno. En definitiva, la decisión de la Comisión es un castigo a Irlanda por haber aplicado una política fiscal laxa con algunas multinacionales con el fin de atraer inversiones y crear empleo en el país. El Impuesto de Sociedades en Irlanda es del 12,5%, frente al 25% en España, por ejemplo. En este caso concreto, Bruselas acusa a Dublín de haberse extralimitado -si se puede hablar así- permitiendo que Apple apenas pagara impuestos por su actividad en Europa: un 1% de media sobre sus beneficios anuales entre 2003 y 2014. La diferencia con lo que debería haber cobrado son esos 13.000 millones que Apple debe reembolsar porque Bruselas los considera una ayuda de Estado ilegal.
La paradoja es que el Gobierno irlandés no quiere recuperar ese dinero -aunque supone un 6% del PIB, nada menos- porque considera que la Comisión se está inmiscuyendo ilegitimamente en la legislación tributaria del país. Lo dijo ayer el ministro de Finanzas al anunciar que recurrirá ante la Justicia la decisión de Bruselas para "defender la integridad de nuestro sistema fiscal". Y, sobre todo, pone en riesgo su política económica de atracción de empresas. Abrir ahora un debate sobre la soberanía fiscal de los Estados puede ser peligroso. Tras el Brexit, lo último que la hace falta a la UE son nuevas incertidumbres.
@vicentelozano
(Publicado en El Mundo el 31 de agosto de 2016)
sábado, 16 de abril de 2016
"¡Es un escándalo, aquí se juega!"
Los papeles de Panamá. El yuyu de estos días en demasiados ambientes políticos, empresariales y sociales. Está la cosa tan mal, tan mal, que lo que en tiempos de Mario Conde y otros pudo ser casi un signo de distinción -sólo los poderosos tienen el privilegio de trabajar con paraísos fiscales- hoy es un estigma social. Y no sólo porque si te pillan puedes ir a la cárcel, sino porque éstos son tiempos de transparencia financiera personal y corporativa.
Bien está si todos hemos aprendido que cumplir con el fisco es una obligación. Aunque a la vez nos indignemos al ver cómo utilizan nuestro dinero los políticos que gobiernan. Es una gota sobre un mar de corrupción, pero se hace muy difícil enfrentarse a la declaración de la renta cuando lees en el periódico noticias como la que publicábamos ayer: «La Junta de Andalucía reconoce que tiene a 1.800 empleados mano sobre mano».
Pero hablábamos de paraísos fiscales. David Cameron, primer ministro británico, es una de las principales figuras políticas que ha salido en los papeles de Panamá. Tuvo inversiones en un fondo offshore. Lo explicó publicando sus declaraciones de la renta. Pidió perdón por no haber actuado con la diligencia debida y... anunció un plan del Gobierno británico contra la evasión fiscal que contempla endurecer la ley para penalizar a las empresas que no vigilen si sus empleados facilitan la elusión.
Buena medida, seguro. Si no fuera porque territorios pertenecientes a la Corona británica como Jersey, las Islas Vírgenes, la Isla de Man o Bermudas son considerados paraísos fiscales por los organismos internacionales y la mayoría de las naciones del mundo. Y no hablemos de Gibraltar, que para vergüenza europea no está en la lista oficial de territorios opacos de la UE. ¿Lo entienden? El Reino Unido quiere castigar a las empresas que faciliten la evasión fiscal... hacia países sobre los que tiene una cierta jurisdicción y en los que permite la evasión fiscal. ¿Cuánto tiempo se tardaría en terminar con estos refugios si Gran Bretaña mostrara una cierta voluntad política para hacerlo y movilizara al resto del mundo para ello?
En la Unión Europea el tema no es tan burdo, pero casi. La Comisión lleva años luchando contra las multinacionales que trabajan en varios países de la UE y eluden el pago de impuestos a través de filiales, contabilizando sus ingresos en aquellos países que tienen los impuestos más bajos. Casualmente, la persecución aumenta con el auge de las actividades en Europa de los gigantes de internet -Google, Apple, Facebook y Amazon-, pero en realidad ese enjuague es usado por compañías de todos los sectores. Según la Comisión, la UE pierde entre 50.000 y 70.000 millones de recaudación al año por este proceder empresarial.
Bruselas anunció el martes que va a exigir a esas multinacionales un striptease fiscal para que hagan público al detalle su actividad, los ingresos que generan en cada país y los impuestos que paga en él. Una inciativa adecuada si se consigue algo. Pero, ¿por qué se permite que algunos estados miembros, como Luxemburgo y la rescatada con dinero de todos Irlanda, utilicen su sistema impositivo para atraer inversiones, haciendo dumping fiscal a los demás? Difícil de entender que la Comisión se queje de un modelo que ella misma mantiene.
En Casablanca hay una de esas escenas eternas del cine. En ella se plasma la hipocresía del poder al tener que dar cuenta de conductas inapropiadas... que el mismo poder ha estado consintiendo. Es la respuesta del capitán Renault cuando Rick Blaine le pregunta por qué cierra su café: «¡Es un escándalo! He descubierto que aquí se juega». Pues eso.
(Publicado en El Mundo el 14 de abril de 2016)
@vicentelozano
Bien está si todos hemos aprendido que cumplir con el fisco es una obligación. Aunque a la vez nos indignemos al ver cómo utilizan nuestro dinero los políticos que gobiernan. Es una gota sobre un mar de corrupción, pero se hace muy difícil enfrentarse a la declaración de la renta cuando lees en el periódico noticias como la que publicábamos ayer: «La Junta de Andalucía reconoce que tiene a 1.800 empleados mano sobre mano».
Pero hablábamos de paraísos fiscales. David Cameron, primer ministro británico, es una de las principales figuras políticas que ha salido en los papeles de Panamá. Tuvo inversiones en un fondo offshore. Lo explicó publicando sus declaraciones de la renta. Pidió perdón por no haber actuado con la diligencia debida y... anunció un plan del Gobierno británico contra la evasión fiscal que contempla endurecer la ley para penalizar a las empresas que no vigilen si sus empleados facilitan la elusión.
Buena medida, seguro. Si no fuera porque territorios pertenecientes a la Corona británica como Jersey, las Islas Vírgenes, la Isla de Man o Bermudas son considerados paraísos fiscales por los organismos internacionales y la mayoría de las naciones del mundo. Y no hablemos de Gibraltar, que para vergüenza europea no está en la lista oficial de territorios opacos de la UE. ¿Lo entienden? El Reino Unido quiere castigar a las empresas que faciliten la evasión fiscal... hacia países sobre los que tiene una cierta jurisdicción y en los que permite la evasión fiscal. ¿Cuánto tiempo se tardaría en terminar con estos refugios si Gran Bretaña mostrara una cierta voluntad política para hacerlo y movilizara al resto del mundo para ello?
En la Unión Europea el tema no es tan burdo, pero casi. La Comisión lleva años luchando contra las multinacionales que trabajan en varios países de la UE y eluden el pago de impuestos a través de filiales, contabilizando sus ingresos en aquellos países que tienen los impuestos más bajos. Casualmente, la persecución aumenta con el auge de las actividades en Europa de los gigantes de internet -Google, Apple, Facebook y Amazon-, pero en realidad ese enjuague es usado por compañías de todos los sectores. Según la Comisión, la UE pierde entre 50.000 y 70.000 millones de recaudación al año por este proceder empresarial.
Bruselas anunció el martes que va a exigir a esas multinacionales un striptease fiscal para que hagan público al detalle su actividad, los ingresos que generan en cada país y los impuestos que paga en él. Una inciativa adecuada si se consigue algo. Pero, ¿por qué se permite que algunos estados miembros, como Luxemburgo y la rescatada con dinero de todos Irlanda, utilicen su sistema impositivo para atraer inversiones, haciendo dumping fiscal a los demás? Difícil de entender que la Comisión se queje de un modelo que ella misma mantiene.
En Casablanca hay una de esas escenas eternas del cine. En ella se plasma la hipocresía del poder al tener que dar cuenta de conductas inapropiadas... que el mismo poder ha estado consintiendo. Es la respuesta del capitán Renault cuando Rick Blaine le pregunta por qué cierra su café: «¡Es un escándalo! He descubierto que aquí se juega». Pues eso.
(Publicado en El Mundo el 14 de abril de 2016)
@vicentelozano
jueves, 21 de marzo de 2013
Montoro, ese ministro
Pero de ahí a elevarse sobre un pedestal va un salto que Montoro no debería dar. Porque un ministro no puede utilizar argumentos 'ad hominem' en el debate parlamentario. No debe responder a un senador socialista que "cuando tenga en su currículum haber contribuido a que España fundara el euro quizá podremos hablar de tú a tú". No puede hacerlo ni aunque ese senador sea Tomás Gómez y le haya llamado "trilero de la política".
Y no puede hacerlo porque nadie está exento de errores graves en su acción política. Como el de ayer, al anunciar en pleno desconcierto sobre la requisa de los depósitos chipriotas que el Gobierno va a aplicar una tasa a los españoles. Es decir, va a elevar del 0% actual hasta un "tipo moderado" el impuesto a los depósitos que cargaban a los bancos algunas autonomías y que el Gobierno legisló para todo el Estado con el fin de quitárselo a las CCAA.
Montoro se ha tenido que dedicar en las últimas horas a explicar allá donde ha hablado que lo nuestro no tiene nada que ver con Chipre. Tiene toda la razón, pero al español que tenía la mosca tras la oreja y ya había preguntado a su banco sobre la posibilidad de sacar sus cuentas a una sucursal fuera de España el conocimiento del "impuesto a los depósitos" en España no le habrá sonado muy distinto del "impuesto a los depositantes" de Chipre.
Aunque el ministro de jacte de haber "contribuido a que España fundara el euro" también ha recibido muchas críticas por sus campañas recaudatorias 'in situ', cuyo último exponente ha sido la irrupción de inspectores en Valencia, en plena 'plantá', para exigir facturas del último clavo gastado en una falla.
No hace falta, repito, opositar a ser el más malo del lugar, aunque te guste serlo. Pero si lo haces, tienes que atenerte a las consecuencias si por el camino has provocado demasiadas heridas. Imaginemos, sólo imaginemos, que la Comisión Europea le dice algo sobre la forma de reducir nuestro déficit público el año pasado.
@vicentelozano
martes, 1 de septiembre de 2009
Subida de impuestos: cornudos y apaleados
Los españoles vamos a pagar más impuestos. El presidente del Gobierno ha tenido a bien en los últimos días darnos algunas pinceladas sobre lo que se nos avecina. De momento, el Ejecutivo se plantea eliminar deducciones en el IRPF y gravar más las rentas de capital -cuentas corrientes y depósitos que tiene el españolito medio- y las plusvalías -fondos de inversión, acciones, inmuebles, sicavs,...-. Atentos, de todas formas, a más que posibles novedades.
Zapatero ha calificado esta subida como limitada, temporal, obligada, solidaria y razonable. Palabras perfectamente pensadas por los servicios de asesoría de comunicación de La Moncla con el objetivo de forzar los mensajes que llegan la opinión pública sobre este tema espinoso. Veamos.
-Limitada. como cualquier aumento de impuestos. Nadie los ha subido ilimitadamente.
-Temporal. Lo mismo. No se conocen subidas de impuestos perennes. Al final, cualquier gobernante sensato tiene que reducir la presión fiscal si quiere conservar el puesto.
-Obligada. Es como decir al ciudadano, el Gobierno no quiere, pero no tiene más remedio. Pero esa supuesta obligación viene por una mala gestión previa. El Ejecutivo ha incrementado el gasto y la deuda exponencialmente y cuando se queda sin dinero tiene que pedírselo a los demás. Si hubiera sido más coherente desde el principio, no tendría ahora la 'necesidad de pedirlo.
-Solidaria. Es el pseudoargumento más sangrante. El grueso del nuevo dinero que se va a quitar a los españoles no va a ir para los que menos tienen. El Gobierno se ha sobreendeudado por su política social, pero también por el dinero destinado al rescate de bancos y cajas, al plan de obras de los ayuntamientos, a las ayudas a la industria automovolística... Esta subida no será para que los que más tienen paguen lo que nos que no tienen no pueden: al final, todo aquel que paga impuestos va a pagar más y es muy posible que los que menos pagan tengan proporcionalmente una subida mayor.
-Razonable. Creo que este calificativo no merece comentarios.
Es fastidiado que te suban los impuestos. Pero también duele que lo intenten explicar con técnicas de 'televenta' y que quieran hacernos creer pagar más a Hacienda es lo mejor que nos puede pasar y que somos unos depravados si nos oponemos a ello. ¿No se sienten cornudos y apaleados?
Zapatero ha calificado esta subida como limitada, temporal, obligada, solidaria y razonable. Palabras perfectamente pensadas por los servicios de asesoría de comunicación de La Moncla con el objetivo de forzar los mensajes que llegan la opinión pública sobre este tema espinoso. Veamos.
-Limitada. como cualquier aumento de impuestos. Nadie los ha subido ilimitadamente.
-Temporal. Lo mismo. No se conocen subidas de impuestos perennes. Al final, cualquier gobernante sensato tiene que reducir la presión fiscal si quiere conservar el puesto.
-Obligada. Es como decir al ciudadano, el Gobierno no quiere, pero no tiene más remedio. Pero esa supuesta obligación viene por una mala gestión previa. El Ejecutivo ha incrementado el gasto y la deuda exponencialmente y cuando se queda sin dinero tiene que pedírselo a los demás. Si hubiera sido más coherente desde el principio, no tendría ahora la 'necesidad de pedirlo.
-Solidaria. Es el pseudoargumento más sangrante. El grueso del nuevo dinero que se va a quitar a los españoles no va a ir para los que menos tienen. El Gobierno se ha sobreendeudado por su política social, pero también por el dinero destinado al rescate de bancos y cajas, al plan de obras de los ayuntamientos, a las ayudas a la industria automovolística... Esta subida no será para que los que más tienen paguen lo que nos que no tienen no pueden: al final, todo aquel que paga impuestos va a pagar más y es muy posible que los que menos pagan tengan proporcionalmente una subida mayor.
-Razonable. Creo que este calificativo no merece comentarios.
Es fastidiado que te suban los impuestos. Pero también duele que lo intenten explicar con técnicas de 'televenta' y que quieran hacernos creer pagar más a Hacienda es lo mejor que nos puede pasar y que somos unos depravados si nos oponemos a ello. ¿No se sienten cornudos y apaleados?
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