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sábado, 2 de noviembre de 2019

Financial Times pide 'resetear' el capitalismo

Aquel otoño de 2008, tras el terremoto mundial que supuso la quiebra del banco de inversión Lehman Brothers, una de las frases que no sed caía en las bocas de los líderes políticos de Occidente fue “refundar el capitalismo”. El entonces presidente francés Nicolas Sarkozy fue el más beligerante con la idea. En la cumbre de G-20 en diciembre de ese año, en Washington, la presentó oficialmente. Por “refundar el capitalismo” entendía restar poder al ‘mercado’ en las economías. “Hay que refundar el capitalismo sobre bases éticas, las del esfuerzo y el trabajo, las de la responsabilidad, porque hemos pasado a dos dedos de la catástrofe”. Y concluía que había que terminar con la “autorregulación del mercado”. Ni que decir tiene que aquello terminó en nada, o en casi nada.

Es posible que estemos viendo las consecuencias de aquel no hacer nada. Estas semanas se reproducen manifestaciones en medio mundo, en las que los ciudadanos piden un cambio en sus gobiernos para revertir la crisis económica. Felipe Sahagún hacía un magnífico repaso de ello el domingo 27 de octubre en este periódico. Cierto que no todos los países en los que hay protestas tienen gobiernos neoliberales -como los llama la izquierda-, pero es verdad que el descontento crece porque la crisis ha ahondado las diferencias y la pobreza ha crecido en determinados sectores sociales.

El hecho es que vuelve el concepto “refundar el capitalismo”. El nada sospechoso ‘Financial Times’ ha lanzado la iniciativa ’The new agenda’, uno de cuyos postulados es que es el momento de resetear el capitalismo, precisamente porque las consecuencias de la recesión muestran que lo viejo no sirve. El domingo reafirmaba esa intención en un editorial, -‘El capitalismo responsable requiere nuevas normas’, se titulaba- en el que invitaba a reflexionar, sobre todo, a los empresarios. Y planteaba una cuestión que, para la economía de libre mercado puede parecer una herejía al plantear que las empresas dejen de pensar sólo en salir a bolsa para crecer y exploren otros caminos. Porque cotizar añade una presión para favorecer al accionista -’stockholder’, en inglés- que hace olvidar los intereses del resto de sectores implicados en la empresa: trabajadores, proveedores, clientes… - los ‘stakeholders’-: “Los jóvenes empresarios ya lo saben y deberían tener la opción de elegir modelos que se adapten a cumplir esos objetivos, más allá de la salida a bolsa”. A lo mejor, lo que no consiguieron los gobiernos hace diez años, lo logra la iniciativa privada en el futuro.

(Publicado en El Mundo el 29 de octubre de 2019)

miércoles, 8 de abril de 2015

Un poquito de vértigo en los mercados

Los mercados de valores prolongan sus subidas en un entorno económico que todavía no está consolidado. Las bolsas europeas llevan avances superiores al 20% desde que empezó el año... en plena incertidumbre sobre el impago de la deuda de Grecia. Hay analistas que ahora conceden hasta un 60% de probabilidad a que los helenos tengan que abandonar el euro.

El Ibex gana un 15% desde comienzos del año y hay compañías que registran valoraciones históricamente altas. Santander ha superado los 100.000 millones de euros de capitalización e Inditex le sigue con 95.000 millones. Entre los dos valen tanto como el 20% del PIB español.

El buen momento bursátil, que en definitiva es lo mismo que decir que hay dinero dispuesto a comprar, hace que grandes compañías preparen la salida a bolsa de sus filiales para conseguir liquidez, como en los mejores tiempos de la burbuja ¿se acuerdan de Terra, Telefónica Móviles y demás....?

Y, a la vez en sectores de crecimiento y con empresas todavía infravaloradas en el mercado se producen operaciones corporativas de calado. Las compra de BG por Shell por importe de 65.000 millones de euros y la de TNT por Fedex por 4.000 millones de dólares son los últimos ejemplos.

Pero quizá, lo que puede poner más nervioso, al menos a mí me lo parece, es que el Tesoro español esté financiándose ya a tipos negativos. Es decir, que los inversores estén dispuestos a pagar por comprar deuda española. Un país que, sí, va a crecer por encima de la media, pero sigue teniendo un volumen de deuda pública disparada, el déficit sin controlar adecuadamente, con un paro que supera con mucho los cuatro millones de desempleados y con reformas estructurales pendientes.

Y, a todo esto, el FMI advierte que la etapa de crecimiento que viene no será no con mucho tan próspera como la previa a la crisis, entre otras razones porque las condiciones de financiación serán mucho más duras. Hay liquidez en los mercados. El BCE ha contribuido mucho a ello. Pero...

(Publicado en elmundo.es el 8 de abril de 2015)